BLOG DE ANÁLISIS Y PERIODISMO PROPOSITIVO

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miércoles, 1 de febrero de 2012

Prisión para los responsables del viaje del hijo de Gadafi a México


Las cuatro personas que pretendían hacer ingresar clandestinamente en México a Saadi Gadafi -hijo del exlíder libio Muamar Gadafi- y a su familia, fueron enviadas a prisión, informó este miércoles la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR).
Según informó el periodista de BBC Mundo en México, Alberto Nájar, los detenidos habían permanecido 80 días en arraigo, la forma legal para definir una costodia policiaca fuera de la cárcel. Ahora esperan el inicio de un juicio en su contra.
La PGR acusa a una ciudadana canadiense, un danés y dos mexicanos de falsificar documentos oficiales, tráfico de personas y delincuencia organizada.
De acuerdo con el subprocurador Cuitláhuac Salinas, está pendiente la captura de una persona más que forma parte del grupo, pero de la que no se dieron más detalles.
Según los investigadores, el hijo del exlíder de Libia Muamar Gadafi pretendía vivir en México con una identidad falsa. La operación fue descubierta en noviembre pasado.
La fiscalía mexicana informó que Saadi y su familia pretendían pasar unos días en Ciudad de México y después viajar a un balneario de Nayarit, en la costa del Pacífico.

jueves, 17 de noviembre de 2011

PEQUEÑA MEMORIA DE LA ESTAFA GUBERNAMENTAL


CUBA.- Lo último que ha podido subsistir del patrimonio de los cubanos es la vivienda, debido a la voluntad totalitaria Fidel Castro, que dispuso por más de cincuenta años que todo era de su propiedad y solo él decidía qué era de quién y cuándo dejaba de serlo. Por suerte o por desgracia, el hogar es lo único que no se permitió sacrificar para sobrevivir la debacle por más de cincuenta años. Pronto aquella prohibición de venta de los bienes y raíces, quedará en el recuerdo.
A la población cubana, en la década del ochenta, se les despojó de las joyas heredadas de sus ancestros; ancianas que, por satisfacer a sus hijos y nietos y aliviarles la extrema pobreza, entregaron sus alhajas a cambio de unos billetes “chavitos”, que sólo tenían valor en una tienda dispuesta para la ocasión, donde los precios de los artículos eran irrisorios. Y todo funcionaba como un robo porque no existían otras tiendas donde pudieran obtenerse esos productos que no tenían nada de especial, que no fuera la ocasión de adquirirlos.
En aquellos tiempos poseer dólares era penalizado con sanciones de años de cárcel. La población enfrentaba el engranaje perfecto de un chantaje gubernamental que dejaba muy mal situada, ante los familiares, a aquellos dueños de las heredades que se negaban a perder el sacrificio y la memoria de sus antepasados. Al final, las ancianas que entregaron hasta sus anillos de compromiso, reliquia que exhibían en sus manos como vitrina de profundos sentimientos, lo hicieron con una mezcla de dolor y satisfacción por complacer a sus familias, pero les quedó la percepción que fueron timadas al igual que los indios a la llegada de los españoles, cuando intercambiaron las pepitas de oro por vidrios de colores.
El Estado también les compró sus jarrones de porcelana, plata y oro, los cuadros de pintores que sus antepasados colgaron para admirar en sus paredes, muebles de estilo. Riquezas que fueron a las arcas de los políticos o de sus familias y duermen en cajas de seguridad en bancos extranjeros. Quito lo del holocausto a los judíos porque se me hace un exceso, aquello fue por la fuerza y les sacaban hasta los dientes de oro.

