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jueves, 17 de noviembre de 2011
PEQUEÑA MEMORIA DE LA ESTAFA GUBERNAMENTAL
CUBA.- Lo último que ha podido subsistir del patrimonio de los cubanos es la vivienda, debido a la voluntad totalitaria Fidel Castro, que dispuso por más de cincuenta años que todo era de su propiedad y solo él decidía qué era de quién y cuándo dejaba de serlo. Por suerte o por desgracia, el hogar es lo único que no se permitió sacrificar para sobrevivir la debacle por más de cincuenta años. Pronto aquella prohibición de venta de los bienes y raíces, quedará en el recuerdo.
A la población cubana, en la década del ochenta, se les despojó de las joyas heredadas de sus ancestros; ancianas que, por satisfacer a sus hijos y nietos y aliviarles la extrema pobreza, entregaron sus alhajas a cambio de unos billetes “chavitos”, que sólo tenían valor en una tienda dispuesta para la ocasión, donde los precios de los artículos eran irrisorios. Y todo funcionaba como un robo porque no existían otras tiendas donde pudieran obtenerse esos productos que no tenían nada de especial, que no fuera la ocasión de adquirirlos.
En aquellos tiempos poseer dólares era penalizado con sanciones de años de cárcel. La población enfrentaba el engranaje perfecto de un chantaje gubernamental que dejaba muy mal situada, ante los familiares, a aquellos dueños de las heredades que se negaban a perder el sacrificio y la memoria de sus antepasados. Al final, las ancianas que entregaron hasta sus anillos de compromiso, reliquia que exhibían en sus manos como vitrina de profundos sentimientos, lo hicieron con una mezcla de dolor y satisfacción por complacer a sus familias, pero les quedó la percepción que fueron timadas al igual que los indios a la llegada de los españoles, cuando intercambiaron las pepitas de oro por vidrios de colores.
El Estado también les compró sus jarrones de porcelana, plata y oro, los cuadros de pintores que sus antepasados colgaron para admirar en sus paredes, muebles de estilo. Riquezas que fueron a las arcas de los políticos o de sus familias y duermen en cajas de seguridad en bancos extranjeros. Quito lo del holocausto a los judíos porque se me hace un exceso, aquello fue por la fuerza y les sacaban hasta los dientes de oro.
Un pueblo como la caña: exprimido
La sociedad cubana ha sido saqueada espiritual y materialmente como la caña, que en múltiples ocasiones es pasada por el trapiche y pierde la consistencia, se deshace en bagazo y polvo. Lo doloroso es que todo ocurre bajo el silencio total, égida y complicidad de los funcionarios e intelectuales cubanos que se ahorraron los comentarios por el miedo que siempre les acompaña en su alma artística. Callaron ante el gran robo que significó aquel cambio de joyas por panes. Una vez no cumplieron aquel papel tan cacareado de que el intelectual es la voz de la sociedad, su abogado defensor, la memoria viva. Pero prefirieron darle la espalda al pueblo y a la historia que los recogerá en su justa medida.
Pero las circunstancias han cambiado tanto para la cúpula gobernante, que no le ha quedado más opción que revisar sus medidas extremistas y abrir el banderín, siempre en aras de su beneficio, olvidando los repetidos y extensos discursos que aseguraban que “la propiedad privada jamás regresaría a Cuba”. ¿Se han preguntado cuánto dolor debe causarle a Fidel Castro ver como se le desvanece en vida todo el castillo de naipe que nos obligó a visualizar, a creerlo como si fuera cierto y lo hubiéramos palpado? ¿Qué debe estar sucediendo y qué planes tienen que han comenzado a devolver algunas pequeñas libertades que antes quitaron y que les hace sentir que pierden su apreciado “poder”? Con seguridad es la misma sensación de impotencia de los amos cuando obligados vieron partir a sus esclavos libertos. Porque no debemos engañarnos, ninguna medida de este Gobierno jamás será para mejorar al pueblo, ni siquiera para devolver las libertades y derechos que le corresponden al ser humano.
El derecho de nacer… ¿en el lugar equivocado?
