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sábado, 6 de agosto de 2011

AMENAZAS Y HOSTIGAMIENTO AL OBISPO VERA: PRESENTA DENUNCIA

El obispo defensor de los derechos humanos, Raúl Vera López, presentó una denuncia ante el Ministerio Público del norteño estado de Coahuila para documentar el hostigamiento que sufrió la mañana del pasado 14 de julio, cuando aparecieron tres mantas en el atrio de la basílica de la capital, Saltillo, que condenaban su activismo social.
El 13 de julio, el religioso criticó en una homilía en la basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, las ejecuciones, desapariciones forzadas y el reclutamiento de menores por parte del crimen organizado en Coahuila.
Previamente, Vera López había solicitado medidas cautelares para la casa del migrante que administra la diócesis a su cargo. En total, afirma, la institución ha recibido 52 agresiones desde que él y el sacerdote Pedro Pantoja la fundaron, en noviembre de 2002.
"Hubo un evento hace tres años, en las oficinas de la casa del migrante, en donde amagaron y golpearon a alguien del personal", relató.
El sacerdote, quien recibió un premio en Noruega por parte de la organización Rafto, dijo que no pedirá al gobierno estatal escoltas para su seguridad, aunque está convencido de que los defensores de derechos humanos son vulnerables en México, como el padre Alejandro Solalinde, coordinador del albergue para migrantes Hermanos en el Camino.
"Hay gente en una situación similar, por eso no quiero escoltas, porque siguen en riesgo los que trabajan en la casa del migrante. Yo no quiero, porque somos un equipo", explicó Vera López.
El pasado 22 de julio, el obispo interpuso una denuncia contra quien resulte responsable por hostigamiento, según personal de la diócesis de Saltillo. El religioso asegura que cámaras de seguridad localizadas en el centro de la ciudad captaron los vehículos y sujetos a bordo que instalaron las mantas.
El hostigamiento
Después del ataque, Vera López dijo que grupos con una visión reducida del catolicismo y que reflejan la necesidad de una reforma de la Iglesia realizaron el hostigamiento.
"Es un concepto de una iglesia encerrada en sí misma, de una iglesia que solamente se preocupa del más allá, que no tiene ningún compromiso con la historia, ningún compromiso ni ninguna responsabilidad con el prójimo", dijo el obispo. "El entendernos el día de hoy como cristianos nos lleva a tomar todo lo que se habla de dignidad humana. No podemos cerrar los ojos los cristianos a los grandes tratados internacionales por los derechos humanos".
"(El ataque) también tiene que ver con que la diócesis de Saltillo trabaje con grupos que están estigmatizados, como los migrantes y los homosexuales, puede que también sea por eso", señaló.
La diócesis de Saltillo colabora con asociaciones que defienden los derechos de migrantes y homosexuales, como Frontera con Justicia y el centro comunitario San Elredo. Vera tiene una carrera pastoral de más de 42 años en la que ha combinado la defensa de causas sociales con el altruismo.
"Este asunto tiene que ver más con el tema del fortalecimiento. Yo creo que es un signo para que nosotros articulemos nuestra diócesis, un proyecto pastoral más maduro", dijo, "Jesús dijo que el examen final que todos los seres humanos vamos a presentar delante de Dios va a ser nuestro comportamiento con nuestro prójimo".
El activista participó en el movimiento estudiantil de 1968 y en el levantamiento indígena del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994. El obispo de 65 años reside en Coahuila, cerca de la frontera con Estados Unidos, un área afectada por la violencia ligada al narcotráfico.
Y otros lo defienden
Organizaciones defensoras de derechos humanos, relacionadas con la diócesis de Saltillo y el trabajo del obispo, expresaron su rechazo al hostigamiento.
"Esto nos preocupa por el contexto de violencia (en Coahuila), es una postura de oscurantistas", dijo la directora del Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios, Blanca Martínez. "Eso no nos lleva más que a la destrucción de la misma comunidad, los niveles de violencia que estamos viviendo no llevan a la realización de la vida, sino a fortalecer y perpetuar un proyecto de muerte".
