El cáncer infantil es la segunda causa de muerte en niños entre 8 y 15 años.
Cada cuatro horas fallece un niño por el cáncer.
Hoy seis niños perderán la batalla contra la enfermedad.
¿Qué podemos hacer?
1. Difundir el mensaje del Listón Dorado. Todos sabemos lo que significa el listón rosa, pero nadie sabe que el listón dorado representa el cáncer infantil. El mes de febrero es considerado el mes internacional del cáncer infantil. El día 15 de febrero de conmemora el día internacional del niño con cáncer. Hagamos que todo mundo sepa esto.
2. Si conoces personas que puedan apoyar a poner dorado en alguna parte, ayuda con eso. Que los monumentos en tu ciudad se iluminen de dorado el 15 de febrero. Que los equipos de futbol local porten el listón dorado y su pelota sea dorada, en honor a todos los niños que enferman de cáncer en el mundo.
3. Pasa el mensaje a todos tus conocidos. En nuestra fan page Aquí Nadie Se Rinde (Local business), ponemos diario mensajes que puedes ayudar a difundir con tus contactos. Copia las fotos y ponlas en tu página. Copia el listón dorado en tu perfil. Hasta que todo mundo se entere!!!
4. Finalmente, apoya a una asociación que se dedique a ayudar a los niños con cáncer en tu ciudad. QUé puedes hacer, es muy fácil:
a) Puedes ser voluntario: Todas las asociaciones tenemos actividades en las que nos ayudaría mucho contar con voluntarios comprometidos, para apoyar a más niños enfermos.
b) Puedes aportar ideas, si quieres o tienes ideas que puedan servir para ayudar más a los niños con cáncer, adelante, contacta a una asociación y dale tus ideas. Siempre son bienvenidas..
c) Finalmente puedes ayudar a recaudar dinero. Busca las asociaciones o instituciones que estén calificadas, y certificadas para trabajar con los niños con cáncer. Todas deben tener sus permisos para trabajar, en cada país te exigen cumplir con ciertos requisitos. En méxico tienes que presentar informes anuales de transparencia, y la Secretaría de Hacienda te vuelve a renovar tu autorización para ser donataria, cada año. Lo primero que puedes Y DEBES hacer, es checar que estén cumpliendo con todos esos requisitos.
Hay calificadoras que certifican la labor de las instituciones.
Aquí Nadie Se Rinde, A.C. tiene renovada su autorización cada año. La última fecha fue en julio del 2010 cuando se publicó la renovación. Este año ya metimos nuestros papeles.
Contamos además con el Distintivo de Institucionalidad y Transparencia que otorga el Centro Mexicano para la Filantrofia.
Ahora además, nos han calificado una empresa que califica a instituciones, Constuyendo la Nueva Filantropia, A.C.
Busquen esos indicadores de eficiencia en las instituciones.
Entonces, cuando encuentren una:
- Dona dinero. Puede ser una cuota mensual, o un donativo anual.
- Ayuda a que otras personas conocidas tuyas donen también.
Muchas veces queremoa ayudar, pero no sabemos cómo...
Si te interesa apoyarnos, puedes buscar nuestros datos en:
www.aquinadieserinde.org.mx
En 2010 ayudamos a 529 familias con un hijo con cáncer, en nuestros 4 programas de apoyo.
De estas familias, fueron 285 niños y 244 niñas con cáncer.
El promedio de edad de nuestros beneficiados fue de 8 años dos meses.
Atendimos a niños provenientes de 22 de los 32 estados de la República Mexicana.
Si quieres conocer más de nosotros, envía un mail a info@aquinadieserinde.org.mx
O bien entra a nuestra página y dona a través de paypal. Es la forma segura de hacerlo a distancia.
De cada peso que hoy inviertas en Aquí Nadie Se Rinde, $6.92 pesos son creados para beneficio de la sociedad en México, en el transcurso de cinco años. Ese es nuestro retorno social de inversión, reportado por la empresa Filantrofilia.
Y por supuesto, usa el listón dorado, cualquiera que encuentres, durante el mes de febrero, para que más gente sepa que Febrero es el Mes Internacional del Niño con Cáncer.
