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martes, 11 de febrero de 2014

domingo, 16 de enero de 2011

EL GRAN DICTADOR

La frase que aparece bajo el nombre de éste Blog, fue tomada del emocionante discurso que es eje principal de la pelicula clásica que les dejo para su deleite.





Título original: The great dictator
Dirección, producción y guión: Charles Chaplin (Estados Unidos, 1940)
Fotografía: Karl Struss y Roland Totheroh
Música: Meredith Wilson y Charles Chaplin
Dirección artística: J. Russell Spencer
Montaje: Willard Nico
Interpretación: Charles Chaplin (El barbero judío / Adenoid Hynkel, dictador de Tomania), Paulette Goddard (Hannah), Jack Oakie (Benzino Napaloni, dictador de Bacteria), Reginald Gardiner (Schulz), Henry Daniell (Garbitsch), Billy Gilbert (Herring), Maurice Moscovich (Señor Jaeckel), Emma Dunn (Señora Jaeckel), Bernard Gorcey (Señor Mann).
Duración: 124 minutos




El gran dictador es la primera película hablada de Charles Chaplin, y el film con qué este actor y director se adentra en los terrenos realistas y dramáticos que caracterizarán buena parte de su obra posterior. Siguiendo la línea iniciada con su anterior película, Tiempos modernos (1935), una crítica al maquinismo y a la mecanización de la sociedad, Chaplin se enfrenta en esta ocasión a un de los temas más dramáticos y preocupantes de la época, el auge de los regímenes totalitarios y la expansión del fascismo a Europa. Y lo hace desde una postura carente del más mínimo rastro de ambigüedad, con convicción y contundencia, una actitud que le provocaría muchos problemas, puesto que los Estados Unidos mantenían en aquel momento una posición neutral respeto al conflicto (1). Pese a las coincidencias que se establecen entre la película y el desarrollo de los acontecimientos históricos que tuvieron lugar de manera casi paralela (la invasión de Ostelrich por parte del ejército de Tomania y la invasión alemana de Polonia, por ejemplo), el origen de film se remonta al año 1938. Chaplin, que estudió el dictador alemán Adolf Hitler durante cerca de dos años, definió el proyecto como un cóctel de drama, comedia y tragedia que retrataba la silueta grotesca y siniestra de un hombre que se cree un superhéroe y que piensa que sólo tienen valor su opinión y su palabra. El cineasta, de hecho, utiliza la figura de Hitler para realizar una brillante parodia de todas y cada una de las ideas políticas, culturales, sociales y económicas del nazismo, des la superioridad de la raza germánica hasta la sumisión incondicional del individuo a la comunidad, pasando por el antimarxismo y el antisemitismo (2).
Hynkel, el dictador de Tomania, es presentado como un hombre egoïsta, infantil, inseguro, incapaz de tomar decisiones de ninguna clase y todavía menos de gobernar un país: la bola del mundo con la que juega en una de las escenas más memorables del film, que acaba explotando, física y simbólicamente, en sus manos. Pero Hitler no es el único personaje de carne y hueso que inspiró a Chaplin: el dictador de Bacteria, Benzino Napoloni, está inspirado en el dictador fascista italiano Benito Mussolini. Garbitsch (del inglés garbage: basura), secretario del interior y ministro de propaganda de Hynkel, está inspirado en Joseph Paul Goebbels (1897 - 1945), ministro de educación popular y propaganda del gobierno nazi, y el Mariscal Herring evoca al Mariscal Hermann Wilhelm Göring (1893 - 1946), responsable de las fuerzas aéreas y uno de los máximos dirigentes de la Gestapo, los servicios secretos alemanes. La cruz gamada de los nazis, al mismo tiempo, aparece transformada en una doble cruz aprovechando un juego de palabras anglosajón que implica la idea de estafar.

Una historia dual

Chaplin adopta desde el principio una estructura dual, mostrando de mananera paralela las actividades del dictador Hynkel y sus colaboradores en la sede del gobierno de Tomania y las peripecias del barbero judío en su regreso a casa tras pasar muchos años en un hospital militar. Esta dualidad sirve al actor y director para parodiar el gobierno fascista y totalitario y, a la vez, para mostrar las pobres y miserables condiciones del gueto judío, atacado regularmente por las fuerzas de asalto del régimen. Pero a diferencia de Hynkel, que basa toda su fuerza en la palabra, el personaje del barbero judío, mucho menos trabajado que el del dictador, juega también un papel clave en el contexto de la filmografia de Chaplin, puesto que representa una clara evolución del personaje que hasta entonces había protagonizado la práctica totalidad de su obra, Charlot, el vagabundo ingenuo y solitario. El personaje del barbero, igualmente solitario y inocente, prácticamente no habla a lo largo de la película y, cuando habla, sus palabras no tienen el menor asomo de relevancia con respecto al desarrollo de la acción. En el momento decisivo de la historia, el discurso final, el personaje se transforma en el verdadero Charles Chaplin (El gran dictador, como ya hemos apuntado, es su primera película hablada), que lanza un canto a la esperanza tan optimista como desesperado. Charlot, alter ego de Chaplin en sus películas anteriores, ha muerto.