Tanto el centro como la organización Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos y Desaparecidas en Coahuila (FUUNDEC), ambas dedicadas a documentar las desapariciones forzadas en el estado, difundieron el pasado 15 de julio dos comunicados en los que condenaron el ataque.
"Preferimos un obispo comprometido con las causas de la gente que sufre y camina buscando la justicia y la paz", se lee en uno de los documentos.
Acosado por Católicos
La diócesis, encabezada por Raúl Vera López, concluyó que las mantas fueron colgadas por un grupo conservador local en el que participan al menos dos sacerdotes que han externado su molestia por el apoyo que brinda a un grupo lésbico gay bisexual travesti transgénero transexual intersexual (LGBT) católico llamado Comunidad de San Elredo (CSE).
Esta comunidad surgió hace nueve años en Saltillo. Su nombre viene de San Elredo de Rievaulx, monje británico del siglo X invocado por las comunidades episcopales gays en Europa, ya que en sus escritos hay reflexiones homosexuales.
La comunidad, de unos 600 miembros, participa en el debate sobre temas de homosexualidad y ha desarrollado programas de trabajo para combatir la discriminación, la intolerancia y la hostilidad hacia ese sector. Integrantes de la comunidad han sido objeto de ataques físicos y hostigamiento mediante mantas colgadas en el exterior de la parroquia de El Calvario, donde suelen celebrar misas mensuales, oficiadas en ocasiones por el propio Vera.
El obispo –quien se manifestó a favor del Pacto Civil de Solidaridad en Coahuila que posibilitó el reconocimiento a la unión entre personas del mismo sexo– incluso destinó un espacio en la sede obispal a la comunidad, lo que le ha valido severas críticas, sobre todo desde que el grupo empezó a tener una mayor convocatoria a sus actividades, como ocurrió en marzo pasado.
En esa ocasión, el Centro Diocesano de Derechos Humanos Fray Juan de Larios, que preside Raúl Vera, y el Centro Diocesano de Comunicación Social de la curia difundieron el programa de actividades del Cuarto Foro de Diversidad Sexual, Familiar y Religiosa, lo que desató la embestida de ACI Prensa, una agencia católica de noticias con sede en Perú.
Ésta retomó la información publicada por el periódico Vanguardia y entró en contacto con varios católicos conservadores de Saltillo y también con el sacerdote Robert Cougan, asesor espiritual de la CSE, quien dijo que su grupo tiene el respaldo de Raúl Vera.
El pasado 22 de junio, Noé Leonardo Ruiz Malacara, coordinador de la CSE, anunció que propondrían una reforma legislativa para que el coahuilense Pacto Civil de Solidaridad fuera un matrimonio civil; ACI Prensa tituló: “Grupo gay apoyado por obispo pedirá ‘matrimonio’ homosexual”.
La Iglesia y los homosexuales
En su número 1652, Proceso publicó las declaraciones de Raúl Vera. Sobre la homosexualidad dijo: “Muchas veces se quiere hacer ver que la Iglesia condena a los homosexuales; eso no es verdad empezando porque las preferencias sexuales diferentes obedecen a circunstancias que no son manejadas ni siquiera por las personas que las tienen”.
Sobre los pactos civiles afirmó que su apoyo era porque el sector LGBT es uno de los más desprotegidos, débiles y vulnerables de la sociedad, que debía ser sujeto de tutela del Estado en términos de seguridad social, derecho hereditario, salud y otros. Sin embargo lo que no aceptaba era el uso del vocablo matrimonio:
“Hay una moral clara respecto de la sexualidad pues los actos de esta índole no se entienden fuera del matrimonio; éstos están ligados a la concepción de la vida y la reproducción de la especie. Y el contexto en el que se debe hacer (el acto sexual) es el matrimonio, para que garantice la función que el hombre tiene de proteger la vida y conservarla. Ésta es una concepción teológica y antropológica de lo que es el matrimonio”, señaló.
