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martes, 12 de febrero de 2019

"El Chapo" Guzmán es declarado culpable


El mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmán fue hallado culpable de los 10 cargos de narcotráfico que enfrentaba en su colosal juicio en Nueva York y quedó expuesto a una sentencia obligatoria de cadena perpetua.
Guzmán, de 61 años, escuchó este martes en silencio el veredicto del jurado en la corte federal de Brooklyn, donde fue juzgado como líder del cartel de Sinaloa, relata Gerardo Lissardy, corresponsal de BBC Mundo en Nueva York.
El juez del caso, Brian Cogan, leyó el veredicto unánime sobre las 12:30 horas locales (17:30 GMT), luego de tres meses de juicio y más de una semana de deliberaciones del jurado de 12 miembros.
El abogado de Guzmán, Eduardo Balarezo, aseguró en una declaración que estaba decepcionado con la decisión y considerará todas las opciones, incluida una posible apelación.
"Nos enfrentamos a obstáculos extraordinarios y sin precedentes en la defensa de Joaquín", aseguró Balarezo, quien cuestionó la detención de Guzmán en régimen de aislamiento, los testimonios que fueron difíciles de verificar y la confianza del gobierno en los testigos que cooperaron.
El Fiscal General Interino de Estados Unidos, Matthew G. Whitaker por su parte, consideró que se trataba de una sentencia importante por el mensaje que envía sobre el narcotráfico.
"Este caso, y más importante, este veredicto, sirven como un mensaje irrefutable a los narcos que permanecen en México y a aquellos que aspiran a ser el próximo Chapo Guzmán, que finalmente serán arrestados y procesados", afirmó.
Dibujo de una audiencia durante el juicio contra "El Chapo" Guzmán.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image caption"El Chapo" Guzmán enfrenta una pena de cadena perpetua.
Se trata del mayor juicio por drogas en la historia de EE.UU., un proceso que marca el destino del narco más buscado y célebre de este siglo.
Para Guzmán, que libró sangrientas guerras con enemigos y ganó notoriedad tras dos escapes de prisiones de máxima seguridad en México, el veredicto confirma su caída definitiva de la cima del narcotráfico, señala Lissardy desde la corte.
"El Chapo" ahora deberá aguardar su sentencia, prevista para el 25 de junio, que debe enviarlo a una prisión federal de máxima seguridad en EE.UU. por el resto de sus días, sin posibilidad de libertad condicional.

Los cargos

Entre los cargos de los que el jurado halló culpable a "El Chapo" figura el primero y más importante de la acusación: participar en una empresa criminal continua entre 1989 y 2014.
Este cargo incluía 27 violaciones legales que van desde distribución internacional de toneladas de cocaína hasta conspiración para cometer asesinato.
El jurado determinó, no obstante, que 25 de esas 27 violaciones fueron probadas durante el juicio.
Arresto de El ChapoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl proceso contra "El Chapo" Guzmán llegó a su fin.
Además, debido a que el jurado respondió "sí" a tres preguntas agregadas a ese cargo, Guzmán enfrenta una sentencia de cadena perpetua obligatoria.
Esas preguntas eran si el gobierno de Estados Unidos probó más allá de una duda razonable que alguna de las violaciones involucró al menos 150 kilogramos de cocaína, que la empresa criminal recibió al menos US$10 millones durante un período de 12 meses por narcotráfico y que Guzmán era uno de los principales administradores o líderes.
Los demás cargos de los que se lo halló culpable, relacionados con esas violaciones, incluyen distribución e importación de cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana, así como uso de armas de fuego y lavado de dinero.
Tras conocerse el veredicto, el gobierno de EE.UU. reivindicó la denominada "guerra a las drogas" que en los últimos tiempos ha recibido críticas desde países latinoamericanos y de diferentes expertos.
"Hay quienes dicen que la guerra contra las drogas no vale la pena pelearla. Esas personas están equivocadas", dijo Richard Donoghue, fiscal de EE.UU. para el distrito este de Nueva York.
El veredicto es, de hecho, de una victoria clara para el gobierno de EE.UU., que en el juicio aportó lo que considera una "avalancha de evidencia" contra Guzmán, desde grabaciones de llamadas telefónicas suyas hasta 56 testigos en su contra.
Imagen del juicioDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionDurante el juicio afloraron diversas revelaciones sorprendentes sobre la forma de trabajar de "El Chapo".
La defensa, por su parte, insistió durante el juicio que su cliente era "un chivo expiatorio" y pidió al jurado que desestimara el testimonio de los testigos colaboradores del gobierno, a los que acusó de mentir para salvarse a sí mismos y buscar mejores acuerdos para sus propias sentencias.
Del total de testigos, 14 tenían acuerdos de cooperación con los fiscales: eran narcos o colaboradores próximos de Guzmán que testificaron en procura de reducir sus propias sentencias.
Por ejemplo, parte de las violaciones por distribución internacional de cocaína se basaron en el testimonio de exproveedores colombianos de droga de "El Chapo", como Jorge Cifuentes o Juan Carlos Ramírez, alias "Chupeta".
Según la fiscalía, solamente "Chupeta" envió al cartel de Guzmán 55 toneladas de cocaína entre 2003 y 2005 para introducirlas en EE.UU., como indican los libros de contabilidad que llevaba el narco colombiano y que también fueron presentados como prueba.
El último de los testigos del juicio fue Isaías Valdez Ríos, alias "Memín", que trabajó como sicario de "El Chapo" en las sierras de Sinaloa y relató tres asesinatos cometidos por su expatrón.
Según "Memín", tres hombres vinculados a carteles rivales fueron torturados antes de ser ejecutados a quemarropa por Guzmán: uno fue enterrado aun vivo y los otros dos cadáveres ordenó que los quemaran, para que "no queden ni los huesos".
La defensa de "El Chapo" cuestionó durante el juicio la credibilidad de los testigos cooperantes y sostuvo que Guzmán es víctima de una conspiración entre autoridades mexicanas corruptas e Ismael "El Mayo" Zambada, a quien señaló como el líder real del cartel de Sinaloa y que permanece prófugo.
Pero el jurado ha concluido que los testimonios y pruebas materiales presentadas contra "El Chapo" corroboran su culpabilidad en todos los cargos, más allá de cualquier duda razonable.