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martes, 8 de febrero de 2011
jueves, 29 de julio de 2010
EXPLOTAN EN MÉXICO A NIÑOS CENTROAMERICANOS
Agencia Mexicana de Noticias por los Derechos de la Infancia
cimac@laneta.apc.org
* 4 mil menores guatemaltecos laboran en Chiapas.
* Las niñas lo hacen como trabajadoras domésticas.
Miles de niñas, niños y adolescentes migran permanentemente por la frontera sur de México desde hace varias décadas, salen de su país por diversos motivos: para trabajar y contribuir a la economía familiar, o para escapar de la violencia familiar. Migran con un adulto, con familiares, con un coyote o viajan solos.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que en Chiapas se encuentran cerca de 4 mil niñas y niños guatemaltecos, que se dedican a la venta callejera, la mendicidad, a la carga y descarga, recolección de basura y fierro, lanzallamas, limpiavidrios y trabajos en bares.
Investigaciones de Infancia en Movimiento calculan que al menos son 5 mil los niñas y niños que cruzan la frontera al año; pero son invisibles... unos están con sus familias viviendo sobre la basura, otros pizcando granos en los cafetales, otros viendo cómo sus mamás limpian casas ajenas o quizá en el centro de la ciudad vendiendo cigarrillos por las calles. Se acompañan con un familiar tan niño como él. O con un pollero. Con un traficante. En grupo. Con papá o mamá. O van solitos.
Con respecto al número de niñas y niños trabajadores migrantes centroamericanos, sólo se tienen estimaciones. Ubaldo Villatoro, de la Mesa Nacional para las Migraciones en Guatemala, señaló que la migración hacia México con fines laborales se ha mantenido, y se calcula que anualmente regresan de México entre mil y mil 500 personas menores de edad, la mayoría se traslada por temporadas cortas.
Modalidades de trabajo de niñas y niños centroamericanos que migran a Chiapas:
Trabajadoras domésticas. En general provienen de localidades ubicadas en los departamentos de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Por ser mujeres extranjeras, ilegales, indígenas y campesinas, son altamente discriminadas. En su mayoría son de entre 12 y 25 años.
Basureros de Tapachula. El municipio de Tapachula cuenta con un basurero municipal, en el cual el 90 por ciento de las y los trabajadores son indígenas originarios de Guatemala, sin documentos. Se encuentran mujeres embarazadas, niñas y niños que trabajan pepenando basura e ingiriendo alimentos que se obtienen del mismo lugar. A partir de la recomendación que realizó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en julio de 2007, se prohíbe ingresar a los basureros a niñas y niños.
Trabajo en la calle. En este grupo se ubican a boleros quienes se dedican a limpiar zapatos; vendedores ambulantes. Se desconoce cuántos hay, pero principalmente son de Guatemala, El Salvador y Honduras. Las edades oscilan entre los seis y 17 años y no han concluido la primaria.
Fincas agrícolas. La mayor parte de niñas y niños llegan a las fincas con su familia, pero son invisibles, pues no aparecen en ningún registro. En la infancia y adolescencia se incorporan al trabajo de las fincas, con el objetivo de aumentar la producción familiar, aunque no reciben remuneración económica.
Contexto de la frontera sur
La frontera sur de México está constituida por los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo. De los cuatro estados fronterizos, Chipas concentra el mayor tránsito de personas, tiene más movilidad migratoria debido a su extensión fronteriza, y a su gran diversidad ecológica, étnica y cultural.
La frontera sur se ha convertido en una zona de tránsito de crecientes flujos migratorios que tienen como destino Estados Unidos, solamente entre enero y octubre de 2009 fueron devueltos más de 54 mil centroamericanos a sus países de origen. Esta dinámica obedece a tres factores: las crisis económicas, la inestabilidad política sostenida y la reversión de las brechas del desarrollo que producen la pobreza.
De acuerdo con el Módulo de Trabajo Infantil 2007, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en Chiapas hay 1.4 millones de personas de cinco a 17 años de edad trabajando, cifra que representa 32.1 por ciento de la población total. 49.6 por ciento eran niñas y 50.4 por ciento eran niños.
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PLATAFORMA ATLANTIS: LA ÚLTIMA FRONTERA
Silvio González / Prensa Latina
plmexico@prensalatina.com.mx
* Los niños mexicanos desestabilizan a altos mandos de seguridad de EUA.
* 12 millones de personas viven en uno y otro lado de los 3 mil 169 kilómetros de frontera.