Como en esa ocasión, Vera ha rechazado reiteradamente el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero no los contratos civiles, por lo que acusó a ACI Prensa de manejar tendenciosamente la información sobre su trabajo con la Comunidad de San Elredo.
“Me acusan de ir contra el magisterio de la Iglesia, de promover la homosexualidad, cuando nuestros objetivos son muy claros y consisten en coadyuvar en la recuperación de su dignidad como personas, vulnerada en la familia, en la sociedad, en el trabajo, en todas partes.”
No obstante, Robert Cougan y Noé Leonardo Ruiz tienen una postura distinta. La Comunidad de San Elredo ha mantenido una relación estrecha con el fraile dominico gay James Alison, teólogo británico conocido en el ámbito internacional por su promoción de la apertura de la Iglesia a la homosexualidad y partidario de erradicar el celibato.
Como Alison, Cougan y Ruiz han cuestionado que la noción de la Iglesia, en el sentido de que las relaciones sexuales son sólo reproductivas, limita a los católicos homosexuales y es una visión restrictiva.
Ruiz se ha manifestado por el matrimonio civil, pero lo ha hecho fuera del contexto de la Iglesia, según ha clarificado, pues tiene una noción clara de que no cabe en el matrimonio religioso.
La visión, parcialmente opuesta, entre la Comunidad de San Elredo y Raúl Vera ha sido omitida en la cobertura de ACI Prensa, por lo que el obispo la acusa de ser un factor de hostigamiento.
Plan pastoral
En febrero, la diócesis de Saltillo presentó su Plan Diocesano Pastoral, donde la CSE tiene como objetivos y metas específicas difundir la necesidad de salvaguardar la dignidad de la comunidad LGBT “en una Iglesia incluyente” y generar un proceso de formación en derechos humanos y laborales para sus miembros.
La difusión del documento fue mal vista por los sacerdotes conservadores que, en entrevista con Proceso, Raúl Vera no quiere identificar. “Parece mentira que tras la visión del concilio (Vaticano II), después de 40 años haya gente que para nada ha captado que la Iglesia no es una entidad donde se cultive una religión intimista, sin relación con la realidad.
“Creo que esto es de grupos que están más reducidos, porque en general la gente ha desarrollado una concepción de una Iglesia diferente. Falta dar el paso a muchos hermanos para que lleguen a ser parte de una Iglesia que se preocupa plenamente, como entidad religiosa, de la realidad en que se está viviendo”, dice.
La realización de campañas negras contra Vera ha sido una constante desde su llegada a la diócesis de Saltillo. En medios locales se le han atribuido “conductas mundanas”; tras visitar en julio de 2006 a las bailarinas y prostitutas de Castaños violadas por militares, se publicó que había ido a un table dance.
Sin embargo, organismos defensores de los derechos humanos expresaron su solidaridad con el prelado. Rupert Knox, representante en México de Amnistía Internacional, exigió que se garantizara su seguridad ante el hostigamiento de que es objeto.
La diócesis de Saltillo emitió un documento el 15 de julio, firmado por el vicario Gerardo Escareño, donde se establece el fundamento doctrinal, con base en el Concilio Vaticano II y el Sínodo de Obispos de 1971, de las acciones y el plan pastoral de Vera.
Respecto de la Comunidad de San Elredo, Noé Leonardo Ruiz, asentó que si el obispo Raúl Vera se ve amenazado o en problemas con El Vaticano, están en posición de retirarse de la curia.