Un canto a la esperanza

El gran dictador, más que una crítica al fascismo y a los gobiernos totalitarios, más allá de la parodia / caricatura grotesca que propone de los gobiernos de Adolf Hitler y Benito Mussolini, es un canto a la esperanza, un canto a la democracia, la paz y la libertad. El mensaje del film, claro y contundente, es subrayado por Chaplin en el mítico discurso final, organizado para celebrar la anexión de Ostelrich a Tomania. El dictador Hynkel es confundido con el barbero judío por sus propios hombres (los dos personajes son interpretados por Chaplin), y este, tras el discurso del ministro de propaganda Garbitsch - "Hoy en día, democracia, libertad y igualdad son palabras que enloquecen al pueblo. No hay ninguna nación que progrese con estas ideas, que le apartan del camino de la acción. Por esto las hemos abolido. En el futuro cada hombre tendrá que servir al Estado con absoluta obediencia" - se ve obligado a dirigirse a una audiencia de millones de personas: "Nos hemos de ayudar los unos a los otros, los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacerlos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar nadie. En este mundo hay sitio para todo el mundo (...) El camino de la vida puede ser libre y bonito, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos: el maquinismo que crea abundancia nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos, nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que máquinas, necesitamos humanidad, más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades, la vida será violenta, se perderá todo. (...) La desgracia que padecemos no es nada más que la pasajera codicia y la amargura de los hombres que tienen miedo de seguir el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará y caerán los dictadores y el poder que tomaron al pueblo será reintegrado al pueblo y así, mientras el hombre exista, la libertad no desaparecerá".
El contexto político de la época impediría que este contundente mensaje de paz y libertad llegara dónde tenía que llegar: la película sería prohibida de manera fulminante en Alemania (Hitler ya había prohibido de manera explícita las películas de Chaplin en el año 1937), Italia y todos los países ocupados por estas dos potencias, y tampoco se estrenaría en Brasil, Argentina y Costa Rica, entre otros países. En España, la película permanecería prohibida hasta en el año 1976. Tras el sangrante desarrollo de la segunda guerra mundial y de las atrocidades cometidas por el régimen nazi en los campos de concentración, Chaplin matizaría sus palabras y la verdadera intención de la película en sus memorias (publicadas en el año 1964): "Si hubiera tenido conocimiento de los horrores de los campos de concentración alemanes no habría podido rodar la película: no habría podido burlarme de la demencia homicida de los nazis; no obstante, estaba decidido a ridiculitzar su absurda mística en relación con una raza de sangre pura".

(1) Francia y Gran Bretaña habían declarado la guerra a Alemania el 3 de septiembre de 1939, dos días después de la invasión de Polonia por parte del ejército nazi (y pocos días antes del inicio del rodaje de El gran dictador). Entre los meses de mayo y junio de 1940, Alemania invadiría Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica y Francia. Italia entraría en guerra el 10 de junio, iniciando poco después la invasión de Egipto. El gran dictador se estrena el 15 de octubre de 1940 en medio de fuertes presiones y críticas, pero se convierte de manera inmediata en un gran éxito de crítica y público. Los Estados Unidos no entrarán en el conflicto hasta el diciembre de 1941, tras el bombardeo de la base de Pearl Harbour por parte del ejército japonés, aliado de Alemania en el Pacífico. 
(2) El antisemitismo fue una de las constantes principales del régimen nazi, que acusaba al pueblo judío de todos los males que padecía Alemana tras la primera guerra mundial, así como de los excesos del capitalismo y de la difusión de los ideales liberales y socialistas. el origen de esta corriente intelectual racista, fruto tanto del nacionalismo exacerbado propio de la época como del integrismo cristiano, se remonta a principios del siglo XIX. En esta época, los judíos fueron brutalmente perseguidos en Rusia, acusados de infieles, y fue constituída en Francia la llamada Liga Antisemita. Tomando como base el factor racial, no el religioso, el antisemitismo arraigó profundamente en Alemania: Adolf Stoeckler, fundador en 1874 del Partido Socialcristiano de los Trabajadores, convirtió el antisemitismo en programa político, impulsando la celebración del Primer Congreso Antisemita (Dresde, septiembre de 1882). Desde el mismo año de su llegada al poder, en el año 1933, Hitler promulgó leyes discriminatorias y vejatorias contra el pueblo judío, las más importantes de las cuales son las Leyes de Nuremberg (septiembre de 1935), que preveían la división de los habitantes del Reich en tres diferentes categorías y la protección del pueblo y del honor alemán. El régimen nazi llevó más lejos que nadie su odio hacia al pueblo judío: al poco del inicio de la segunda guerra mundial, Hitler ordenó el exterminio sistemático de los judíos en los campos de concentración alemanes, la llamada "solución final", provocando, hasta en el año 1945, la muerte de cerca de seis millones de personas. 
Fuente: Edualter.org

