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viernes, 1 de julio de 2011

LA FE DE ERRATAS DE LOS SENADORES


Salvador Mejía / MEXICO BAJO FUEGO
En artículos anteriores tocamos el tema de la Ley Federal para la Prevención e identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita y de financiamiento al terrorismo, la cual fue discutida (en un tiempo record de 30 minutos) y aprobada unánimemente por el Senado de la República el 28  de Abril de 2011.
Como bien dijimos, la Ley Federal para la Prevención e identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita y de financiamiento al terrorismo es totalmente necesaria ya que su finalidad, o así lo entiendo, es el implementar mecanismos de protección, supervisión y penalidades relativas al lavado de dinero para el sector económico; lamentablemente este proyecto, que afortunadamente todavía debe ser discutido y votado en la Cámara de Diputados, presenta numerosos defectos que impedirán su correcta aplicación, es decir que si los Diputados deciden aprobarla tal y como fue propuesta por el Senado la aplicación de la Ley Federal para la Prevención e identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita y de financiamiento al terrorismo será un esfuerzo inútil, en primera instancia tendríamos que las “visitas de verificación” no se ajustan al Código Fiscal de la Federación ni a la Ley Federal de Procedimiento Administrativo (esto como consecuencia a las facultades otorgadas a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público) y, dado el caso, no resultaría difícil impugnar ante los Tribunales Administrativos la ilegalidad de dicha “visita”, por lo que toda la información obtenida de esta no podría ser utilizada por la Procuraduría General de la República y, en una segunda instancia la Ley Federal para la Prevención e identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita y de financiamiento al terrorismo aprobada por el Senado contiene lagunas, omisiones y contradicciones de carácter técnico y operativo que imposibilitaran su aplicación o que simplemente no le permitirán obtener los tan anhelados resultados; como breves ejemplos podemos citar que, salvo por el contenido del título, los Senadores simplemente desaparecieron el concepto de “financiamiento al terrorismo” ignorando con ello el contenido de los artículos 97, 123 fracción XV, 139, 139 Bis., 139 Ter., 142, 145, 148 Bis., 148 Ter. y el 148 Quárter del Código Penal Federal así como los compromisos adquiridos por México por la firma de diversos tratados internacionales a cargo del Poder Ejecutivo y ratificados por el Senado de la República y, de igual manera, optaron simplemente por incluir en su listado de “actividades vulnerables” a un “x” número de actividades económicas sin proporcionar una “exposición de motivos”, es decir que en tal lista “no son todos los que están ni están todos lo que son”.
En tal entendido debe señalarse que si bien en el artículo 19 de la Ley Federal para la Prevención e identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita y de financiamiento al terrorismo los Senadores incluyeron un listado de doce actividades económicas, estas difícilmente constituyen el total de las actividades económicas que se tienen detectadas como vehículos para el lavado de dinero y, por simple lógica, esto impedirá alcanzar los resultados previstos.
Tales actividades son la organización de juegos de apuesta, concursos o sorteos; la emisión de tarjetas de servicios, de crédito, o de cualquier otro medio de pago incluyéndose las tarjetas prepagadas, la emisión y comercialización de cheques de viajero, la realización de operaciones de mutuo o de garantía o de otorgamiento de préstamos o créditos, con o sin garantía, la realización de servicios de construcción o desarrollo de bienes inmuebles o de intermediación en la transmisión de la propiedad o constitución de derechos sobre dichos bienes, la comercialización o intermediación de metales preciosos, piedras preciosas, joyas o relojes con valor igual o superior a los $20,000 MX Pesos, la subasta o comercialización de obras arte con un valor igual o superior a los $300,000 MX Pesos, la comercialización o distribución de vehículos aéreos, marítimos o terrestres con un con valor igual o superior a los $400,000 MX Pesos, el brindar servicios de blindaje de vehículos terrestres y de bienes inmuebles con un valor igual o superior a los $300,000 MX Pesos, la realización servicios de traslado o custodia de dinero o valores, el auxiliar en la compraventa de bienes inmuebles o cesión de derechos; la administración y manejo de recursos valores o cualquier otro activo de los clientes; manejo de cuentas bancarias, de ahorro o de valores; la organización de aportaciones de capital o cualquier otro tipo de recursos para la constitución, operación y administración de sociedades mercantiles; o la constitución, escisión, fusión, operación y administración de personas morales o vehículos corporativos, incluido el fideicomiso y la compra o venta de entidades mercantiles y, por último, la prestación de servicios de fe pública tanto para Notarios como para Corredores Públicos.
En mi opinión era absolutamente necesario que la Ley Federal para la Prevención e identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita y de financiamiento al terrorismo incluyera, por lo menos, todas las tipologías contempladas por los organismos internacionales, la Procuraduría General de la República, la Unidad de Inteligencia Financiera y la Secretaría de Seguridad Pública Federal; leer el citado listado me obliga a decir que los Senadores no consultaron a las autoridades competentes, no investigaron por su cuenta, confiaron indebidamente en sus asesores expertos en todología y no contrataron la asesoría externa adecuada; como experto simplemente no encuentro una explicación para no incluir a las referidas actividades vulnerables a los equipos de  futbol, a los restaurantes, a los prestadores de servicios turísticos, a los sindicatos, a los grupos musicales y artistas, a la filmación de películas y videohomes, a las tiendas departamentales, a las empresas y personas relacionadas con el comercio exterior y el comercio electrónico, a los partidos políticos, a las gasolineras, a las escuelas, a los restaurantes, organismos sin fines de lucro entre muchas más; no estoy planteando sino meramente aplicar los principios elementales de un Sistema de Administración del Riesgo de Lavado de Activos y de la Financiación del Terrorismo (SARLAFT).
Las consecuencias no se están haciendo esperar, recientemente representantes de la Asociación Mexicana de Casas de Cambio acudieron ante Diputados para presentar un supuesto documento en el cual fueron expuestas las debilidades, que su parecer, contiene la Ley Federal para la Prevención e identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita y de financiamiento al terrorismo como la necesidad de incorporar más sujetos obligados, la falta de igualdad en las regulaciones que se aplican a las entidades financieras, incorporar actividades y no a sujetos en específico, la dolarización de la economía debido a los precios del petróleo, las remesas, el turismo y la balanza comercial (con información de http://www.eluniversal.com.mx/notas/774748.html)
Es un hecho que el Derecho compitió contra la política y perdió, lo dije antes y lo repito: espero que los Diputados estén mejor preparados que los Senadores para la discusión de una herramienta trascendental, México necesita una Ley Federal para la Prevención e identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita y de financiamiento al terrorismo operacional. 