Ascenso y caída

Tras leer el veredicto, el juez Cogan felicitó la forma cuidadosa en que el jurado verificó los cargos presentados por el gobierno, con varias solicitudes de testimonios y pruebas desde el lunes de la semana pasada.
"Me hace sentir orgulloso de ser estadounidense", afirmó Cogan tras recordar que este es uno de los poco países que confía juicios de este tipo a jurados populares.
Aparte de las decenas de testigos, el jurado escuchó durante el juicio llamadas telefónicas interceptadas a "El Chapo" en las que discutía con personas de su confianza asuntos de drogas o violencia.
Quién es “el Chapo” Guzmán y cómo se convirtió en el narco más poderoso del mundo.
Para eso fue clave la colaboración de Christian Rodríguez, un joven técnico colombiano que instaló el sistema de comunicaciones encriptadas de Guzmán y luego las entregó al Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés), para evitar ser procesado.
La fiscalía presentó además mensajes de texto interceptados a "El Chapo", fotografías y videos de él mismo, sus escondites en México y sus distintivos túneles.
Según las pruebas volcadas en el juicio, Guzmán ganó fama de "rápido" en el mundo del narco al utilizar túneles fronterizos para introducir toneladas de drogas desde México hacia EE.UU.
Pero "El Chapo" no solo usó túneles para traficar drogas: en 2015 escapó por uno de un kilómetro y medio de una cárcel mexicana de máxima seguridad.
túnelDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionGuzmán escapó por un túnel de una cárcel de máxima seguridad en México.
Esa fuga carcelaria y otra previa de 2001, escondido en un carrito de lavandería para salir de otro presidio mexicano, contribuyeron a la fama de narco todopoderoso de "El Chapo".
El juicio mostró también que, tanto para esos escapes como para su ascenso en el mundo del narco, Guzmán usó otra de sus tácticas predilectas: los sobornos.
Diversos testigos indicaron que "El Chapo" compró el favor de autoridades mexicanas de rango bajo, medio y alto.
Alex Cifuentes, un narco colombiano que trabajó como secretario de Guzmán entre 2007 y 2013, testificó que el capo pagó US$100 millones al expresidente mexicano Enrique Peña Nieto, quien ha rechazado las acusaciones.
Sin embargo, "El Chapo" fue arrestado en enero de 2016 —durante el gobierno de Peña Nieto— en su momento de mayor celebridad, tras conceder una entrevista a los actores Sean Penn y Kate del Castillo.
Un año más tarde fue extraditado a EE.UU., en víspera de la investidura presidencial de Donald Trump, para ir a juicio con la promesa de que se evitaría buscar la pena de muerte, ya que México abolió ese castigo.
Tras escuchar el veredicto y saludar a su esposa, Emma Coronel, a la distancia, Guzmán estrechó las manos de sus abogados y se retiró de la sala de la corte por una puerta lateral escoltado por guardias, relata Lissardy.
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viernes, 1 de febrero de 2019