Por estos días se ha aprobado la venta de casas, algo que ya se venía pregonando. Pero hace más de un año también, como por “casualidad”, comenzaron en Cuba, después de cincuenta años de inmovilismo, a actualizar los Registros de la Propiedad. Todo se ha hecho con la mayor urgencia. Ha sido un llamado obligatorio a las empresas estatales, y de ineludible gestión de los ciudadanos para cualquier trámite con su vivienda. En cada municipio se han abierto las oficinas para asentar en los libros al propietario actual. Un movimiento con la mayor premura y presión. Saben que el tiempo se les acaba. Para ello se han entregado los locales para dichas oficinas, impartidos pequeños cursos de adiestramiento, impreso modelos que en la marcha han corregido, entrega de computadoras, archivos y material de oficina. Las visitas del Director Provincial de Justicia, y de los funcionarios políticos, es constante. Ellos también son presionados a otras instancias. Tienen que responder a cuánto asciende lo registrado a partir que se recibió la orden. El primero que comenzó la tarea, desde sus funciones como Presidente del Gobierno (Alcalde de La Habana), Juan Contino Aslan (que en paz descanse su pequeño poder), fue relevado del cargo, hasta ahora en “plan piyama” (dicen que por hacer lo mismo que sus antecesores y modelos políticos, entregar casas a sus amantes).
El Gobierno de Cuba no hace ningún movimiento que no le resulte una compensación. Pero en este caso, toda la parafernalia nos lleva a que la verdadera intención es la de recoger las antiguas propiedades pertenecientes a los viejos propietarios que abandonaron el país o fallecieron en Cuba.
El objetivo es borrar el pasado. Cuando el Estado obtenga en su poder todas las viejas propiedades, las harán desaparecer y, ante el Registro, solo quedarán las propiedades actualizadas. Ningún propietario “nacionalizado” a partir del 1959, ni sus herederos, podrán reclamar algo que no existe ni pueden probar documentalmente.
Quizá algunos se hayan llevado las propiedades al exilio, pero fueron los menos. Y podría creerse que es un gesto loable de los Castro para asegurarles a los cubanos que no serán echados a la calle cuando el inevitable cambio político asome; pero eso sería una ingenuidad. La razón real es que el grupo de poder intenta esconder sus propiedades familiares, que fueron confiscadas o inventariadas después de la partida de sus propietarios originales. Dentro de la gran montaña de movimiento de papeles que conllevan dichas inscripciones se perderán las personales. De paso, asegurarles a sus generales y acólitos que tampoco perderán sus intervenidas posesiones que les entregaron cuando llegaron al poder.
El país que se desangra
Los cubanos, en este carnaval de pequeñas libertades desconocidas, en su desesperación de cambiar su realidad, en el anhelo de hacer cumplir algunos sueños, sobre todo el de emigrar, podrían vender sus hogares. Los que desean quedarse en la isla, piensan en lo inmediato, que el dinero resolverá todas sus necesidades de prioridad: comer, vestir y dormir sin la tortura de no saber qué comerán al día siguiente. El Gobierno ya se ha encargado de advertir que “no se responsabiliza por las malas decisiones de los propietarios y luego de gastar el dinero terminen en viviendas en mal estado y les ocurran derrumbes, o se vean errantes sin un techo donde cobijarse".
Una vez más, nos preguntamos qué función tuvo esta supuesta revolución, qué se supone que se hizo para garantizarle al pueblo una vida segura con igualdad de derechos. ¿Qué ganamos por padecer una dictadura por más de cincuenta años si al término nos encontramos vendiendo lo único que poseemos, o mejor dicho, fue lo único que pudimos guardar? Y lo peor, que un Estado “socialista”, se desentiende de su pueblo, que fue su único estandarte y justificación en esta larga marcha de agonía.
El saco del Comandante
De niño pensábamos que el “coco” vendría por nosotros, por nuestro cuerpo, venía a recogernos por no comernos toda la papa (entiéndase boniato), o por no acostarnos temprano. Luego de crecer sabemos que el hombre del saco sí pasó por nuestras vidas, y se llevó en su fardo más que las riquezas y pertenencias familiares, las vidas y los sueños de mis abuelos, padres, hermanos, amigos, las mías a las que aún me aferro con las uñas y los dientes para que no sean arrebatadas, y ya manipula la de mis hijos y ahorita, si se lo permitimos, la de los nietos.