lunes, 4 de octubre de 2010

YIHADISMO ECONÓMICO VS EE. UU. Y OCCIDENTE

George Chaya

El discurso del presidente Barack Obama ante la 65 Asamblea General de Naciones Unidas abundó en cuestiones humanitarias, en canales abiertos hacia el diálogo, la paz y la exaltación de los valores de la libertad, aunque no arribo a conclusiones determinantes en cuestiones políticas. El presidente también habló de cuestiones financieras globales, pero no mencionó aspectos de la economía local.

En el plano interno, las cosas no son como las expresa el presidente Obama, lo que se aprecia es una economía estadounidense en crisis y un gobierno desorientado tratando de administrar recetas financieras asistencialistas en tiempos de transición electoral. Luego del discurso del presidente, los analistas económicos continúan buscando explicaciones a la crisis y si ella se produjo a instancias de una falla del sistema o si fue provocada. Los expertos han culpado a la mala gestión de Wall Street que desbordó con ofertas de préstamos imposibles de pagar a tomadores de hipotecas. Visto de ese modo, la explicación del problema parece ser simple: los banqueros y financistas norteamericanos operaron mal. Se sobreestimó la capacidad del mercado para absorber fondos destinados a la ayuda de los pequeños consumidores quienes no devolvieron sus préstamos a tiempo, y dado que millones de compradores de bienes raíces no eran realmente capaces de cancelar sus obligaciones el tsunami financiero se llevo por delante a muchas instituciones bancarias. En consecuencia, los gigantes financieros cayeron en Wall Street y el efecto se extendió a nivel internacional golpeando instituciones financieras desde Tokio a Londres. En pocas palabras, esta ecuación es la versión oficial del inicio de la crisis, pero ciertamente no será el final de la misma.

