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jueves, 19 de mayo de 2011

SWAT DE ARIZONA ASESINA A MEXICANO HEROE DE GUERRA

Marines de USA, compañeros de trabajo, familiares piden justicia al Gobierno de Estados Unidos: Un héroe de guerra de Iraq fue confundido y lo masacran. Fue sepultado en su natal Oquitoa en Sonora.



Por Germán Osuna Cruz

Oquitoa, Sonora.- Un cortejo fúnebre impresionante acompañó al mexicano José Güereña Ortiz en su sepelio en Oquitoa, la cual se vistió de luto, después de que integrantes del grupo SWAT lo masacraran de más de 60 balazos en su domicilio en Tucson Arizona al confundirlo con un supuesto terrorista.
   El Sonorense José Güereña Ortiz, de 26 años era Marine de los Estados Unidos y considerado por sus compañeros un héroe de guerra después de que luchó con su vida en la guerra de Irak e irónicamente fue el mismo gobierno de Estados Unidos quién le quitó la vida por equivocación en la calle redwater entre la Valencia y Wade en Tucson Arizona.
   Los Marines le hicieron los máximos honores y le acompañaron hasta la frontera con Nogales Sonora, en donde le fue entregada la bandera de Estados Unidos a sus familiares, al mismo tiempo que a través de un Sargento de su destacamento pedían a las autoridades Norteamericanas y en especial a la policía SWAT una explicación de los hechos en que fue masacrado el joven mexicano.
   Compañeros de su actual trabajo en la mina de Cobre “Asarco Missión” en Sahuarita Arizona, en donde el malogrado Sonorense tenía 4 años trabajando, solicitaron a las mismas autoridades estadounidenses una explicación y no se conformaron con  un "Usted disculpe"
   Los hechos ocurrieron el día 5 de mayo cuando José Güereña Ortiz descansaba, ya que había laborado toda la noche en la mina de cobre, cuando llegó un destacamento de SWAT y rodeó su casa en la Valencia y Wade. En el interior de su domicilio se encontraba además del malogrado mexicano su esposa Vanesa y sus dos hijos. Esta al ver el alboroto que se había armado afuera, despertó a su esposo, quién éste inmediatamente se levantó y cuando se dirigía a la puerta uno de los elementos disparó contra la puerta, asegurando un testigo que la bala rebotó en uno de los chalecos antibalas de un miembro del SWAT lo que inició una intensa balacera. El cuerpo de José Güereña Ortiz, presentó más de 60 impactos de bala de alto calibre en su cuerpo, mientras que la esposa fue herida a golpes y arrastrada por toda la casa ante el asombro de los hijos de la pareja de mexicanos.
   Según un informe de SWAT afirma que el Sonorense traía un arma larga, pero las pruebas de parafina afirman que nunca detonó dicha arma de fuego y en las mismas versiones oficiales, afirman que dispararon porque fue confundido con un terrorista. La fachada del domicilio en Tucson está cubierta con las huellas de lo que pareciera una enorme batalla para masacrar a un héroe de guerra, quién fue asesinado delante de su esposa y sus dos hijos.
   Durante el sepelio el pueblo entero de Oquitoa, Sonora, solicitaba justicia al Gobierno Norteamericano, mientras el alcalde de esta comunidad Adrián Figueroa Martínez declaraba luto en todo el municipio y durante los festejos del día de las madres pidieron a los habitantes festejar sin música en honor al joven caído.
   El mexicano fue sepultado éste 12 mayo en Oquitoa Sonora, después de reunir una serie de trámites para ser trasladado desde los Estados Unidos a México. ¡Justicia! ¡Justicia! Se escuchaban los gritos de amigos y familiares del joven mexicano por todas las calles de la población y se cimbraban los ecos al norte del Estado de Sonora.


Condena Alcalde de Oquitoa el homicidio

El alcalde de Oquitoa, Adrián Figueroa Martínez, condenó los hechos trágicos en que falleció José Güereña Ortiz, cuando allanaron su domicilio en Tucson Arizona. De quién dijo era un ciudadano noble y responsable y de ninguna manera justifica la forma como le quitaron la vida ya que combatió por su País, afirmando que las autoridades estadounidenses deben aclarar los motivos, no desvirtuar los hechos, para enmendar el daño a la familia, a quienes le deben una disculpa, así como también a la Marina y a los compañeros de trabajo de la mina en Sahuarita Arizona.



Familiares piden Justicia
Un primo de la víctima de nombre José Aurelio Ortiz Gortari, asegura que su primo nunca les disparó y que el día de los hechos, cuando los elementos de SWAT llegaron al domicilio de José para allanarlo, un elemento disparó a la puerta y éste rebotó en el chaleco de unos oficiales, quienes pensaron que estaban disparando desde adentro por lo que accionaron sus armas, los cuáles un total de 60 proyectiles impactaron en el cuerpo del mexicano. “Mi primo nunca disparó su arma, ya le hicieron las pruebas y esta nunca fue disparada y en el momento de los hechos el estaba dormido porque trabajaba de noche en la mina”.
Para una de las tías de la víctima, afirma que ni siquiera disculpas les pidieron: “Buscaban a no se qué, no se quién y no encontraron nada, fue una tremenda equivocación que deja huérfanos a dos niños de 4 y 6 años”.

