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martes, 10 de abril de 2012

Amnistía Internacional llama a aprobar Ley de protección a periodistas y defensores de derechos humanos


  • Miles de personas llaman al senado a aprobar la Ley de Protección a defensores y periodistas a través de Twitter.
Amnistía Internacional (AI) hace un llamado al Senado de la República (Senado) para que se apruebe cuanto antes la iniciativa de Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. Dicha iniciativa se presentó ante el Pleno del Senado el pasado 15 de marzo y AI considera su aprobación esencial para garantizar que quienes protegen derechos humanos o se ejercen el periodismo puedan recibir medidas adecuadas de protección ante las amenazas y agresiones que se suceden en diferentes partes del país.

En los últimos años la situación que deben afrontar las y los defensores de derechos humanos y periodistas en se ha degradado notablemente. Así, y según recogen datos de la ONU, México es el país más peligroso de América para ejercer el periodismo, con al menos 66 periodistas asesinados en los últimos 10 años. En el caso de las y los defensores de derechos humanos, organizaciones civiles nacionales e internacionales han reportado al menos 61 asesinatos entre 2006 y 2010. A estas cifras deben añadirse otros abusos graves tales como desapariciones, ataques, secuestros y amenazas. La Comisión Nacional de Derechos Humanos ha reportado un incremento de cerca del 180% en los expedientes de agresiones a defensoras y defensores de derechos humanos durante los últimos años, pasando de una media 21 al año entre 2005 y 2009 a 48 expedientes en 2010 y 59 en 2011.

Organizaciones de la Sociedad Civil y miembros del Senado colaboraron en la elaboración  de la iniciativa de Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, que fue presentada el pasado 15 de marzo con un apoyo sin precedentes, al contar con la firma de más de 70 miembros del Senado pertenecientes a  todos los gruposparlamentarios. Además, el gobierno federal ha calificado, en palabras de la Secretaria de Relaciones Exteriores, esta iniciativa de Ley como complementaria a la reciente reforma constitucional que federaliza los delitos contra periodistas.

AI considera que el que México cuente con mecanismos efectivos para proteger a quienes defienden derechos humanos o se dedican a informar, es esencial para garantizar a su vez derechos humanos a toda la sociedad.

La organización hace un enfático llamado  al Senado para  dictaminar y aprobar en pleno cuanto antes la esta iniciativa de Ley, de forma que pueda ser aprobada antes del término del actual periodo de sesiones.

En los últimos días miles de personas han secundado la campaña lanzada en Twitter por Amnistía Internacional y otras organizaciones para pedir a los miembros del Senado la urgente aprobación de la Ley, utilizando para ello el hastag #LeyProtección.

Además, las iniciativas de recogida de firmas en apoyo de mecanismos efectivos de protección para defensores y defensoras de derechos humanos y periodistas que ha lanzado Amnistía Internacional suman ya más de 20,000 firmas a través de la página www.defiendeles.org

miércoles, 26 de octubre de 2011

Senado: el ‘arte’ de usar distintas varas


Vanguardia / Editorial
26/10/2011

La congruencia, se ha señalado en múltiples ocasiones, no es una virtud que acompañe a los políticos y eso aplica de manera particular a quienes en nuestro país se dedican profesionalmente a dicha actividad. Salvo honrosas excepciones, nuestros políticos conquistan sin discusión, e insana frecuencia, cualquier campeonato de incongruencia.

Un buen ejemplo de esto lo constituyen dos asuntos discutidos y votados el día de ayer por los miembros de la Cámara de Senadores del Congreso de la Unión, durante la celebración de una sesión ordinaria del pleno.

El primero de ellos es el relativo a la “defensa” que los senadores mexicanos realizaron de los clientes de las empresas de telefonía celular que comercializan en México el servicio “Blackberry”; el segundo se refiere a la investigación de la deuda pública del Gobierno de Coahuila.

Curiosidades del destino: ambos temas fueron abordados en forma consecutiva en la sesión del Senado. Primero el relativo a la falla que los servicios de “Blackberry” tuvieron los días 11, 12 y 13 de este mes; después el relativo al débito coahuilense.

En ambos casos, en teoría, nuestros representantes populares actuarían en defensa del interés público. En el primero, debido a la afectación que al patrimonio individual de cada cliente produjo el deficiente servicio de una empresa; en el segundo, debido al eventual perjuicio que al patrimonio de una sociedad provocó la actuación ilegal de funcionarios públicos.

Pero las similitudes entre uno y otro caso se acaban en el terreno de la teoría, pues al pasar a la práctica quedó claro -muy claro- que nuestros representantes populares utilizan varas muy distintas para medir la deshonestidad privada y la de los funcionarios públicos.

Y es que en el primero de los casos, salvo algunas consideraciones de forma, los integrantes de la Cámara Alta no tuvieron duda en lo que debían hacer: exigir, de las autoridades competentes, que se impongan las sanciones del caso -y eventualmente se indemnice a los clientes- por el fallo masivo de los servicios prestados por las empresas telefónicas.

Pero en el segundo la postura cambió radicalmente, pues incluso el dispensar la remisión del punto de acuerdo a comisiones, por considerarlo de urgente y obvia resolución, fue motivo de discusión y debió repetirse la votación para clarificar la determinación de la mayoría.

No se diga lo que ocurrió enseguida: una acalorada e intensa discusión en la cual el interés público era lo de menos y donde lo único que importaba era el interés político de cada fuerza representada en el Senado.

El mensaje es claro: si el patrimonio de un ciudadano es afectado por una empresa privada, nuestros representantes populares saldrán en su defensa sin duda, sobre todo si aquella es extranjera. Pero si el perjuicio deriva de decisiones tomadas por servidores públicos, ya podemos sentarnos a esperar a que siquiera se alce una voz de crítica.