El Estado cubano, por más de medio siglo, se ha detenido frente al monstruo del “capitalismo” que describía en crítica constante, niños que asustaba conque “viene el coco”, y ha sido tanto su estudio minucioso del original, que por reflejo ahora se ha convertido en su imagen, “el hombre del saco que viene a llevarnos”, así nos asusta con el capitalismo la propaganda comunista.
Los cubanos hemos sido estafados. El Estado socialista lentamente va cediendo las ideas con que quiso eternizar la dictadura, un franco retroceso al capitalismo. Con las diferencias que ahora se estará más desprotegido porque no se tiene el conocimiento ni la infraestructura familiar ni social, para enfrentar y sostener una vida con dignidad.
La gran diferencia radica en quiénes son los únicos ganadores del cuantioso sacrificio de millones de cubanos en este más de medio siglo. La familia Castro vive en mansiones lujosas, poseen varios autos, yates, viajes constantes, negocios prósperos, fortunas y propiedades en otros países, en definitiva, disfrutan de una entrada económica que les permite vivir como millonarios.
El principio del siglo XXI ha comenzado a ser su final. Intuyen que se les acaba el tiempo. Lo único que no saben es cómo y qué idear para que su familia mantenga su estatus y riquezas, y asegurar, por supuesto, que luego no sean devueltas al pueblo cubano.
Mientras prolongan las estrategias de ventajas usureras de los gobernantes Castro, los sueños de los cubanos de libertad y próspera economía, se aplazan, continúan en plena postergación.
Ángel Santiesteban Prats
Posteado por: "Comité Pro Libertad de presos Políticos Cubanos"
jueves, 10 de marzo de 2011
EN CUBA EL ABORTO SE DISFRAZA DE "METODO ANTICONCEPTIVO"
Cuba es uno de los pocos países donde las mujeres no se sonrojan a la hora de contar que se han hecho un aborto. O más de uno.
No existe el tabú, y la práctica es asumida como un derecho de la mujer al que muchas no renuncian.
Pero es tan fácil hacerse un aborto que las cifras han aumentado en los últimos años, sobre todo, si se cuentan las "regulaciones menstruales", una modalidad que se practica hasta las seis semanas de embarazo y que el gobierno insiste en que no es necesariamente un aborto.
Conozca las consecuencias de este fenómeno en la isla en este video de Liliet Heredero, de BBC Mundo.
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martes, 2 de noviembre de 2010
LA TRANSPARENCIA
Fernando Ravsberg
Tal vez uno de los peores daños sufridos por la sociedad cubana en su conflicto con EE.UU. fue que el "secretismo" se instaló en la nación como una virtud ciudadana esencial para proteger vidas y haciendas de los embates del "enemigo".
Podría parecer una simple excusa pero lo cierto es que los barbudos tenían que cuidarse. Ya el 10 de marzo de 1959, apenas 2 meses después de que tomaran el poder y mucho antes de declararse socialistas, Washington decide acabar con Fidel Castro.
A este "Síndrome del Misterio" contribuyó también que el gobierno de Cuba estaba en manos de revolucionarios acostumbrados a la conspiración, un arte en el que todo se juega tras bambalinas y donde saber esconder las cartas es la clave de la victoria.
En mi viaje a El Salvador mantuve una larga e interesante conversación con uno de los integrantes de la Subsecretaría de Trasparencia. Se trata de un nuevo organismo, creado por el gobierno del Presidente Mauricio Funes y el Frente Farabundo para la Liberación Nacional (FMLN).
Los ex guerrilleros creen que el pueblo debe tener derecho a controlar a sus gobernantes, instituciones y empresarios, no con una rendición de cuentas formal sino con el acceso permanente a la información sobre sus actividades.
Además me aseguran que la trasparencia es la primera trinchera contra la corrupción, algo así como la represión preventiva de ese delito. Las maniobras de los corruptos son mucho más difíciles cuando están bajo el escrutinio de la población.
¿De cuántos funcionarios ineptos se liberaría Cuba si se implementara un mecanismo público de control de planes y resultados? ¿Cuántos corruptos quedarían al descubierto si todos pudieran conocer sus niveles de ingresos y de gastos?
Lo comprenden muy bien los estudiantes de la Universidad Informática que en un debate con el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, reclamaron que los gobernantes, diputados y ministros rindan cuentas al pueblo de forma periódica.