* 300 millones de cruces legales al año.
* Atlantis puede explotar en cualquier momento, afirman documentos en manos del Congreso estadunidense.
El nuevo enemigo de Washington en la frontera con México mide poco menos de un metro, no pertenece a una banda de polleros, ni a los cárteles de la droga pero ha desestabilizado a los altos mandos de seguridad de Estados Unidos tanto que ahora quieren exterminarlo a toda costa mediante la fuerza mortal extrema.
Esos temibles adversarios nada menos que son los niños mexicanos que juegan frecuentemente cerca del Río Bravo y que arrojan piedras o sencillamente se burlan de la prepotente y letal Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.
Ocurre que en esa frontera ya no hay solamente una inmensa cascada de problemas, sino una explosiva crisis que en la práctica constituye una potente bomba de tiempo. La inmensa y siempre intranquila frontera internacional entre México y Estados Unidos abarca un total de 3 mil 169 kilómetros desde el Océano Pacífico hasta el Golfo de México. Pero en realidad el área fronteriza es otra cosa distinta porque es una zona que irremediablemente encadena y ancla con fuerza a los ciudadanos de ambos países en una vasta y compleja red de comercio, relaciones culturales, sociales e institucionales.
Más de 12 millones de personas de un lado y otro viven en las ciudades fronterizas y por mucho que se ha tratado de que esta convivencia sea amigable, lo cierto es que hoy es todo lo contrario. De acuerdo con la Embajada estadunidense en México, más de 300 millones de personas cruzan legalmente la frontera cada año y otro número indeterminado lo hace irregularmente por lo que puede ser considerada la demarcación internacional más transitada y polémica del planeta.
La actual frontera es el penoso resultado de una guerra de saqueo y rapiña expansionista desarrollada sin justificación válida por Estados Unidos entre 1846 y 1848. Ese conflicto bélico cambió radicalmente la geografía de ambos países y despertó del lado anglosajón un fuerte odio racial que aún hoy perdura e impacta con fuerza en la historia común entre estas naciones que por su cercanía debían ser hermanas. La construcción de vallas y muros son símbolos de las profundas divergencias que aún existen a uno y otro lado de los horizontes de esta demarcación. Pero en la práctica estos obstáculos hechos por la mano del hombre o por la naturaleza no han logrado disuadir a los más empobrecidos que sin pertenecer a una sola bandera emigran al norte muchas veces solamente abrazados a sus sueños de lograr allí una mejor vida.
El genocidio de mexicanos por parte de las autoridades estadunidenses ha sido sistemático y abusivo y deja expuesta en carne viva la actual tensión existente entre ambas naciones.
El asesinato de un inocente menor dentro de territorio mexicano por parte de la “gatillo alegre” Patrulla Fronteriza provocó que aparezca “una grave situación que por momentos se torna muy intensa”, señala la vocero del FBI Andrea Simmons.
El pequeño Sergio Adrián Hernández Huereka, murió de varios disparos realizados a sangre fría y sin ninguna consideración humana por un guardia fronterizo estadunidense entre Ciudad Juárez, en México, y la ciudad de El Paso, en Texas.
Poco antes de la muerte del niño, un padre de familia, Anastasio Hernández, de 42 años fue asesinado por una descarga de alto voltaje de un arma de un patrullero fronterizo estadunidense en el cruce de San Diego y Tijuana.
La combinación de la megalomanía y del racismo extremo fue letal cuando el robo arbitrario de una parte del territorio mexicano por Estados Unidos en 1846 y lo sigue siendo ahora. La megalomanía es un estado psicopatológico caracterizado por los delirios de grandeza, poder, riqueza y a menudo el término se asocia con una obsesión compulsiva por tener siempre el control total.
A veces es un síntoma de serios desórdenes psicológicos como el complejo de superioridad o la compulsión eufórica donde el sujeto aquejado tiende a ver situaciones que no existen o a imaginarlas de una forma que sólo él termina creyéndoselas.
Su causa más frecuente, según Sigmund Freud en su obra La interpretación de los sueños, postula esta conducta como un mecanismo de defensa a infancias con graves abusos físicos o sexuales. En el verano de 1964 activistas pro derechos civiles efectuaron una serie de marchas de protestas en las principales ciudades de Estados Unidos que cambiaron para siempre el curso de la historia de aquella gran nación. Es cierto que la Arizona del siglo XXI no es el Mississippi de 1964, sin embargo las similitudes son palpables y están a flor de piel.