CHAPO: JUICIO DE PELÍCULA

ASÍ CERRÓ LA DEFENSA DEL CHAPO GUZMAN




El abogado defensor Jeffrey Lichtman (I), presenta argumentos finales durante el juicio del acusado Joaquin "El Chapo" Guzmán (D); mientras la esposa de Guzmán, Emma Coronel, escucha atenta. 
Un abogado defensor de Joaquín "El Chapo" Guzmán calificó el caso federal  como "una fantasía", y dijo en sus argumentos de cierre al jurado estadounidense, que la fiscalía se basó en un desfile de testigos colaboradores que "mienten, roban, engañan, venden drogas" y matan gente "para ganarse la vida.
Lichtman destacó una declaración de un testigo de la fiscalía, de que Guzmán había pagado un soborno de $ 100 millones a un presidente mexicano para que suspendiera la persecución. Argumentó que no tenía sentido ya que las autoridades aún así arrestaron a su cliente y lo enviaron a los Estados Unidos en 2017 para enfrentar cargos de narcotráfico.
Guzmán "paga el soborno y es cazado como un animal", dijo. "¿Eso es lógico?"
El abogado dijo que tendría más sentido que Ismael "El Mayo" Zambada pagara el soborno, ya que nunca fue arrestado. La defensa ha tratado de retratar a Zambada como el verdadero líder del cartel.
En un apasionado argumento de cierre, el abogado defensor Jeffrey Lichtman dijo que los fiscales no se dirigieron a un "gorila de 600 libras", con dudas razonables en su intento de condenar a uno de los traficantes de drogas más notorios del mundo.
Desestimó las declaraciones de los testigos del gobierno y las calificó como "basura repulsiva y deshonesta" y cuestionó los motivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, al que acusó de no tener en cuenta a otro hombre al que la defensa llama líder del cártel.
La acusación de soborno fue hecha por Alex Cifuentes, un traficante colombiano que admitió en el interrogatorio que tenía un historial de mentir a todos a su alrededor, excepto cuando se trataba de su testimonio sobre Guzmán, dijo Lichtman.
Refiriéndose a otro testigo colaborador, el hermano de Cifuentes, Lichtman preguntó a los jurados si se sentirían cómodos comprando un automóvil usado "de un Cifuentes" o confiando a su hijo que  lo cuidara uno de los hermanos.
El coche se averió antes de salir del estacionamiento, argumentó Lichtman, mientras que "el niño se vendería por un kilo de cocaína"
La fiscalía, agregó Lichtman, orquestó un "evento programado" durante los últimos tres meses en un tribunal federal de Brooklyn, basado en las cuentas cambiantes de narcotraficantes degenerados que buscan indulgencia en sus propios casos.
"Una casa que está construida sobre una base podrida no durará mucho", dijo Lichtman. "¿Tenemos que confiar en la palabra de estos lunáticos?"
El miércoles un fiscal dijo a los jurados que la evidencia contra Guzmán es abrumadora. Se espera que el jurado comience a deliberar el lunes.
Lichtman se burló de la idea de que Guzmán acumuló una riqueza multimillonaria en el transcurso de tres décadas, refiriéndose a su cliente como un hombre de "sillas de plástico y tablas de madera para mesas de noche". Dijo que el gobierno no había presentado pruebas de ganancias mal logradas más allá de la palabra de los testigos colaboradores.
Los fiscales "esperan que usted ignore todos los problemas en su caso", dijo Lichtman. "Ellos esperan que usted ignore la deshonestidad de sus testigos".
Los fiscales acusan a Joaquín Guzmán Loera de haber participado en una serie de homicidios, que se detallan en el siguiente documento.