Pero ocurre todo lo contrario. Argumentan que el "imperio" busca información vital para golpear la economía del país y que "las multinacionales de prensa" aprovechan cualquier problema para desprestigiar a la isla internacionalmente.
No voy a negar que sea cierto, EE.UU. tiene una legión de funcionarios persiguiendo los negocios cubanos por el mundo para aislar económicamente a La Habana, sabotear su comercio y sancionar a empresarios de terceros países.
También hay que reconocer que algunos medios de prensa parecen obsesionados con el tema. Llegan incluso a inventarse historias absolutamente falsas y ridículas como la supuesta censura de la TV cubana contra los dibujos animados estadounidenses.
Pero lo cierto es que mucho del secretismo no va dirigido a protegerse de los enemigos, de lo contrario toda la información que ya está en manos de los "imperialistas" y de la prensa extranjera podría publicarse dentro de la isla.
Como explicar entonces que un caso de corrupción -conocido internacionalmente- como el de Cubana de Aviación no se haga público en Cuba. El secreto no parece dirigido a proteger a la nación sino a salvar "la reputación" de los implicados.
9 meses después y a pesar de las promesas de justicia hechas a través del periódico Granma, nunca se informó a la población del resultado de la investigación sobre los pacientes muertos de hambre y frío en el hospital psiquiátrico de La Habana.
No dudo que algunos de los culpables ya hayan sido juzgados y condenados pero lo cierto es que el gobierno no rindió cuentas a sus ciudadanos y el ministro del sector pasó a cumplir otras funciones sin dar la más mínima explicación pública.
La filosofía de la seguridad nacional se derrumba ante casos en los que al único que no le informan es al cubano de a pie. Decía el escritor Lisandro Otero, que en el capitalismo no sabes que te pasará mientras que en el socialismo nunca te enteras de que fue lo que pasó.
Es comprensible que un país resguarde sus secretos cuando trata con enemigos tan poderosos pero el sector "protegido" en Cuba parece excesivo, tanto que podría estar sirviendo para que se encubran corruptos, ineptos e irresponsables.
Las autoridades salvadoreñas saben que la política de trasparencia los expondrá también a ellos al escrutinio público. Sin embargo, creen que "es doblemente positivo porque eliminar los corruptos de nuestras propias filas nos dará un mayor prestigio ante el pueblo".
Tal vez uno de los peores daños sufridos por la sociedad cubana en su conflicto con EE.UU. fue que el "secretismo" se instaló en la nación como una virtud ciudadana esencial para proteger vidas y haciendas de los embates del "enemigo".
Podría parecer una simple excusa pero lo cierto es que los barbudos tenían que cuidarse. Ya el 10 de marzo de 1959, apenas 2 meses después de que tomaran el poder y mucho antes de declararse socialistas, Washington decide acabar con Fidel Castro.
A este "Síndrome del Misterio" contribuyó también que el gobierno de Cuba estaba en manos de revolucionarios acostumbrados a la conspiración, un arte en el que todo se juega tras bambalinas y donde saber esconder las cartas es la clave de la victoria.
En mi viaje a El Salvador mantuve una larga e interesante conversación con uno de los integrantes de la Subsecretaría de Trasparencia. Se trata de un nuevo organismo, creado por el gobierno del Presidente Mauricio Funes y el Frente Farabundo para la Liberación Nacional (FMLN).
Los ex guerrilleros creen que el pueblo debe tener derecho a controlar a sus gobernantes, instituciones y empresarios, no con una rendición de cuentas formal sino con el acceso permanente a la información sobre sus actividades.
Además me aseguran que la trasparencia es la primera trinchera contra la corrupción, algo así como la represión preventiva de ese delito. Las maniobras de los corruptos son mucho más difíciles cuando están bajo el escrutinio de la población.
¿De cuántos funcionarios ineptos se liberaría Cuba si se implementara un mecanismo público de control de planes y resultados? ¿Cuántos corruptos quedarían al descubierto si todos pudieran conocer sus niveles de ingresos y de gastos?
Lo comprenden muy bien los estudiantes de la Universidad Informática que en un debate con el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, reclamaron que los gobernantes, diputados y ministros rindan cuentas al pueblo de forma periódica.