Hoy nuevos manifestantes se comunican mediante mensajes de textos a sus computadoras blackberries y aunque los tiempos no sean los mismos planean hacer temblar el pavimento en varias urbes durante el verano de este año.
El abuso de poder de las autoridades policiales y migratorias es insostenible a ambos lados de la artificial línea divisoria. Los activistas esperan cambiar los lemas de movilización utilizados durante las luchas de los derechos civiles y adaptarlos ahora a la defensa de los derechos humanos de todos los inmigrantes en Estados Unidos.
Las veneradas figuras de los más prestigiosos dirigentes de aquella agitada época de rebeldía como el chicano Cesar Chávez y el afro-estadunidense Martin Luther King Jr. volverán a estar presentes en las unitarias marchas de ahora, dijo el líder negro Jesse Jackson. México ha resistido muchas arrogancias imperiales y ahora sufre también el tremendo impacto ecológico del derrame petrolero en el Golfo que lleva su nombre.
La revista Rolling Stone publicó que el derrame de la hundida plataforma Deepwater Horizon es insignificante al lado del que pudiera producir otra nombrada Atlantis también de la British Petroleum que produce 200 mil barriles diarios y que está al doble de profundidad que la anterior. La Atlantis, ubicada muy cerca de la costa de Luisiana, según documentos del Congreso estadunidense, no tiene certificados de seguridad del 90 por ciento de sus componentes estructurales y puede explotar en cualquier momento. El pasado 19 de mayo, 26 legisladores aterrados le solicitaron al secretario del Interior que la clausurara de inmediato a partir de la catástrofe internacional que podría provocar un segundo vertimiento de gran magnitud en esas aguas compartidas por varios países, tema altamente perentorio que el presidente Barack Obama desgraciadamente no ha acometido con la urgencia que merece. La Atlantis puede ser para el Golfo la última frontera. Tanto el problema de aprobar una nueva ley migratoria justa y abarcadora, así como el de los geysers de sucios carburantes que no se logran tapar son de la responsabilidad de la actual Presidencia.
Eso lo sabe perfectamente el mandatario del país más poderoso del mundo para algunas cosas, pero el más impotente para otras.
plmexico@prensalatina.com.mx
* Los niños mexicanos desestabilizan a altos mandos de seguridad de EUA.
* 12 millones de personas viven en uno y otro lado de los 3 mil 169 kilómetros de frontera.
* 300 millones de cruces legales al año.
* Atlantis puede explotar en cualquier momento, afirman documentos en manos del Congreso estadunidense.
El nuevo enemigo de Washington en la frontera con México mide poco menos de un metro, no pertenece a una banda de polleros, ni a los cárteles de la droga pero ha desestabilizado a los altos mandos de seguridad de Estados Unidos tanto que ahora quieren exterminarlo a toda costa mediante la fuerza mortal extrema.
Esos temibles adversarios nada menos que son los niños mexicanos que juegan frecuentemente cerca del Río Bravo y que arrojan piedras o sencillamente se burlan de la prepotente y letal Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.
Ocurre que en esa frontera ya no hay solamente una inmensa cascada de problemas, sino una explosiva crisis que en la práctica constituye una potente bomba de tiempo. La inmensa y siempre intranquila frontera internacional entre México y Estados Unidos abarca un total de 3 mil 169 kilómetros desde el Océano Pacífico hasta el Golfo de México. Pero en realidad el área fronteriza es otra cosa distinta porque es una zona que irremediablemente encadena y ancla con fuerza a los ciudadanos de ambos países en una vasta y compleja red de comercio, relaciones culturales, sociales e institucionales.
Más de 12 millones de personas de un lado y otro viven en las ciudades fronterizas y por mucho que se ha tratado de que esta convivencia sea amigable, lo cierto es que hoy es todo lo contrario. De acuerdo con la Embajada estadunidense en México, más de 300 millones de personas cruzan legalmente la frontera cada año y otro número indeterminado lo hace irregularmente por lo que puede ser considerada la demarcación internacional más transitada y polémica del planeta.