sábado, 26 de enero de 2019

JAVIER VALDEZ: EN BROOKLIN SURGEN NOMBRES



En su tercer día como testigo de la Fiscalía de Estados Unidos, Dámaso López Núñez fue cuestionado por el abogado de Joaquín Guzmán Loera, Eduardo Balarezo, sobre si conocía a Heriberto “N”, el Koala y a Juan Francisco “N”, el Quillo, quienes son señalados como los presuntos autores materiales del asesinato del periodista Javier Valdez Cárdenas.
De acuerdo al periodista del New York Times, Alan Feuer, Balarezo le hizo la pregunta directa al Licenciado, pero el fiscal objetó y el juez no le permitió responder, durante  su comparecencia que apenas duró 10 minutos.
En junio de 2017, cuando estaba preso en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 9 en Ciudad Juárez, Chihuahua, López Núñez dijo en una entrevista ministerial que el Quillo, y su primo el Koala, formaban parte de su grupo delictivo, de acuerdo a una publicación de La Jornada.
El miércoles, durante su testimonio, negó que él o su hijo Dámaso López Serrano, el Minilic, hayan ordenado el crimen de Javier Valdez, fundador del semanario Ríodoce, y responsabilizó del mismo a los hijos del Chapo.
“Resulta que los hijos de mi compadre se enteraron de que di una entrevista por teléfono (a Javier Valdez) donde explicaba los motivos por los que me señalaba Ciro Gómez Leyva –un periodista muy conocido en México— en un noticiero de ese periodista, decía que yo había emboscado a los hijos de mi compadre y que uno de sus hijos y el Mayo estaban graves. Como era falso, cuando se me acercó el periodista, lo vi como una buena oportunidad, pero los hijos de mi compadre no les pareció bien lo que a mí sí. Si no, pregunte a cualquiera en Culiacán. Que ellos amenazaron a todos en la casa editorial para sacar una nota a modo y obligaron a que no sacara la entrevista. Pero como el periodista era íntegro, la publicó, desobedeciendo las órdenes de los hijos de mi compadre y la publicó. Y como los hijos de mi compadre están coludidos con el gobierno no encontraron a un culpable y culparon a mi hijo”, declaró en la sala de la Corte de Nueva York, donde se desarrolla el juicio contra el Chapo.
Durante la audiencia, quien se encuentra sentenciado a cadena perpetua en EU y al pago de una multa de 25 millones de dólares, afirma viendo al Chapo que está ahí por culpa de los hijos de su compadre.
“Yo estoy aquí porque sus hijos me pusieron en este lugar”, explicó López Núñez cuando Balarezo, el abogado de la defensa, le pregunta por qué está preso en Estados Unidos.
El Licenciado no se parece a la foto de su arresto, ni a la que le tomaron mientras lo escoltan elementos del ejército. Tampoco a la que aparece en Google donde viste una camisa polo roja. Cuando Dámaso López Núñez entra a la sala 8D de la corte federal de Nueva York, tiene el pelo lacio cano gris y despeinado. Está rasurado, viste un uniforme azul de prisionero, tiene la cara muy seria. Cuando habla, su boca se tuerce en una mueca.
Durante los dos días de su testimonio, el 22 y 23 de enero de 2019, los abogados de la fiscalía –Amanda Liskamm—y el de la defensa –Eduardo Balarezo—juegan a arrebatarle confesiones cruentas al testigo, quien las ofrece sin tapujos.
De las preguntas de la fiscalía, López Núñez describe los asesinatos que presuntamente ordenó o permitió expresamente Guzmán Loera: el de su sobrino Juan Guzmán Rocha (Juancho o Virgo) en 2011 por “ponerle el dedo”, el de Rodolfo Carrillo Fuentes en 2004 junto con su esposa y el jefe de seguridad, (Pedro Pérez un judicial de Durango) por faltarle al respeto, el de Gonzalito Araujo y Guacho, por trabajar como jefes de pistoleros para los Beltrán Leyva en 2008, el de Leopoldo PoloOchoa por colaborar con el gobierno para entregar al Chapo, el del Negro, un jefe de sicarios del acusado por “ponerle el dedo en Mazatlán”, donde lo arrestaron en 2014, el de Barbarino, otro de sus pistoleros por “portarse mal, robar dinero y abusar de la gente” y el de Omar, un hombre que trabajaba “en vueltas, en mandados” para López Núñez.
 También por las preguntas de la fiscal Liskamm, el testigo explica que la fuga del Chapo de la prisión del Altiplano, estuvo orquestada por él y los cuatro hijos del acusado: Iván, Ovidio, Alfredo y Joaquín con información que Coronel Aispuro les transmitía de parte de Guzmán Loera. En las pantallas de la corte se proyectan cartas escritas con el puño y letra del acusado dirigidas a López Núñez donde detalla transacciones de droga y balas entre personas específicas utilizando claves como “Cosina” o “Señora” para el Mayo, Eduardo para Ecuador y “50 de 40” refiriéndose al calibre de las balas.