Además de señalar la homofobia y la intolerancia que caracterizan a la jerarquía católica, llega a un conclusión: “La homofobia y la intolerancia no existirían si aportáramos dinero, como Marcial Maciel que les compró el silencio; nosotros no necesitamos su silencio y definitivamente no les vamos a pagar por el respeto a nuestra dignidad. Si esto pone en peligro la labor de don Raúl, nos iremos de la diócesis”. (CNN y APRO)
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viernes, 3 de junio de 2011

LOS HOMOSEXUALES TIENEN CABIDA EN LA IGLESIA

Guillermo Montalvo Fuentes / NotieSe
Pachuca, Hidalgo. Para Raúl Lugo Rodríguez, sacerdote y miembro de la organización civil a favor de los derechos humanos Indignación, no está lejos el momento en que la voz de la comunidad lésbico gay tenga cabida en la Iglesia católica, “pues así como ha tenido que abrirse a una nueva y evangélica consideración de la mujer, tendrá que hacerlo también con la homosexualidad”.
Aunque pareciera que no hay compatibilidad entre diversidad sexual y moral cristiana, Raúl Lugo consideró que sí se puede pensar en una conciliación, aunque para esto, sea necesario que ambas partes hagan algo por conseguirlo.
Erradicar los prejuicios que las autoridades eclesiásticas tienen sobre gays y lesbianas, como por ejemplo que son promiscuos, problemáticos o incapaces de establecer compromisos y relaciones estables, es uno de los primeros pasos.
El religioso subrayó que debido a la homofobia internalizada que experimentan, muchos sacerdotes homosexuales y religiosas lesbianas rechazan a creyentes del colectivo interesados en acercarse a la doctrina cristiana, cuando debería ser lo contrario, pues “con nuestra labor debemos dar felicidad a la gente, no ponerles obstáculos”.
Sin embargo, advirtió que no todo depende de la Iglesia, pues “los creyentes de a pie” también pueden aportar a que los grandes cambios se den y se termine la exclusión religiosa.
“Lograr esta compatibilidad traería muchos beneficios, pues sería una manera de dejar de lado a la otra Iglesia, la que ahora tenemos, la del poder, la del dinero y el encubrimiento”, concluyó.
¿Es posible conciliar la diversidad sexual con la moralidad cristiana?, fue el nombre de la conferencia magistral que el sacerdote ofreció durante su participación en la X Semana Cultural de Diversidad Sexual, realizada en esta ciudad.
Colectivo gay mantiene vivo patriarcado y masculinidad
Es una paradoja. Ahora, el movimiento gay defiende el matrimonio, la familia y la paternidad, instituciones que derivan de un sistema de género de supremacía masculina; ahora son ellos quienes se encargan de mantener vivo el patriarcado, cuando en un principio lo rechazaban, aseguró el antropólogo Joan Vendrell.
Sin embargo, para el especialista, la comunidad homosexual no sólo contribuye a perpetuar el modelo patriarcal, sino también el concepto de masculinidad, al seguir el estereotipo y estilo de vida del hombre “hipermasculino”.
Con la incorporación de la mujer al campo laboral remunerado, como respuesta a una necesidad del capitalismo industrial, el patriarcado entró en un estado de crisis, y por primera vez la masculinidad es cuestionada con la pregunta “¿qué es ser hombre?”, explicó Vendrell.
“La verdadera crisis de la masculinidad se da con la crisis de la autoridad patriarcal, es entonces que para mantener su poder y dominio en la esfera pública, el hombre recurre al machismo”.
A pesar de este contexto, el doctor en antropología social y cultural por la Universidad Autónoma de Morelos, consideró que la masculinidad se resiste a morir, pues por el contrario, aparecen dos nuevas tendencias para entender lo masculino.
Por un lado, el modelo que el experto llamó soft, donde el hombre toma elementos o características femeninas, y cuyo resultado es un hombre más emocional, sin coraza, con la capacidad de llorar.
Y por otro, el modelo hard, donde, como reacción al surgimiento del “hombre feminizado” se busca perpetuar la imagen del hombre masculino tradicional. “En este caso se trata de un hombre hipermasculino, con cuerpo de gimnasio, el chico malo, endurecido, de un machismo sonrojante”.
Al respecto, Joan Vendrell aseguró que el hombre homosexual ha generado a lo largo de los años distintos estilos de vida, pero en años recientes ha optado por incorporar y seguir esta manera de “entenderse como hombre”.