Pero ocurre todo lo contrario. Argumentan que el "imperio" busca información vital para golpear la economía del país y que "las multinacionales de prensa" aprovechan cualquier problema para desprestigiar a la isla internacionalmente.
No voy a negar que sea cierto, EE.UU. tiene una legión de funcionarios persiguiendo los negocios cubanos por el mundo para aislar económicamente a La Habana, sabotear su comercio y sancionar a empresarios de terceros países.
También hay que reconocer que algunos medios de prensa parecen obsesionados con el tema. Llegan incluso a inventarse historias absolutamente falsas y ridículas como la supuesta censura de la TV cubana contra los dibujos animados estadounidenses.
Pero lo cierto es que mucho del secretismo no va dirigido a protegerse de los enemigos, de lo contrario toda la información que ya está en manos de los "imperialistas" y de la prensa extranjera podría publicarse dentro de la isla.
Como explicar entonces que un caso de corrupción -conocido internacionalmente- como el de Cubana de Aviación no se haga público en Cuba. El secreto no parece dirigido a proteger a la nación sino a salvar "la reputación" de los implicados.
9 meses después y a pesar de las promesas de justicia hechas a través del periódico Granma, nunca se informó a la población del resultado de la investigación sobre los pacientes muertos de hambre y frío en el hospital psiquiátrico de La Habana.
No dudo que algunos de los culpables ya hayan sido juzgados y condenados pero lo cierto es que el gobierno no rindió cuentas a sus ciudadanos y el ministro del sector pasó a cumplir otras funciones sin dar la más mínima explicación pública.
La filosofía de la seguridad nacional se derrumba ante casos en los que al único que no le informan es al cubano de a pie. Decía el escritor Lisandro Otero, que en el capitalismo no sabes que te pasará mientras que en el socialismo nunca te enteras de que fue lo que pasó.
Es comprensible que un país resguarde sus secretos cuando trata con enemigos tan poderosos pero el sector "protegido" en Cuba parece excesivo, tanto que podría estar sirviendo para que se encubran corruptos, ineptos e irresponsables.
Las autoridades salvadoreñas saben que la política de trasparencia los expondrá también a ellos al escrutinio público. Sin embargo, creen que "es doblemente positivo porque eliminar los corruptos de nuestras propias filas nos dará un mayor prestigio ante el pueblo".
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viernes, 8 de octubre de 2010
CASTRO ARREMETE CONTRA VARGAS LLOSA
El diario oficial Granma, aparato de propaganda del régimen comunista cubano, ha lanzado una ofensiva crítica contra el escritor hispanoperuano Mario Vargas Llosa, ganador del Premio Nobel de Literatura, y contra el Comité del Nobel por haber concedido el galardón al autor de La casa verde y Pantaleón y las visitadoras.
Con el habitual estilo dictatorial del gobierno que representa, Granma señaló que "lo que (Vargas Llosa) ha construido con la escritura lo ha ido destruyendo con su catadura moral, los desplantes neoliberales, la negación de sus orígenes y la obsecuencia ante los dictados del imperio".
"Nadie duda de sus aportes innovadores a la literatura universal desde las letras hispanoamericanas, desde sus textos iniciales, Los cachorros y La ciudad y los perros, hasta los más recientes”, dijo el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba en una breve nota titulada "Nobel de la literatura, Antinobel de la ética".
Para Granma, “no hay causa indigna en esta parte del mundo” que Vargas Llosa "deje de apoyar y aplaudir. Si los pueblos votaran en Estocolmo -se pregunta- , lo habrían hecho por el Antinobel". El diario comunista incluso puso en duda la nacionalidad del intelectual de 74 años al escribir que la Academia Sueca “no sorprendió a nadie al concederle este jueves el Premio Nobel de Literatura 2010 al escritor ¿peruano, español?”.
“Desde hace años su nombre sonaba en las cábalas, y el lobby en torno a su candidatura crecía”, subrayó Granma calificando a Vargas Llosa de "reaccionario".