La actual frontera es el penoso resultado de una guerra de saqueo y rapiña expansionista desarrollada sin justificación válida por Estados Unidos entre 1846 y 1848. Ese conflicto bélico cambió radicalmente la geografía de ambos países y despertó del lado anglosajón un fuerte odio racial que aún hoy perdura e impacta con fuerza en la historia común entre estas naciones que por su cercanía debían ser hermanas. La construcción de vallas y muros son símbolos de las profundas divergencias que aún existen a uno y otro lado de los horizontes de esta demarcación. Pero en la práctica estos obstáculos hechos por la mano del hombre o por la naturaleza no han logrado disuadir a los más empobrecidos que sin pertenecer a una sola bandera emigran al norte muchas veces solamente abrazados a sus sueños de lograr allí una mejor vida.
El genocidio de mexicanos por parte de las autoridades estadunidenses ha sido sistemático y abusivo y deja expuesta en carne viva la actual tensión existente entre ambas naciones.
El asesinato de un inocente menor dentro de territorio mexicano por parte de la “gatillo alegre” Patrulla Fronteriza provocó que aparezca “una grave situación que por momentos se torna muy intensa”, señala la vocero del FBI Andrea Simmons.
El pequeño Sergio Adrián Hernández Huereka, murió de varios disparos realizados a sangre fría y sin ninguna consideración humana por un guardia fronterizo estadunidense entre Ciudad Juárez, en México, y la ciudad de El Paso, en Texas.
Poco antes de la muerte del niño, un padre de familia, Anastasio Hernández, de 42 años fue asesinado por una descarga de alto voltaje de un arma de un patrullero fronterizo estadunidense en el cruce de San Diego y Tijuana.
La combinación de la megalomanía y del racismo extremo fue letal cuando el robo arbitrario de una parte del territorio mexicano por Estados Unidos en 1846 y lo sigue siendo ahora. La megalomanía es un estado psicopatológico caracterizado por los delirios de grandeza, poder, riqueza y a menudo el término se asocia con una obsesión compulsiva por tener siempre el control total.
A veces es un síntoma de serios desórdenes psicológicos como el complejo de superioridad o la compulsión eufórica donde el sujeto aquejado tiende a ver situaciones que no existen o a imaginarlas de una forma que sólo él termina creyéndoselas.
Su causa más frecuente, según Sigmund Freud en su obra La interpretación de los sueños, postula esta conducta como un mecanismo de defensa a infancias con graves abusos físicos o sexuales. En el verano de 1964 activistas pro derechos civiles efectuaron una serie de marchas de protestas en las principales ciudades de Estados Unidos que cambiaron para siempre el curso de la historia de aquella gran nación. Es cierto que la Arizona del siglo XXI no es el Mississippi de 1964, sin embargo las similitudes son palpables y están a flor de piel.
Hoy nuevos manifestantes se comunican mediante mensajes de textos a sus computadoras blackberries y aunque los tiempos no sean los mismos planean hacer temblar el pavimento en varias urbes durante el verano de este año.
El abuso de poder de las autoridades policiales y migratorias es insostenible a ambos lados de la artificial línea divisoria. Los activistas esperan cambiar los lemas de movilización utilizados durante las luchas de los derechos civiles y adaptarlos ahora a la defensa de los derechos humanos de todos los inmigrantes en Estados Unidos.
Las veneradas figuras de los más prestigiosos dirigentes de aquella agitada época de rebeldía como el chicano Cesar Chávez y el afro-estadunidense Martin Luther King Jr. volverán a estar presentes en las unitarias marchas de ahora, dijo el líder negro Jesse Jackson. México ha resistido muchas arrogancias imperiales y ahora sufre también el tremendo impacto ecológico del derrame petrolero en el Golfo que lleva su nombre.
La revista Rolling Stone publicó que el derrame de la hundida plataforma Deepwater Horizon es insignificante al lado del que pudiera producir otra nombrada Atlantis también de la British Petroleum que produce 200 mil barriles diarios y que está al doble de profundidad que la anterior. La Atlantis, ubicada muy cerca de la costa de Luisiana, según documentos del Congreso estadunidense, no tiene certificados de seguridad del 90 por ciento de sus componentes estructurales y puede explotar en cualquier momento. El pasado 19 de mayo, 26 legisladores aterrados le solicitaron al secretario del Interior que la clausurara de inmediato a partir de la catástrofe internacional que podría provocar un segundo vertimiento de gran magnitud en esas aguas compartidas por varios países, tema altamente perentorio que el presidente Barack Obama desgraciadamente no ha acometido con la urgencia que merece. La Atlantis puede ser para el Golfo la última frontera. Tanto el problema de aprobar una nueva ley migratoria justa y abarcadora, así como el de los geysers de sucios carburantes que no se logran tapar son de la responsabilidad de la actual Presidencia.