Sin embargo, para el experto lo ideal sería “disolver” la masculinidad, aunque al tener que elegir entre uno de los dos modelos, aseguró que prefiere el soft, por tratarse del menos violento, el que intenta no ser machista.
La participación del antropólogo se dio como parte de la mesa de debate “Vulnerabilidad en la sexualidad de mujeres y hombres”, y su ponencia llevó el nombre “Machismo, hipermasculinidad y crisis de la masculinidad. Problemáticas entorno al género y sexo de los hombres”.
Los crímenes de odio no son crímenes pasionales
“¡Así se matan los homosexuales! ¡Lo asesinó el novio porque lo encontró con el amante!”, son algunos de los argumentos que las autoridades policiales utilizan para calificar los crímenes cometidos en contra de personas de la diversidad sexual, prejuicio que de acuerdo con Rodolfo Millán se debe erradicar.
El abogado en derecho penal subrayó la importancia de cambiar la opinión de que los crímenes de odio son crímenes pasionales, lo cual no siempre es así, y pensarlo sólo contribuye a la impunidad, la negligencia institucional, la extorsión policiaca y la no atención de las víctimas.
En el marco de la X Semana Cultural de la Diversidad Sexual, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y que se realizó en el ex Convento de San Francisco de esta ciudad, Millán lamentó que hasta febrero de 2011, sólo 17 leyes estatales habían sido expedidas para prevenir la discriminación; y que sólo en Coahuila, Campeche y el Distrito Federal estén tipificados los crímenes de odio.
Al respecto, explicó que se entiende por crimen de odio aquel cuyo móvil es la orientación sexual o identidad de género de los y las lesionadas.
Tras una reforma al artículo 138, el Código Penal del Distrito Federal describe que el homicidio y las lesiones son calificados cuando se cometen con ventaja, traición, alevosía, saña, en estado de alteración voluntaria y odio, este último precisamente agregado con la reforma.
Existe odio cuando el agente comete el homicidio por condición social o económica, vinculación, pertenencia o relación con un grupo definido, origen étnico o social, nacionalidad o lugar de origen, sexo, lengua, religión, edad, opiniones, discapacidad, apariencia física, orientación sexual o identidad de género.
Sin embargo, de acuerdo con el experto en leyes, se trata de una tipificación de difícil aplicación, descrita más de forma política que jurídica.
“El odio es un sentimiento, entonces, ¿cómo puedo demostrar que una persona me odiaba, más cuando se trata de un homicidio? En todo caso, se trata de un crimen de prejuicio y así es como se debe tipificar”.
Por su parte, Marcela Suárez Escobar, investigadora del Departamento de Humanidades de la División de Ciencias y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Azcapotzalco, señaló que los medios de comunicación contribuyen en la generación de este tipo de prejuicios, a través del discurso de odio que emiten constantemente sobre las personas de la diversidad sexual.
Para la especialista, el prejuicio es discursivamente adquirido, razón por la que los medios de comunicación son uno de los principales responsables en la producción de discriminación y exclusión.
Marginación, desprecio, ejercicio de la violencia física y negación del otro como humano son algunas de las cosas que los medios de comunicación pueden generar en el imaginario colectivo, algo que de acuerdo con Suárez, responde a intereses económicos.
En torno a este tema, la investigadora mencionó que trabaja en un libro titulado Prensa y delito.
Sexismo lingüístico desvaloriza a ambos géneros
¿En qué se parecen las mujeres a los huracanes? En que llegan fuertes y salvajes y se van con el coche y la casa; ¿qué hace una mujer entre una lavadora y una secadora? Una foto familiar. Son algunos ejemplos de androcentrismo y sexismo presentes en las narrativas populares y culturales de la sociedad, tales como las adivinanzas, los refranes y los chistes, y que de acuerdo con la antropóloga Anna María Fernández Poncela, constituyen una forma de discriminación de género.