La ofensiva crítica de Granma explica a las claras la censura y el alto número de disidentes cubanos que cumplen todavía penas de hasta 28 años en las numerosas cárceles de la isla. Pero la furia del régimen de Fidel y Raúl Castro por la concesión del Nobel a Vargas Llosa tiene una explicación muy precisa. La ruptura del ahora galardonado escritor con la dictadura cubana se produjo en 1971 a raíz del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura de Cuba, especie de "revolución cultural" a la cubana, después del cual numerosos escritores y artistas locales y extranjeros fueron prohíbidos por el Partido Comunista. Jean Paul Sartre, Eugene Ionesco, Jorge Luis Borges, Jean Genet y Samuel Beckett, entre otras figuras internacionales, desaparecieron de las librerías y bibliotecas, y nunca más fueron publicados por las casas editoriales cubanas, todas propiedad del gobierno. Entre los cubanos, José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Anton Arrufat, Reinaldo Arenas y otros muchos igualmente fueron duramente censurados. Arenas fue a la cárcel. Centenares de teatristas, artistas plásticos e inclusive músicos fueron despedidos por tener "debilidades ideológicas". Es en ese momento que Vargas Llosa escribe una carta a Haydée Santamaría, directora de Casa de las Américas en La Habana, de fuerte contenido crítico de las medidas tomadas por el régimen. Vargas Llosa subrayó en su misiva que "ese no es el socialismo que quiero para mi país".
Desde entonces, como cualquier persona que opine diferente o critique las medidas autoritarias del régimen cubano, Vargas Llosa se convirtió en un personaje odiado por las esferas oficiales cubanas. El Congreso mencionado ocurrió hace casi 40 años y el gobierno de los hermanos Castro cumplirá 52 años en el poder en enero de 2011, en medio de fuertes críticas de las principales organizaciones internacionales de derechos humanos.
Con el habitual estilo dictatorial del gobierno que representa, Granma señaló que "lo que (Vargas Llosa) ha construido con la escritura lo ha ido destruyendo con su catadura moral, los desplantes neoliberales, la negación de sus orígenes y la obsecuencia ante los dictados del imperio".
"Nadie duda de sus aportes innovadores a la literatura universal desde las letras hispanoamericanas, desde sus textos iniciales, Los cachorros y La ciudad y los perros, hasta los más recientes”, dijo el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba en una breve nota titulada "Nobel de la literatura, Antinobel de la ética".
Para Granma, “no hay causa indigna en esta parte del mundo” que Vargas Llosa "deje de apoyar y aplaudir. Si los pueblos votaran en Estocolmo -se pregunta- , lo habrían hecho por el Antinobel". El diario comunista incluso puso en duda la nacionalidad del intelectual de 74 años al escribir que la Academia Sueca “no sorprendió a nadie al concederle este jueves el Premio Nobel de Literatura 2010 al escritor ¿peruano, español?”.
“Desde hace años su nombre sonaba en las cábalas, y el lobby en torno a su candidatura crecía”, subrayó Granma calificando a Vargas Llosa de "reaccionario".
La ofensiva crítica de Granma explica a las claras la censura y el alto número de disidentes cubanos que cumplen todavía penas de hasta 28 años en las numerosas cárceles de la isla. Pero la furia del régimen de Fidel y Raúl Castro por la concesión del Nobel a Vargas Llosa tiene una explicación muy precisa. La ruptura del ahora galardonado escritor con la dictadura cubana se produjo en 1971 a raíz del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura de Cuba, especie de "revolución cultural" a la cubana, después del cual numerosos escritores y artistas locales y extranjeros fueron prohíbidos por el Partido Comunista. Jean Paul Sartre, Eugene Ionesco, Jorge Luis Borges, Jean Genet y Samuel Beckett, entre otras figuras internacionales, desaparecieron de las librerías y bibliotecas, y nunca más fueron publicados por las casas editoriales cubanas, todas propiedad del gobierno. Entre los cubanos, José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Anton Arrufat, Reinaldo Arenas y otros muchos igualmente fueron duramente censurados. Arenas fue a la cárcel. Centenares de teatristas, artistas plásticos e inclusive músicos fueron despedidos por tener "debilidades ideológicas". Es en ese momento que Vargas Llosa escribe una carta a Haydée Santamaría, directora de Casa de las Américas en La Habana, de fuerte contenido crítico de las medidas tomadas por el régimen. Vargas Llosa subrayó en su misiva que "ese no es el socialismo que quiero para mi país".