Eso lo sabe perfectamente el mandatario del país más poderoso del mundo para algunas cosas, pero el más impotente para otras.
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jueves, 17 de junio de 2010
Los niños mexicanos no valen nada
Blog invitado: La Lonchería.
Autor: Eduardo Ibarrola
En una casa rica, una niña de cinco años con severos problemas de salud, muere por sofocación y su cuerpo se extravía en su cama. Ni sus padres ni las personas cuyo trabajo es cuidarla, son capaces de encontrarlo. Temiendo un secuestro, la familia lanza la alarma y, tras un cortísimo lapso en que invierte grandes cantidades de dinero en publicidad, el caso adquiere relevancia nacional. La policía ―que llegó a sospechar de un secuestro falso urdido por los padres y puso a éstos en arraigo preventivo― acabó localizando el cadáver de la niña luego de más de una semana de búsqueda en el último lugar donde la vieron sus responsables antes del extravío: en su cama.
El colofón perfecto de esta patética historia fue la disculpa ofrecida por las autoridades a los padres de la niña fallecida: si, como sostiene la explicación de éstas, la pequeñita quedó atrapada en su propia cama y los investigadores no la localizaron sino después de varias inspecciones, por supuesto que estaban obligados a ofrecer una disculpa por su evidente incompetencia; pero entonces los padres de la niña ―que convirtieron su supuesta desaparición en un asunto de todos― también estarían obligados a disculparse públicamente, a decir algo así como: “perdónenos por suponer que nuestra hija desapareció y montar una campaña de publicidad con su imagen antes de revisar correctamente su habitación”.
Nueve meses antes, una guardería encargada de cuidar niños de padres trabajadores, se incendió, causó la muerte de casi una cincuentena de éstos y dejó lastimados a muchos más. Las investigaciones, confusas y equívocas, revelaron una compleja trama de opacidad y negligencia institucional: a la fecha, nadie tiene claro quién es efectivamente responsable de qué. Un perito estadounidense, pagado por alguna de las partes implicadas, afirma que el incendio fue provocado, con lo que se abre una brecha perfecta para la impunidad: si no fue accidente, entonces la responsabilidad recae en el criminal desconocido, no en las autoridades perfectamente conocidas… Ojalá que la SCJN no dé pábulo a ese canallesco argumento.
Hace pocos días, un motín paralizó todo un barrio de la ciudad. Muchos vecinos de Tepito bloquearon calles y tomaron unidades de transporte público como protesta por el secuestro de dos niñitos en la calle, perpetrado, según su padre, a plena luz del día. Pero casi de inmediato las investigaciones revelaron que la horrible versión del secuestro, era falsa y era, en realidad, la menos estremecedora: que se trataba de un pleito de familia y la madre se llevó a los niños… que el propio padre dio a sus hijos como prenda por un una deuda (es decir, que los vendió)… que, agobiado por la responsabilidad y la pobreza, los asesinó y luego ocultó sus cuerpos… Acaso esperaba ―y no le faltaban elementos para ello― que las autoridades acabaran ofreciéndole a él una disculpa.
Hasta donde tengo noticia, las costosas escuelas regenteadas por los Legionarios de Cristo no experimentaron una previsible y justificable deserción masiva de alumnos tras comprobarse que toda la estructura de esa orden religiosa se montó supeditada a la voluntad de un hombre acusado de poligamia y violación de niños, y hacerse evidente que los cientos de acusaciones de pedofilia contra sus laicos y religiosos, tienen motivaciones reales. Me cuesta trabajo imaginar lo que piensan los padres de familia al confiar a sus hijos a los encubridores y cómplices de Maciel.