Un pueblo como la caña: exprimido

La sociedad cubana ha sido saqueada espiritual y materialmente como la caña, que en múltiples ocasiones es pasada por el trapiche y pierde la consistencia, se deshace en bagazo y polvo. Lo doloroso es que todo ocurre bajo el silencio total, égida y complicidad de los funcionarios e intelectuales cubanos que se ahorraron los comentarios por el miedo que siempre les acompaña en su alma artística. Callaron ante el gran robo que significó aquel cambio de joyas por panes. Una vez no cumplieron aquel papel tan cacareado de que el intelectual es la voz de la sociedad, su abogado defensor, la memoria viva. Pero prefirieron darle la espalda al pueblo y a la historia que los recogerá en su justa medida.
Pero las circunstancias han cambiado tanto para la cúpula gobernante, que no le ha quedado más opción que revisar sus medidas extremistas y abrir el banderín, siempre en aras de su beneficio, olvidando los repetidos y extensos discursos que aseguraban que “la propiedad privada jamás regresaría a Cuba”. ¿Se han preguntado cuánto dolor debe causarle a Fidel Castro ver como se le desvanece en vida todo el castillo de naipe que nos obligó a visualizar, a creerlo como si fuera cierto y lo hubiéramos palpado? ¿Qué debe estar sucediendo y qué planes tienen que han comenzado a devolver algunas pequeñas libertades que antes quitaron y que les hace sentir que pierden su apreciado “poder”? Con seguridad es la misma sensación de impotencia de los amos cuando obligados vieron partir a sus esclavos libertos. Porque no debemos engañarnos, ninguna medida de este Gobierno jamás será para mejorar al pueblo, ni siquiera para devolver las libertades y derechos que le corresponden al ser humano.

El derecho de nacer… ¿en el lugar equivocado?

Por estos días se ha aprobado la venta de casas, algo que ya se venía pregonando. Pero hace más de un año también, como por “casualidad”, comenzaron en Cuba, después de cincuenta años de inmovilismo, a actualizar los Registros de la Propiedad. Todo se ha hecho con la mayor urgencia. Ha sido un llamado obligatorio a las empresas estatales, y de ineludible gestión de los ciudadanos para cualquier trámite con su vivienda. En cada municipio se han abierto las oficinas para asentar en los libros al propietario actual. Un movimiento con la mayor premura y presión. Saben que el tiempo se les acaba. Para ello se han entregado los locales para dichas oficinas, impartidos pequeños cursos de adiestramiento, impreso modelos que en la marcha han corregido, entrega de computadoras, archivos y material de oficina. Las visitas del Director Provincial de Justicia, y de los funcionarios políticos, es constante. Ellos también son presionados a otras instancias. Tienen que responder a cuánto asciende lo registrado a partir que se recibió la orden. El primero que comenzó la tarea, desde sus funciones como Presidente del Gobierno (Alcalde de La Habana), Juan Contino Aslan (que en paz descanse su pequeño poder), fue relevado del cargo, hasta ahora en “plan piyama” (dicen que por hacer lo mismo que sus antecesores y modelos políticos, entregar casas a sus amantes).
El Gobierno de Cuba no hace ningún movimiento que no le resulte una compensación. Pero en este caso, toda la parafernalia nos lleva a que la verdadera intención es la de recoger las antiguas propiedades pertenecientes a los viejos propietarios que abandonaron el país o fallecieron en Cuba.
El objetivo es borrar el pasado. Cuando el Estado obtenga en su poder todas las viejas propiedades, las harán desaparecer y, ante el Registro, solo quedarán las propiedades actualizadas. Ningún propietario “nacionalizado” a partir del 1959, ni sus herederos, podrán reclamar algo que no existe ni pueden probar documentalmente.
Quizá algunos se hayan llevado las propiedades al exilio, pero fueron los menos. Y podría creerse que es un gesto loable de los Castro para asegurarles a los cubanos que no serán echados a la calle cuando el inevitable cambio político asome; pero eso sería una ingenuidad. La razón real es que el grupo de poder intenta esconder sus propiedades familiares, que fueron confiscadas o inventariadas después de la partida de sus propietarios originales. Dentro de la gran montaña de movimiento de papeles que conllevan dichas inscripciones se perderán las personales. De paso, asegurarles a sus generales y acólitos que tampoco perderán sus intervenidas posesiones que les entregaron cuando llegaron al poder.