sábado, 7 de mayo de 2011

REGRESO DE UN SOLDADO DESCONOCIDO

Robert Bayne
Robert Bayne

DAVID ALANDETE - Washington


Kennet Bayne, de 83 años, recibió la normalmente temida llamada del Ejército el pasado 23 de marzo. "Hemos identificado el cuerpo de su hermano. Llegará en una o dos semanas", le dijeron. Con las guerras de Irak y Afganistán, esa ha sido una llamada habitual para muchas familias norteamericanas en los últimos años. La diferencia, en el caso de Kenneth, es que su hermano, el héroe de guerra Robert Bayne, murió, a los 26 años, en la Segunda Guerra Mundial, cruzando el río Rhin cerca de Mannheim, en los últimos meses de encarnizada lucha contra los nazis. Había cuatro soldados del Ejército norteamericano en aquella misión de alto riesgo. Tres resultaron muertos. Sólo se recuperaron los cadáveres de dos. Uno de ellos, el propio Robert, quedó sin identificar durante 66 años. Hoy será enterrado en el cementerio de Dundalk, en Maryland.



Robert Bayne no se alistó en el Ejército el siete de junio de 1944 por obligación. Huérfano de padre, su sueldo en la empresa Western Electric en Baltimore mantenía a toda su familia: a su madre Katie; a sus hermanos, los gemelos Kenneth y Calvin, y a su hermana Florence. Aquel era motivo suficiente para quedar exento del servicio militar, que entonces era obligatorio. Robert, sin embargo, era un patriota. Vio a los hombres de su edad marcharse al frente y quiso servir a su país del mismo modo. Hizo a su madre firmar un documento en que le permitía acudir al frente y así lo hizo, para morir menos de un año después, el 28 de marzo de 1945, en una misión de alto riesgo, nocturna y voluntaria. La guerra acabó menos de seis meses después.
"Durante 66 años, no se nos notificó que unos restos encontrados en el Rhin podían ser los de mi tío", explica a EL PAÍS Kenneth Bayne, de 45 años, sobrino de Robert. "El problema fue una discrepancia en su registro dental. Parece que mi tío sufrió daño en su dentadura momentos antes o después de su muerte en aquella operación. Al no haber una coincidencia exacta entre el cadáver y los archivos del Ejército, no se pudo certificar su identidad. Se le enterró como un soldado desconocido en un cementerio [en Draguinan,] Francia. Con los nuevos desarrollos en identificación por ADN, en el Pentágono pudieron reabrir el caso y nos enteramos de la existencia de aquel cuerpo, que era el de mi tío, hace poco más de un mes".
Hubo más de 74,000 soldados norteamericanos desaparecidos en Europa en la Segunda Guerra Mundial. El Departamento de Defensa cuenta con un comando conjunto de identificación de Prisioneros de Guerra y Soldados Desaparecidos en Combate, con base en Hawái, donde se trabaja para identificar a cientos de cadáveres de diversos conflictos pasados, sobre todo de la segunda Gran Guerra, de la Guerra de Corea, de la Guerra Fría y de la Guerra de Vietnam. "Tenemos un equipo de 600 personas, que comprende a funcionarios, lingüistas, forenses, odontólogos, analistas de inteligencia, especialistas de explosivos y artillería, investigadores, archivistas y decenas de otros especialistas", explica Larry Greer, portavoz de la Oficina de Prisioneros de Guerra y Personas Desaparecidas del Pentágono.
"A diario, equipos individuales registran todo tipo de archivos antiguos aquí y en EE UU y en las instalaciones de nuestros antiguos enemigos. Ese tipo de investigación nos permite desplegar equipos de investigación a hacer trabajo de campo, entrevistando a ciudadanos, localizando puntos de enterramiento o donde fallecieron soldados y recomendando puntos de excavación si hay suficientes pistas. En el caso del soldado raso Bayne, sus restos fueron localizados en Francia", explica Greer. La labor de estos equipos se ha visto facilitada enormemente por los recientes desarrollos en identificación a través de muestras de ADN, algo que se utiliza en el 85% de casos de ese tipo en los que a día de hoy trabaja el Pentágono. Según explica Greer, "el ADN de los restos de un soldado se contrasta siempre con el ADN de un familiar de consanguineidad por vía materna".
Robert Bayne regresó finalmente a EE UU el pasado cuatro de mayo. De sus hermanos, sólo sobreviven los gemelos Kenneth y Calvin, de 83 años. Al saber que el cuerpo de su hermano volvía a casa, colgaron una foto del fallecido, vestido con su uniforme, antes de marchar al frente en el que había de morir, en la ventana de su casa en Dundalk, Maryland. Ambos se encontraban en el aeropuerto Thurgood Marshal de Baltimore cuando llegó el ataúd, cubierto por la bandera norteamericana. Aunque el Ejército les había pedido que se mantuvieran en firmes durante la breve ceremonia, Calvin no pudo evitar la emoción y corrió a besar la bandera. Habían sido 66 años de espera. Y su hermano, el héroe de guerra, estaba por fin de regreso en la patria por la que dio su vida.