Tal vez el cotidiano sufrimiento de cientos de miles ―de millones― de niños mexicanos sin protección, sin acceso a la educación, ni a la salud, ni al esparcimiento; niños sin afecto, obligados al trabajo desde antes de aprender a hablar, ha acabado por convencer a nuestra sociedad que los niños (es decir, todas las personas, pero antes de ser adultas) no tienen ningún valor y, por lo tanto, quitarles la vida no es un acto que deba castigarse.
Fuente: http://laloncheria.com/2010/06/16/los-ninos-mexicanos-no-valen-nada/
Autor: Eduardo Ibarrola
En una casa rica, una niña de cinco años con severos problemas de salud, muere por sofocación y su cuerpo se extravía en su cama. Ni sus padres ni las personas cuyo trabajo es cuidarla, son capaces de encontrarlo. Temiendo un secuestro, la familia lanza la alarma y, tras un cortísimo lapso en que invierte grandes cantidades de dinero en publicidad, el caso adquiere relevancia nacional. La policía ―que llegó a sospechar de un secuestro falso urdido por los padres y puso a éstos en arraigo preventivo― acabó localizando el cadáver de la niña luego de más de una semana de búsqueda en el último lugar donde la vieron sus responsables antes del extravío: en su cama.
El colofón perfecto de esta patética historia fue la disculpa ofrecida por las autoridades a los padres de la niña fallecida: si, como sostiene la explicación de éstas, la pequeñita quedó atrapada en su propia cama y los investigadores no la localizaron sino después de varias inspecciones, por supuesto que estaban obligados a ofrecer una disculpa por su evidente incompetencia; pero entonces los padres de la niña ―que convirtieron su supuesta desaparición en un asunto de todos― también estarían obligados a disculparse públicamente, a decir algo así como: “perdónenos por suponer que nuestra hija desapareció y montar una campaña de publicidad con su imagen antes de revisar correctamente su habitación”.
Nueve meses antes, una guardería encargada de cuidar niños de padres trabajadores, se incendió, causó la muerte de casi una cincuentena de éstos y dejó lastimados a muchos más. Las investigaciones, confusas y equívocas, revelaron una compleja trama de opacidad y negligencia institucional: a la fecha, nadie tiene claro quién es efectivamente responsable de qué. Un perito estadounidense, pagado por alguna de las partes implicadas, afirma que el incendio fue provocado, con lo que se abre una brecha perfecta para la impunidad: si no fue accidente, entonces la responsabilidad recae en el criminal desconocido, no en las autoridades perfectamente conocidas… Ojalá que la SCJN no dé pábulo a ese canallesco argumento.
Hace pocos días, un motín paralizó todo un barrio de la ciudad. Muchos vecinos de Tepito bloquearon calles y tomaron unidades de transporte público como protesta por el secuestro de dos niñitos en la calle, perpetrado, según su padre, a plena luz del día. Pero casi de inmediato las investigaciones revelaron que la horrible versión del secuestro, era falsa y era, en realidad, la menos estremecedora: que se trataba de un pleito de familia y la madre se llevó a los niños… que el propio padre dio a sus hijos como prenda por un una deuda (es decir, que los vendió)… que, agobiado por la responsabilidad y la pobreza, los asesinó y luego ocultó sus cuerpos… Acaso esperaba ―y no le faltaban elementos para ello― que las autoridades acabaran ofreciéndole a él una disculpa.
Hasta donde tengo noticia, las costosas escuelas regenteadas por los Legionarios de Cristo no experimentaron una previsible y justificable deserción masiva de alumnos tras comprobarse que toda la estructura de esa orden religiosa se montó supeditada a la voluntad de un hombre acusado de poligamia y violación de niños, y hacerse evidente que los cientos de acusaciones de pedofilia contra sus laicos y religiosos, tienen motivaciones reales. Me cuesta trabajo imaginar lo que piensan los padres de familia al confiar a sus hijos a los encubridores y cómplices de Maciel.
Tal vez el cotidiano sufrimiento de cientos de miles ―de millones― de niños mexicanos sin protección, sin acceso a la educación, ni a la salud, ni al esparcimiento; niños sin afecto, obligados al trabajo desde antes de aprender a hablar, ha acabado por convencer a nuestra sociedad que los niños (es decir, todas las personas, pero antes de ser adultas) no tienen ningún valor y, por lo tanto, quitarles la vida no es un acto que deba castigarse.
Fuente: http://laloncheria.com/2010/06/16/los-ninos-mexicanos-no-valen-nada/
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