El país que se desangra

Los cubanos, en este carnaval de pequeñas libertades desconocidas, en su desesperación de cambiar su realidad, en el anhelo de hacer cumplir algunos sueños, sobre todo el de emigrar, podrían vender sus hogares. Los que desean quedarse en la isla, piensan en lo inmediato, que el dinero resolverá todas sus necesidades de prioridad: comer, vestir y dormir sin la tortura de no saber qué comerán al día siguiente. El Gobierno ya se ha encargado de advertir que “no se responsabiliza por las malas decisiones de los propietarios y luego de gastar el dinero terminen en viviendas en mal estado y les ocurran derrumbes, o se vean errantes sin un techo donde cobijarse".
Una vez más, nos preguntamos qué función tuvo esta supuesta revolución, qué se supone que se hizo para garantizarle al pueblo una vida segura con igualdad de derechos. ¿Qué ganamos por padecer una dictadura por más de cincuenta años si al término nos encontramos vendiendo lo único que poseemos, o mejor dicho, fue lo único que pudimos guardar? Y lo peor, que un Estado “socialista”, se desentiende de su pueblo, que fue su único estandarte y justificación en esta larga marcha de agonía.

El saco del Comandante

De niño pensábamos que el “coco” vendría por nosotros, por nuestro cuerpo, venía a recogernos por no comernos toda la papa (entiéndase boniato), o por no acostarnos temprano. Luego de crecer sabemos que el hombre del saco sí pasó por nuestras vidas, y se llevó en su fardo más que las riquezas y pertenencias familiares, las vidas y los sueños de mis abuelos, padres, hermanos, amigos, las mías a las que aún me aferro con las uñas y los dientes para que no sean arrebatadas, y ya manipula la de mis hijos y ahorita, si se lo permitimos, la de los nietos.
El Estado cubano, por más de medio siglo, se ha detenido frente al monstruo del “capitalismo” que describía en crítica constante, niños que asustaba conque “viene el coco”, y ha sido tanto su estudio minucioso del original, que por reflejo ahora se ha convertido en su imagen, “el hombre del saco que viene a llevarnos”, así nos asusta con el capitalismo la propaganda comunista.
Los cubanos hemos sido estafados. El Estado socialista lentamente va cediendo las ideas con que quiso eternizar la dictadura, un franco retroceso al capitalismo. Con las diferencias que ahora se estará más desprotegido porque no se tiene el conocimiento ni la infraestructura familiar ni social, para enfrentar y sostener una vida con dignidad.
La gran diferencia radica en quiénes son los únicos ganadores del cuantioso sacrificio de millones de cubanos en este más de medio siglo. La familia Castro vive en mansiones lujosas, poseen varios autos, yates, viajes constantes, negocios prósperos, fortunas y propiedades en otros países, en definitiva, disfrutan de una entrada económica que les permite vivir como millonarios.
El principio del siglo XXI ha comenzado a ser su final. Intuyen que se les acaba el tiempo. Lo único que no saben es cómo y qué idear para que su familia mantenga su estatus y riquezas, y asegurar, por supuesto, que luego no sean devueltas al pueblo cubano.
Mientras prolongan las estrategias de ventajas usureras de los gobernantes Castro, los sueños de los cubanos de libertad y próspera economía, se aplazan, continúan en plena postergación.