A medida que la turbulencia económica continua, los interrogantes se mantienen. ¿Por qué los prestamistas inicialmente aumentaron sus ofertas en los mercados? ¿Quién o qué estimuló la avalancha de dinero en efectivo? Muchos sostienen que ha sido la tendencia del propio mercado que ofreció préstamos fuera de control a segmentos sociales sin reservas. Ello significa que los grupos financieros cruzaron la delgada frontera en política bancaria responsable al conceder préstamos a cualquier solicitante sin verificar su capacidad de pago para responder a sus hipotecas. Pero incluso si esto fuera cierto, los analistas de mercados han descubierto las debilidades de esa explicación. Así, la pregunta siguiente es: ¿por qué motivo se dio la enorme liberación de fondos en favor de quienes no podían devolver el dinero? Una respuesta podría ser que se partió del supuesto que el empleo siempre proporcionaría ingresos para afrontar los pagos de las hipotecas. Por lo tanto, hasta aquí la culpa puede ser proyectada en dos direcciones. En primer lugar hacia la élite política que amenazó con represalias económicas al sistema financiero si este no prestaba más allá de límites racionales, y en segundo lugar, a los financistas de Wall Street que generaron el riesgo de dañar al sistema financiero por su falta de criterio en relación con la capacidad del público para superar los desafíos económicos. Los periodistas económicos de investigación esperan que se forme una comisión en el Senado que ofrezca más información acerca de las verdaderas causas de la debacle económica estadounidense. Posiblemente antes de las elecciones de noviembre los economistas del Senado darán su diagnóstico sobre el tema. Pero si lo hacen, entonces la Administración Obama no debería dejar de investigar el factor que causó el quiebre mas allá del sector inmobiliario dando lugar a la inestabilidad económica-financiera actual. Un análisis económico responsable de los hechos no debería dejar de lado la relación entre la subida vertiginosa en los precios del combustible y la desaceleración de la capacidad de compra de América. Además y aunque resulte increíble, se puede concluir que tristemente es cierto que tanto la corrupción en Wall Street como el abuso del sistema por parte de los políticos han sido herramientas perjudiciales para la clase media y los consumidores estadounidenses.

En cualquier caso, afortunadamente, muchos analistas económicos han comenzado a percibir ciertas anomalías en empresas relacionadas con la OPEP y las potencias petroleras que indicarían estar detrás de la inestabilidad que derrumbó la voluntad de millones de consumidores americanos de clase media en los últimos tres años. Esto no es desacertado y tiene asidero pues si nos remontamos en el tiempo, podemos observar que los precios del petróleo han sido manejados por el núcleo duro de la OPEP y el liderazgo de EE.UU. no fue capaz de convencer a los principales productores del Golfo para que ofrezcan a los consumidores estadounidenses una oportunidad de mejores precios en los combustibles y aunque la mayoría de los regímenes productores del Golfo sostienen que la demanda ejerció presión sobre la producción y por ende hizo que se disparen los precios del petróleo. Este argumento es una falacia absoluta. La excusa de la mayor demanda fue el arma arrojadiza que otorgo la facultad discrecional a los productores para fijar precios altos al tiempo que los apologistas yihadistas recorren desde hace mas de 8 años los medios de comunicación lanzando una guerra mediática en la que se acusa a Washington de ejercer una insoportable presión regional con la intención de imponer medidas punitivas y así obtener mejoras en precio del combustible. Por lo que no hay que desechar la idea de que hay conexión entre los regímenes productores y la maquinaria propagandística yihadista.

Si una vía de investigación se centrara sobre la OPEP se apreciaría claramente que es un factor desestabilizador. Son muchos los indicadores de movimientos estratégicos y motivos políticos que aparecerían detrás de sus maniobras para fijar los precios del crudo. También hay una serie de detalles políticos no menores que así lo indican. En la última década se han escuchado muchas voces regionales adherentes a los cuadros yihadistas que han dado a entender directamente que la economía de EE.UU. pagaría por lo que el liderazgo estadounidense ha estado haciendo en el mundo árabe. Los comentaristas de la Cadena Al-Jazeera, subrayaron en varias oportunidades que la guerra del ex presidente George Bush y su doctrina de propagar la democracia en Oriente Medio solo podía ser detenida cuando los ciudadanos comunes en EE.UU. sufrieran represalias financieras. El Sheikh Yussuf Al-Qardawi, ideólogo de la Hermandad Musulmana y financista de la cadena Qatarí habló en reiteradas oportunidades abiertamente “del arma del petróleo”. Aunque la opinión publica occidental no conoce mucho al respecto, los ideólogos yihadistas denominan al petróleo como un arma en una situación de guerra con los EE.UU. y ha sido utilizado como tal en más de una oportunidad. Por supuesto, que “los regímenes del Golfo” niegan la existencia de una estrategia de esta naturaleza contra los EE.UU., pero muchos yihadistas creen que a través del crudo pueden poner de rodillas a los estadounidenses mas allá que estos dispongan de tecnología militar superior. Y aunque muchos dirigentes árabes de países productores rechazan esta teoría tanto como las declaraciones hechas por Emires y comentaristas en este sentido, en ámbitos yihadistas, no niegan la existencia del campo de batalla financiero, por el contrario, es considerado un importante frente de batalla contra Occidente.