jueves, 30 de septiembre de 2010

PLAYBOY MEXICO Y LA PELÍCULA PORNO DE "EL SANTO"

Por José Xavier Navar

Durante muchos años, se pensó que era una leyenda urbana. Viviana García Besné, la nieta del productor del filme, Guillermo Calderón Steel, encontró los rollos de la que se considera fue la incursión del Enmascarado de Plata en el cine para adultos y ya se prepara su lanzamiento en DVD.

No hay mal que dure 100 años, ni DVD que no lo pueda remediar. A 42 años de haber sido filmada, la película no más famosa de El Enmascarado de Plata (porque ésa, sin duda, sigue siendo Santo Contra las Mujeres Vampiro), sino la más controvertida y buscada por fans y fundamentalistas: El Vampiro y el Sexo, dejaba ver a colores en su versión de exportación a una turba de guapas vampiras al natural (como Satán las trajo al mundo), mientras que en la versión nacional (en blanco y negro), titulada Santo en el Tesoro de Drácula, presentaba a las mismas temperamentales y voluptuosas criaturas de la noche más recatadas que unas monjas.

Negada por muchos (incluso por el Hijo del Santo) a pesar de la difusión de unos pecaminosos stills, que vieron la luz por primera vez hace 25 años en la difunta revista Dicine que dirigió Tomas Pérez Turrent, El Vampiro y El Sexo se volvió una leyenda urbana recurrente dentro del fantástico mexicano. Incluso, se llegó a pensar que los stills, montajes y pósters de cine, sólo habían sido una treta publicitaria y morbosa por parte de su productor, Guillermo Calderón Steel (el inventor del cine de ficheras y productor de otras tantas películas protagonizadas por Rodolfo Guzmán Huerta, nombre de pila de El Santo, en sus buenos tiempos), para ver si el público mexicano fanático de las películas de luchadores estaba preparado para un embate de féminas desnudas con colmillos que, bajo las órdenes de Aldo Monti, en su papel de Drácula, ponían en jaque la integridad de El Enmascarado de Plata.

Con la exhibición en 2009 del documental Perdida, de Viviana García Besné (nieta de Guillermo Calderón Steel), una magnífica historia alternativa del cine mexicano visto a través de su familia de cineastas (bisabuelo, tíos abuelos, abuelo), sobre los que pesaba la maldición de “haber perpetrado el peor cine mexicano” (cosa absolutamente falsa), se descubre por fin la verdad de la mítica película del Santo, dirigida por René Cardona en 1968. Fue vista en su momento por tan sólo unos pocos –entre ellos, Sigfrido García y José Luis Urdapilleta, los únicos testigos— en las exhibiciones privadas que tuvo en los Estudios Churubusco, para luego estrenarse al año siguiente en otra versión, digamos, más familiar y recatada, en las salas cinematográficas de postín: Orfeón y Ópera, y de pilón: Tlacopan, Jalisco, Mitla, Acapulco, Titán, Naúr, Hidalgo y Emiliano Zapata.


Ocultos bajo llave

La pregunta que todo mundo se hizo durante años (“¿Dónde están los rollos originales de El Vampiro y el Sexo?”) la respondían bien quienes presumían que éstos estaban arrumbados en las bodegas de Guillermo Calderón. Ahí estaban bajo llave hasta que Viviana García se metió a buscarlos, cámara en mano, por supuesto sin permiso del abuelo. Una vez que dio con ellos, tomó el más representativo: ahí se veía a las vampiras mostrando generosamente senos, nalgas y algo más, al mismo tiempo que soportaban los regaños de Drácula (Monti) y provocaban con sus encantos al Santo que, guasón como era en la vida real, seguro deseaba que se lo chuparan. Lo mandó limpiar y procesar, de su bolsillo, y lo incluyó en el documental para probar que la película producida por su abuelo sí tuvo, en efecto, una doble versión. Esa búsqueda condujo a otros hallazgos, como otras películas del fantástico mexicano (que ya también saldrán en DVD) con escenas verdaderamente explícitas que, en honor a la verdad, hacen ver ahora a la nudie movie de El Santo como una película de Disney, aunque su leyenda y culto no pueden ser rebatidos por nadie.