Ángel Santiesteban Prats
Posteado por: "Comité Pro Libertad de presos Políticos Cubanos"

miércoles, 24 de agosto de 2011

EL BUNKER DE GADAFI


Los rebeldes toman el complejo de Bab al-Aziziya, en cuyos túneles, de hasta 30 kilómetros de longitud, podría esconderse Gadafi

El complejo de Bab al-Aziziya es el cuartel general de Gadafi, el búnker del régimen, centro de mando y comunicaciones del Ejército, y el símbolo del desafío del dictador libio a la comunidad internacional. En una de sus áreas residenciales se encuentra el edificio destruido por el ataque de la OTAN en el que habrían muerto un hijo y tres nietos de Gadafi el pasado mes de mayo. Y todo el lugar es una siniestra combinación de cuartel y parque martirológico de la dictadura.
El corazón de Bab al-Aziziya es la denominada «Casa de la Resistencia», edificio en el que supuestamente murió una hija adoptada por Gadafi en el bombardeo ordenado por Ronald Reagan en 1986 en represalia por un atentado en Berlín en el que murieron dos marines norteamericanos y que habría sido organizado por el régimen libio. El edificio permanece en ruinas, tal y como quedó tras el bombardeo. Y sirve como habitual telón de fondo para las arengas del líder libio. A su lado, se alza una colosalista estatua de un inmenso puño estrujando un avión de combate. Y al frente, se extiende la explanada en la que se celebran las manifestaciones de aclamación al líder. Toda la mitología del régimen se resume en este parque temático.
Y desde ayer, está en manos de los rebeldes. Gadafi, el patriarca del complejo, desaparecido. «Puerta espléndida», en su traducción al español, cuenta con barracones militares conecatdos a túneles subterráneos de hasta 30 kilómetros de longitud, algunos de los cuales llegan incluso al mar. Un auténtico laberinto en el que algunos creen que Gadafi se puede haber escondido.
Se supone que Bab al-Aziziya cuenta también con una compleja red de refugios antiaéreos. Pero las primeras veces que Gadafi quería sacar pecho frente a la OTAN lo hacía en este lugar, al aire libre, y rodeado de sus seguidores. Cuando los ataques al complejo se hicieron más frecuentes, sin embargo, el coronel dejó de frecuentar su búnker favorito. Y se refugió en un paradero completamente desconocido.
Los ataques aéreos de los aliados se han intensificado en estos últimos días, acompañando la ofensiva final de los rebeldes sobre Trípoli. Pero no es la única vez que el recinto amurallado, de seis kilómetros cuadrados, sufre ataques. En abril, una operación aérea de la OTAN, de la que Gadafi salió ileso, dejó tres muertos. En junio, otro bombardeo derribó algunas torres de vigilancia sobre el muro. Aunque en marzo, cuando los aliados impusieron la zona de exclusión aérea, el régimen evitó los primeros bombardeos utilizando escudos humanos.

martes, 2 de noviembre de 2010

LA TRANSPARENCIA

Fernando Ravsberg

Tal vez uno de los peores daños sufridos por la sociedad cubana en su conflicto con EE.UU. fue que el "secretismo" se instaló en la nación como una virtud ciudadana esencial para proteger vidas y haciendas de los embates del "enemigo".

Podría parecer una simple excusa pero lo cierto es que los barbudos tenían que cuidarse. Ya el 10 de marzo de 1959, apenas 2 meses después de que tomaran el poder y mucho antes de declararse socialistas, Washington decide acabar con Fidel Castro.

A este "Síndrome del Misterio" contribuyó también que el gobierno de Cuba estaba en manos de revolucionarios acostumbrados a la conspiración, un arte en el que todo se juega tras bambalinas y donde saber esconder las cartas es la clave de la victoria.

En mi viaje a El Salvador mantuve una larga e interesante conversación con uno de los integrantes de la Subsecretaría de Trasparencia. Se trata de un nuevo organismo, creado por el gobierno del Presidente Mauricio Funes y el Frente Farabundo para la Liberación Nacional (FMLN).

Los ex guerrilleros creen que el pueblo debe tener derecho a controlar a sus gobernantes, instituciones y empresarios, no con una rendición de cuentas formal sino con el acceso permanente a la información sobre sus actividades.


Además me aseguran que la trasparencia es la primera trinchera contra la corrupción, algo así como la represión preventiva de ese delito. Las maniobras de los corruptos son mucho más difíciles cuando están bajo el escrutinio de la población.