López Núñez le explica con sobriedad, al juzgado, que “Javi” y “Roberto” habían trabajado para el ejército antes de dedicarse a obtener información de funcionarios públicos para Guzmán Loera. Cuenta, el testigo, que el Negro (a quien mandarían matar) era uno de los sicarios principales del Chapo, también ex militar y éste había recomendado a Omar, quien trabajaba para López Núñez (a quien también mandarían matar) y al Fantasma otro sicario junto con el Cholo. Detalla, López Núñez, que los hijos del Chapo son Iván o “Tocayo”, Alfredo o “Menor”, Ovidio o “Ratón” y Joaquín o “Güero”, que su hermano es Aureliano Guzmán o Guano y que sus sobrinos son Alfredo, 02 o Tomás y Chinacate, un pelirrojo. Los secretarios del acusado tenían los apodos de Cóndor y PicudoCleto ayudaba con la elaboración de cocaína sintética y Nariz le hacía los mandados al Chapo.
De las preguntas de la defensa, lo primero que explica el testigo es el significado del saludo que hizo al llegar. Significa “que lo quiero. Que es una persona que hemos tenido muchos años juntos y le tengo un cariño especial”, explica López Núñez.
López Núñez no tiene problemas contestando las preguntas que le hacen. No parece tener remordimiento, tampoco. Sus respuestas parecieran casi analíticas.
“Usted le dijo al jurado que nunca mató a nadie personalmente, ¿cierto?”, le pregunta Balarezo. “Porque… ¿es buena gente?” Después de una objeción de la fiscalía, el abogado reformula.
“Dijo que nunca mató a nadie personalmente, pero ¿tiene problemas morales con matar?”, quiere saber Balarezo.
“No es mi costumbre”, responde el testigo.
“Pero su hábito si es transmitir órdenes de asesinar?”, indaga.
“En algunas ocasiones se dio”,, dice López Núñez.
“Y estuvo bien en su universo moral… ¿Ordenó secuestros?”, pregunta Balarezo.
“Sí, en el narcotráfico eso sucede”, responde.
“¿Porque hacen algo contra su negocio, su hijo, su familia?”, quiere saber el abogado.
“Cuando ha sucedido, siempre hay una razón”, dice fríamente el testigo.
López Núñez explica que él estaba encargado de la mitad del narcomenudeo en Mazatlán, con lo que ganaba 2 millones de pesos a la semana, la otra mitad era de los hijos de su compadre. El testigo también controlaba el narcomenudeo en El Fuerte, La Cruz, Navolato, Villa Juárez, Carrizo y “todo el norte, alrededor de Los Mochis, Sinaloa”. Dice que tuvo su ejército privado de 100 sicarios en 2016, después de que los hijos del Chapo lo intentaron matar. Y que uno de sus sicarios, David López, mandó a hacer uniformes con el logo de “Fuerzas Especiales de Dámaso”.
“Quien hizo estos uniformes fue en contra de sus indicaciones, ¿no hizo que lo levantaran, mataran?”, le pregunta Balarezo.
“La marina se encargó de eso”, responde el testigo.
“¿Dónde está David López?”, insiste el abogado del Chapo.
“En su tumba”, dice López Núñez.
Niega haber ordenado el asesinato de los Carrillo Fuentes o el de Luis Alejandro Osorio. Pero admite ordenar que mataran a Bravo, Manuel Aponte Gómez. “¿Y recuerda que los agentes del gobierno le preguntaron si estuvo involucrado en el asesinato del periodista Javier Valdez Cárdenas?”, pregunta Balarezo al final del intercambio. “Sí, era un prestigioso y reconocido periodista sinaloense”, responde el testigo, pero niega estar involucrado en su asesinato, y en cambio, culpa a los hijos del Chapo.
A Javier Valdez Cárdenas, cofundador de Ríodoce, lo asesinaron el 15 de mayo de 2017 saliendo de las oficinas del semanario. A 618 días de su muerte, su asesinato sigue impune. Desde 2000, según cifras del Comité de Protección a Periodistas, 100 reporteros han sido asesinados en México y 99 por ciento de estos casos siguen sin resolverse.
En la sala 8D de la corte federal de Nueva York durante los días 22 y 23 de enero de 2019 se confesaron muchos crímenes. Dámaso López Núñez ofreció confirmación del autor intelectual y los motivos detrás de varios asesinatos. Pero para Javier Valdez, sus deudos, y la crisis de violencia contra periodistas en México, no hubo confesión que dispara la opacidad ni detalles que se acerquen a la justicia.