Hasta el momento, antes de que salga el DVD oficial junto con otros más pecaminosos de sugestivos títulos (como La Horripilante Bestia Humana, en una versión sexualmente hard, Horror y Sexo, Los Leprosos y el Sexo y El Asesino Loco), Perdida es la única referencia de que la película, digan lo que digan, existe.
Ésta es la trama, según el tríptico pecaminoso a color que circuló en Francia para público general, en inglés, español y, por supuesto, en francés: “Santo posee una máquina del tiempo en cuyo túnel regresivo envía a la guapa y monumental Luisa (Noelia Noel) hasta el tiempo y el espacio en que ella se convierte en novia de Drácula, el maléfico Conde siempre sediento de sangre de jóvenes doncellas que, encerradas en los sótanos de su castillo, ofician como sacerdotisitas en sus excitantes y sensuales ritos, en los que los placeres de la carne llegan al clímax. Por medio de Luisa, El Santo conoce el sitio que guarda el legendario tesoro de Drácula: la búsqueda de ese tesoro que tanto bien puede hacer a los pobres del mundo hunde a El Enmascarado de Plata y a su bellísima aliada en el torbellino de las demoníacas orgías en que la mentalidad del Conde Drácula desborda enloquecida, y arrastra a nuestros héroes a vivir la satánica aventura con 13 esculturales mujeres, frenéticas sacerdotisas del placer, que ofrecen una gama de sensuales emociones en las que nada, absolutamente nada, se oculta al espectador atento”.

Claro que eso ocurre en la versión internacional porque, en la que circula en DVD (Zima Entertainment), no acontece nada de eso y el mentado tesoro se resuelve por la vía de un encuentro de lucha libre.

Versiones encontradas

La leyenda que, hasta hace poco, dejó de ser urbana y que se detalla en el libro ¡Quiero Ver Sangre! La Historia Ilustrada del Cine de Luchadores (UNAM), de próxima aparición, se cuenta sola en voces de sus protagonistas:

SANTO Nunca negó ni afirmó haber sido víctima –como ya le había pasado antes, en otra de sus películas— de una seducción diabólica a manos y encantos de esas adorables vampiras de la época, que respondían a los nombres de Jessica Rivano, Diana Arriaga, Paulette, Magali y Sonia Aguilar, entre otras.

ALDO MONTI A pesar de que se le mostraron fotos (una de ellas en la que con sumo placer le succionaba un seno a Noelia Noel), siempre fingió demencia, alegando entre risas que él, como vampiro, como Drácula, no se acordaba si las vampiras estaban totalmente desnudas a la hora de filmar o si protegían sus cuerpos con alguna bata. A Rolling Stone le confesó en entrevista que, para recordar lo que había pasado, tendría que usar la máquina del tiempo que empleó El Santo para ir al pasado y dar fe de si no tenían una sola prenda sobre el cuerpo. En la entrevista que le hicieron para Perdida, ante la evidencia de las imágenes rescatadas del rollo original de El Vampiro y El Sexo, donde aparecía en comprometidas acciones sexuales, no le quedó más que confesar que se hicieron dos versiones: una para El Vaticano y la otra para Francia y el Sur de los Estados Unidos.

RENÉ CARDONA Se llevó a la tumba las anécdotas de la doble filmación. Durante 20 años nadie le pudo sacar palabra. Sin embargo, fue él mismo quien autorizó que se tomaran las fotos que luego dieron lugar a la especulación y a la leyenda urbana de la película.

ALBERTO ROJAS, El Caballo Fue la película en que debutó en el cine y llevó el rol de Perico. Lamentablemente, recuerda que nunca se le llamó para filmar una doble escena, pero aceptó que le hubiera gustado haber estado presente en las versiones porno.

Fuente: http://www.playboy.com.mx/noticias/1652/La-pelicula-prohibida-de-El-Santo-El-vampiro-y-el-sexo/pagina-1/

DE COLECCIÓN: EL LLANERO SOLITARIO (1949)


Les presento a ustedes la primer película de la saga "El Llanero Solitario", uno de los primeros vigilantes de nuestra frontera, por decirlo de alguna forma.  Buen provecho.

domingo, 12 de septiembre de 2010

¿QUIEN NECESITA PAPELES CUANDO TIENE UN MACHETE?