¿De cuántos funcionarios ineptos se liberaría Cuba si se implementara un mecanismo público de control de planes y resultados? ¿Cuántos corruptos quedarían al descubierto si todos pudieran conocer sus niveles de ingresos y de gastos?

Lo comprenden muy bien los estudiantes de la Universidad Informática que en un debate con el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, reclamaron que los gobernantes, diputados y ministros rindan cuentas al pueblo de forma periódica.

Pero ocurre todo lo contrario. Argumentan que el "imperio" busca información vital para golpear la economía del país y que "las multinacionales de prensa" aprovechan cualquier problema para desprestigiar a la isla internacionalmente.

No voy a negar que sea cierto, EE.UU. tiene una legión de funcionarios persiguiendo los negocios cubanos por el mundo para aislar económicamente a La Habana, sabotear su comercio y sancionar a empresarios de terceros países.

También hay que reconocer que algunos medios de prensa parecen obsesionados con el tema. Llegan incluso a inventarse historias absolutamente falsas y ridículas como la supuesta censura de la TV cubana contra los dibujos animados estadounidenses.

Pero lo cierto es que mucho del secretismo no va dirigido a protegerse de los enemigos, de lo contrario toda la información que ya está en manos de los "imperialistas" y de la prensa extranjera podría publicarse dentro de la isla.

Como explicar entonces que un caso de corrupción -conocido internacionalmente- como el de Cubana de Aviación no se haga público en Cuba. El secreto no parece dirigido a proteger a la nación sino a salvar "la reputación" de los implicados.

9 meses después y a pesar de las promesas de justicia hechas a través del periódico Granma, nunca se informó a la población del resultado de la investigación sobre los pacientes muertos de hambre y frío en el hospital psiquiátrico de La Habana.

No dudo que algunos de los culpables ya hayan sido juzgados y condenados pero lo cierto es que el gobierno no rindió cuentas a sus ciudadanos y el ministro del sector pasó a cumplir otras funciones sin dar la más mínima explicación pública.

La filosofía de la seguridad nacional se derrumba ante casos en los que al único que no le informan es al cubano de a pie. Decía el escritor Lisandro Otero, que en el capitalismo no sabes que te pasará mientras que en el socialismo nunca te enteras de que fue lo que pasó.

Es comprensible que un país resguarde sus secretos cuando trata con enemigos tan poderosos pero el sector "protegido" en Cuba parece excesivo, tanto que podría estar sirviendo para que se encubran corruptos, ineptos e irresponsables.

Las autoridades salvadoreñas saben que la política de trasparencia los expondrá también a ellos al escrutinio público. Sin embargo, creen que "es doblemente positivo porque eliminar los corruptos de nuestras propias filas nos dará un mayor prestigio ante el pueblo".