Desde hace años, muchos paginas Web salafistas han pedido iniciar “la yihad del petróleo contra los infieles y sus lacayos”. Existe suficiente material de este tipo de incitación circulando en la red. Pero más reveladores son los discursos oficiales de Osama Bin Laden y su lugarteniente Ayman Al-Zawahiri en la “absoluta necesidad de usar esa arma”. Zawahiri llama expresamente a los financistas islámicos a vender sus dólares estadounidenses y comprar oro en su lugar (washtaru al dahab be’l dullar). Estas impresionantes declaraciones han sido ignoradas en su momento por la mayoría de los analistas occidentales, aunque adquieren entidad y tienen sentido en la actualidad. Bin Laden predijo desde 2002 el colapso en la economía de los infieles a partir de los mercados estadounidenses. La mayoría de la élite política occidental, incluída la estadounidense, creen que esto no es probable, pero esta estrategia yihadista es concreta y se puede ver y comprobar abiertamente accediendo a los sitios Web de círculos radicales wahabíes del Golfo, hay signos políticos demasiados obvios en el campo yihadista, y hay que ser demasiado torpe para negar o ignorar lo evidente.

No hay duda que la manipulación de la OPEP sobre el mercado estadounidenses golpeó duro los bolsillos de cientos de millones de ciudadanos comunes dentro de los EE.UU. haciéndolos objeto de intimidación como una nueva forma de guerra del yihad global, esta vez no los atacó impactando aviones contra edificios en sus ciudades para aterrorizados, los atacó para que abandonen sus sueños de ser dueño de sus propiedades y generó la retracción en el consumo debido a la actitud agresiva de los petro-regímenes respecto de los EE.UU. en venganza a su campaña por difundir la democracia en el Oriente Medio. En términos políticos del pensamiento yihadista, Norteamérica fue castigada por atreverse a cambiar el statu quo en el mundo árabe y musulmán en beneficio de los débiles y los oprimidos: los kurdos en Irak, los reformistas de Siria, la sociedad civil libanesa, los africanos en Darfur, las mujeres iraníes y los estudiantes y artistas liberales en todo el Golfo. A cambio, los EE.UU. recibieron la desestabilización económica-financiera constante, gradual y letal.

A mi juicio, no se debería subestimar el poder de lobby de la Petro-yihad en Estados Unidos pues tiene décadas de influencia y largos tentáculos para alcanzar y minar cualquier sistema financiero, además e infortunadamente, hoy mas que nunca ese lobby cuenta con poderosos políticos norteamericanos aliados que están arruinando su propio sistema llevando al borde del abismo y la calamidad económica-financiera a su propio país. Habrá aquellos que intenten desacreditar mi tesis ya que son bien conocidos los que sostienen vigorosamente que la supuesta desestabilización de la OPEP sobre la economía de EE.UU. es inexistente dado que muchos países en el Golfo están experimentando una recesión por la crisis de Wall Street. En pocas palabras y categóricamente: “eso no es cierto porque los vendedores subvencionan a compradores islámicos regionales con precios que Occidente desconoce rotundamente, y esto es una política de estado dentro de las fuerzas ideológicas salafistas a quienes no les interesa la estabilidad económica de Occidente sencillamente porque su factor conductivo es el Yihadismo contra el propio Occidente”. Hay que escuchar a sus ideólogos hablar en lengua árabe, ellos sostienen que incluso si tuvieran que sufragar las pérdidas entre sus propias sociedades con el fin de derrotar a las potencias infieles, entonces así se hará. Están dispuestos a absorber altos porcentajes de pérdidas en sus propias empresas y mercados locales si ese es el precio para la destrucción de la economía de EE.UU. y Europa. La política yihadista es muy clara, si una crisis económica mundial es necesaria para eliminar los esfuerzos de democratización de EE.UU. y poner fin a su campaña militar en el mundo árabe: el fin justifica los medios.

Concluyendo sostengo que lo que algunos regímenes petroleros y sus fuerzas ideológicas yihadistas quiere lograr a través de su injerencia en la política y economía de EE.UU. es provocar un cambio de régimen en Washington. De allí la importancia para EE.UU. y Europa de lograr su independencia energética. Ello evitaría que se envíen los miles de millones de dólares anuales que están recibiendo los regímenes que buscan la destrucción de Occidente puesto que ese dinero, en gran parte, acaba en manos o en cuentas de terroristas desde hace más de 30 años.

Sin estas influencias externas no habría sido posible sacudir la estabilidad de EE.UU. ni de Europa. Ello es así aun para los que sostienen que las sociedades capitalistas transitan sus momentos mas difíciles; por tanto es fundamental comprender que las economías, tanto la europea como la estadounidense, está siendo atacadas por las fuerzas de regimenes Petro-yihadistas con el objetivo de mantener la dependencia de su energía como un medio para obstruir el surgimiento de la democracia en Oriente Medio y de atacar y destruir la propia democracia y forma de vida Occidental.

George Chaya es profesor y analista político, autor de “La Yihad Global, el terrorismo del siglo XXI”, publicado en español por Widmills Edition en California USA: http://www.georgechaya.info/libros/