Robert Rodriguez denuncia "la corrupción a ambos lados de la frontera" de EEUU en su nueva película, que inauguró el festival en Venecia.

Joe Arpaio, sheriff del condado de Maricopa, en Arizona, se cree un tipo muy rudo. Este ex agente de la DEA se ha hecho popular en medio mundo por confinar a los sin papeles en una cárcel de tiendas de campaña en mitad de una avenida de Phoenix, capital de un Estado donde los derechos de los inmigrantes han retrocedido a los tiempos del salvaje oeste. Entre las hazañas de Arpaio está el haber obligado a los latinos presos a llevar ropa interior rosa. Arpaio es la ley. Arpaio es la justicia. Arpaio es un grandísimo hijo de puta.

Pero, ay, de qué sirve ser el sheriff más duro a este lado del Pecos si una buena mañana te levantas y un sin papeles tatuado y con tantos surcos en la cara que parece aquejado de sequía te atraviesa el cráneo con la madre de todos los machetes. Oh, yeah. No, no estamos hablando de un extraño caso de mala suerte, sino más bien de uno de justicia poética: Arpaio sólo podría acabar con la cabeza abierta como un melón si apareciera en la nueva película de Robert Rodriguez, Machete, que inauguró ayer la Mostra de Venecia.

Aunque igual deberíamos decir la nueva película de DannyTrejo, actor estadounidense de origen mexicano al que hasta ahora habíamos visto en papeles secundarios. Trejo paso varios años en prisión en la década de los sesenta por robo a mano armada y tráfico de drogas. Así que no ha necesitado ni un pelín de maquillaje para ponerse en la patibularia piel de un sin papeles incorruptible e indestructible (Machete) que no para hasta acabar con una trama de corrupción en la frontera que salpica a un senador gringo partidario de la política de tolerancia cero (Robert de Niro), un traficante de drogas (Steven Seagal) y un sheriff de gatillo fácil (Don Johnson).

Esto es entretenimiento

Los tres montan un complot para evitar que entren más mexicanos en EEUU que incluye medidas tan poco fantasiosas como la construcción de un gigantesco muro electrificado alrededor de Texas. Hasta que Machete entra en acción y aquello se convierte en una carnicería de tal calibre que a su lado la toma de El Álamo parece una entrega de diplomas entre México y EEUU (no lo duden: si John Wayne se cruzara por la calle con Machete se haría popó encima).

"Lo que denunciamos aquí es la corrupción existente a ambos lados de la frontera", dijo Rodriguez, que evitó valorar la controvertida ley de inmigración de Arizona durante un encuentro con la prensa. Aunque la popularísima Jessica Alba, que interpreta a una agente en el filme, sí lo hizo: "Es una ley racista". "Machete sólo es un entretenimiento, pero está claro que las personas que están detrás de esa ley han sido los mejores relaciones públicas de la película", contó irónico Trejo.

Sería un gran error tomarse en serio Machete, que originalmente fue un trailer falso que apareció en Planet Terror y Death Proof (Robert Rodriguez y Quentin Tarantino, 2007). Ya que se trata de un disparate en el que la violencia es tan exagerada que provoca más risa que reflexión.

Entre las genialidades de Rodriguez están escenas disparatadas, como una en la que Machete huye de unos sicarios que vienen a matarle al hospital saltando por la ventana utilizando como cuerda los intestinos gruesos de uno de sus enemigos (previamente, claro, le había rajado la tripa con su instrumental habitual). O la transformación de una red de activistas que ayudan a los sin papeles a cruzar la frontera, en una horda enloquecida dispuesta a hacer valer sus derechos por las malas o por las chungas: dos dulces enfermeras que aparecen al principio curando las heridas de un Machete perseguido por la ley, acaban ametrallando a todos los garrulos de extrema derecha que se les ponen por delante.

Pero, como suele ocurrir en algunas películas de Robert Rodriguez, un cineasta que no se caracteriza precisamente por su sutileza, aquí también hay un buen número de despropósitos. La película, que arranca a toda castaña, se deshincha estrepitosamente según avanza una trama sin pies ni cabeza. Secundarios que no vienen a cuento, guión deshilachado y caídas de ritmo completan un simpático conjunto de necedades. Resumiendo: buena lo que se dice buena no es, pero como macarrada latina Machete, no tiene precio.

Carlos Prieto, Venecia, Publico.es