martes, 31 de agosto de 2010

LA LEGITIMIDAD DE LAS LEYES



Fernando Ravsberg, BBC-Mundo

En medio de la crisis de los años 90, conocí un camarógrafo de la TV cubana que recorría 20 Km en bicicleta desde su casa hasta Santiago de las Vegas para comprar leche, vendía una parte a sus vecinos y con la ganancia costeaba la de sus 2 hijas pequeñas.
El negocio era muy difícil, a veces la leche llegaba cortada y en más de una ocasión le fue decomisada por la policía. Según las autoridades estaba realizando una "actividad económica ilícita" por lo que tenía que quedar agradecido de no ser multado además.
El hombre sabía que no le ponían la multa para no informar del decomiso, al fin y al cabo también los hijos de los policías toman leche. Eran años muy difíciles, nadie escapaba de los efectos de la crisis y todos tenían que "mancharse" de una u otra forma.
Recordé del caso leyendo un artículo en Juventud Rebelde sobre la legalidad y la legitimidad, donde se aborda uno de los temas sociales más delicados, el hecho de que los ciudadanos se vean forzados a delinquir para satisfacer sus necesidades básicas.
El periodista es muy cuidadoso, sabe que está entrando en un terreno de arenas movedizas, pero tiene el valor de hacerlo y explicar que los cubanos llevan dos vidas paralelas y contradictorias, una honesta y pública y otra privada y opuesta a los valores promulgados socialmente.
La escasez de productos, la falta de servicios, los altísimos precios y los bajos salarios obligan a todos los que viven en Cuba a delinquir. Aún teniendo dinero a veces la única forma de comprar el producto es acudiendo al mercado negro.
El cubano que pretenda tener internet en su casa sólo podrá acceder a una cuenta clandestina, la única forma de reponer el cristal de una ventana es pagándole a alguien para que se lo robe y legalmente es imposible comprar una simple tabla de madera.
No existen talleres del Estado donde un ciudadano pueda realizar una sencilla soldadura, hay que recurrir a un particular, a sabiendas de que el oxígeno y el acetileno es robado porque nos consta que en ninguna parte se venden esos balones.
No hace mucho fui a buscar una llave de agua a una ferretería de divisas, la misma dependienta me dice que no tienen y me recomienda que hable con los vendedores que hay fuera de la tienda, que "ellos seguramente si la pueden resolver".
La represión de estos "delitos" ha sido hasta ahora inútil, se crearon empresas de seguridad y el resultado es que los guardias se sumaron al robo. A uno de ellos, del Ministerio del Transporte, le piden 8 años de cárcel por robarse la alcancía del autobús con US$18.
Los bajos salarios empujan al ciudadano a la delincuencia. Ningún empleado estatal con vehículo propio tiene dinero suficiente como para comprar legalmente las llantas y las piezas de repuesto, a pesar de lo cual "milagrosamente" todos continúan circulando.
En general la prensa nacional simplifica el fenómeno, tipificándolo de "corrupción por falta de conciencia revolucionaria". Lo irónico es que esos periodistas después se ven obligados a hacer las mismas "evoluciones" que el resto de sus compatriotas.
Sin embargo, este artículo de Juventud Rebelde me sorprendió por su realismo, comienza diciendo que cualquier cubano puede verse obligado a violar las leyes vigentes porque "el instinto de conservación es más fuerte que cualquier otra motivación".
Justamente, el meollo del asunto es que nadie respetará las leyes mientras éstas le impidan al ciudadano satisfacer sus necesidades básicas. Y es seguro que resultará más fácil adaptar el sistema legal a la realidad del país que hacer la operación contraria.
Un ejemplo positivo son los cambios legales de cara a ampliar el trabajo por cuenta propia y permitir la pequeña empresa privada, algo imprescindible cuando el Estado planea 1 millón de despidos. Y si el "modelo" sufre, pues que sufra, quien no debe sufrir es la gente.
Es que las leyes no están bien escritas cuando acusan de "actividades económicas ilícitas" a un hombre que pedalea 40 Km en busca de leche para sus hijas. Lo que aquel padre hacía puede ser aún hoy ilegal, pero siempre y en cualquier país del mundo será un acto legítimo.

martes, 24 de agosto de 2010

LA FUGA QUE LOS HERMANOS CASTRO JAMÁS OLVIDARÁN


Escape a la Libertad

miércoles, 19 de mayo de 2010

EL COLMO: HUGO CHÁVEZ CONTRATA A OLIVER STONE

El Bárbaro dictador de Venezuela, Hugo Chávez, se dio el lujo de contratar los servicios de Oliver Stone para que le fabricara una "película a la medida" en la que él fuera el "chico malo" que se la rifa contra el imperialismo yanqui (?).
Chavez que se pavoneó como solo él sabe hacerlo en el anterior Festival de Venecia, cuando asistió con el referido cineasta.
Pero debió haberse sentido muy humillado al conocer que aprovechando la Cumbre Union Europea-America Latina, a la cual no acudió, se estrenó el "churro" al cual solo le rindieron honor los presidentes Lugo de Paraguay y el cocalero de Evo Morales.