Desde entonces, como cualquier persona que opine diferente o critique las medidas autoritarias del régimen cubano, Vargas Llosa se convirtió en un personaje odiado por las esferas oficiales cubanas. El Congreso mencionado ocurrió hace casi 40 años y el gobierno de los hermanos Castro cumplirá 52 años en el poder en enero de 2011, en medio de fuertes críticas de las principales organizaciones internacionales de derechos humanos.
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jueves, 9 de septiembre de 2010
¿QUE QUISO DECIR FIDEL CASTRO?

La afirmación del ex presidente Fidel Castro de que el modelo económico cubano "ya no funciona" ha sido interpretado por varios expertos como una autorización para que su hermano Raúl emprenda una serie de reformas.
El comentario de Castro, en respuesta a una pregunta de un periodista de la revista estadounidense The Atlantic, es además el reconocimiento expreso por parte del líder cubano de que el país sufre una profunda crisis económica.
"El modelo cubano no nos sirve ni a nosotros", señaló el líder cubano al periodista estadounidense Jeffrey Goldberg en una entrevista en La Habana.
El reconocimiento del fracaso del modelo económico cubano ha sido recibido con sorpresa en Miami por los grupos del exilio cubano y los expertos políticos que interpretan que es el aval de Fidel a Raúl para sacar adelante ciertas reformas.
Se trata de "una señal pública del Líder Máximo para que (el presidente cubano) Raúl Castro emprenda las reformas económicas necesarias" para salir de la crisis, dijo Rafael Lima, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Miami (UM).
Tras descartar que se trate de un "ataque de senilidad", Lima destacó que, por el contrario, la respuesta de Fidel revela que cualquier decisión de calado que se adopte en la isla necesita todavía su visto bueno, "su cuño" de aprobación.
Eso sí, prosiguió, "lo que nunca va a decir Fidel es que la revolución ha fracasado", aunque la crisis económica global y la particular que aqueja a Cuba le obliguen a "ceder en el terreno económico".
Para Andy Gómez, vicerrector del Instituto para los Estudios Cubanos de la Universidad de Miami (UM), la consideración de Castro es, ni más ni menos, la aceptación de "lo que le viene diciendo su hermano Raúl desde 1997, cuando regresó de su primer viaje a China": que "la economía cubana se caía y había que emprender reformas".
Entonces, agregó Gómez, Fidel rechazó la idea de Raúl con el argumento de que él no iba a convertirse en el Gorbachov de Cuba.
Mijail Gorbachov fue el padre de la "perestroika", que en ruso significa reestructuración, con la que se conocen las reformas introducidas en la Unión Soviética desde fines de los años 80 que condujeron finalmente a la desaparición del bloque del Este.
Gómez apuntó que la situación financiera y económica cubana se encuentra en estado de postración y que el Gobierno cubano planea despedir unos 250.000 empleados este año.
"El pueblo depende del Estado y el Estado está en bancarrota", subrayó, para agregar a continuación que no existe "un sistema totalitario en que se haya podido reformar el modeló económico" sin destruir el primero.
No obstante explicó que los "planes para reformar la economía en Cuba están avanzado rápidamente" y Raúl Castro pueda "descentralizar la burocracia estatal" que paraliza al país.
La gran pregunta, continuó, es si las reformas económicas que se pongan en práctica serán de calado y si van a funcionar.
En ese sentido, Gómez manifestó tener serias dudas sobre la viabilidad de éstas, ya que, entre otras cosas, "sin inversión exterior es muy difícil" levantar una economía postrada; una inversión, precisó, que no se fía de un país sin garantía jurídicas como Cuba.
David Moreno, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de Florida (FIU), opinó que el reconocimiento de Castro "señala la profunda crisis económica con que se enfrenta la isla".
"La actual crisis económica global ha afectado a muchos de los proyectos del régimen", especialmente en el sector turístico y en su relación comercial con Venezuela, indicó Moreno.
Es un "anuncio personal" de Fidel Castro y "un mensaje del régimen" que busca maneras de emprender una reforma económica, aunque "no está claro cuáles y en qué dirección van a ir esta reformas económicas", señaló.
(Con información de Agencia EFE-Miami).
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martes, 24 de agosto de 2010
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