Como parte de su participación en la X Semana Cultural de la Diversidad Sexual, la también investigadora y docente en la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco, explicó que el sexismo es la desvalorización tanto de uno como de otro género, y en el caso del uso del lenguaje, se identifica a través de palabras y frases tendenciosas y hostiles.
Sin embargo, aunque en aspectos como la violencia física las mujeres se encuentran más vulnerables que los hombres, en materia de vulnerabilidad emocional se encuentran en condiciones similares, algo que se puede comprobar sobre todo, explicó Poncela, en los chistes, que son igual de agresivos para ambos sexos.
Él dijo: ¿Por qué nunca me dices cuando tienes un orgasmo. Ella dijo: Lo haría, pero nunca estás allí. ¿Por qué Dios hizo a la mujer bella y tonta? Bella para que el hombre se enamore ella, y tonta para que ella se enamore del hombre, son ejemplos de chistes sexistas que tienen la intención de lastimar emocionalmente al hombre.
Para la antropóloga, estas formas sexistas del lenguaje se presentan y replican en todos los microsistemas de la sociedad, tanto en la familia, la escuela, el trabajo y los medios de comunicación.
“Es paradójico porque, por un lado, los chistes te causan risa y te relajan, pero por otro, discriminas a través de estas expresiones del lenguaje. El primer paso para cambiar esto es darse cuenta de que estamos discriminando; sin embargo, cambiar este tipo de patrones requiere de mucho esfuerzo, y es un trabajo individual que todo debemos hacer”, concluyó Poncela.

jueves, 14 de abril de 2011

PRESIDENTES GAYS Y OTROS SECRETOS REVELADOS

El rey del porno de Estados Unidos, Larry Flynt, ha elegido la Casa Blanca para desatar su último escándalo, con un libro que destapa las aventuras sexuales de los presidentes, los líos de faldas que escaparon a la prensa... y los de pantalones.
Desde Thomas Jefferson hasta Bill Clinton, todos los mandatarios de la mayor potencia del mundo han escondido algún secreto, dentro o fuera del Despacho Oval.
Esa es la premisa de la que parte "One Nation Under Sex", una peculiar investigación histórica del líder de la industria X estadunidense Larry Flynt, que llegará a las librerías el próximo 26 de abril, según informaron hoy varios medios locales.
La tesis se mantiene desde los llamados padres fundadores de la nación, como demuestra, por ejemplo, que Benjamin Franklin contribuyera al éxito de la revolución estadounidense "seduciendo a mujeres francesas".
Jefferson, por su parte, no liberó a sus esclavos inmediatamente después de la revolución como hicieron otros patriarcas, lo que lleva a Flynt a insinuar que le gustaba "pasar tiempo" con ellos.
A Abraham Lincoln también le agradaba "compartir camas con hombres", mientras que el presidente anterior, James Buchanan, fue un férreo defensor del sistema esclavista pese a que él mismo formaba parte de una minoría oprimida al tener un amante homosexual.
A lo largo de las 304 páginas del libro, Flynt analiza la cambiante actitud de la prensa ante los secretos sexuales de los presidentes, que durante años fueron un material jugoso para los diarios serios y pasaron después a taparse para proteger la seguridad nacional.
Un caso en el que se dieron demasiados detalles sobre lo que ocurría puertas adentro es, para el autor, el de John F. Kennedy, cuyas aventuras y posteriormente las de su esposa, Jackie, se airearon a toda voz, lo que "desilusionó" a un país que vivía una época de "romance con el gobierno".
"Fue algo un poco chabacano. No me malinterpreten, yo soy el primero que defiende las aventuras de un presidente mientras pueda mantener el presupuesto equilibrado, pero creo que la discreción debería ser parte del juego", dijo Flynt en una entrevista con la revista Newsweek.
El gran ejemplo de esa discreción fue George H. W. Bush, que nunca dejó que los rumores de que tenía una aventura llegaran a los titulares "porque no hablaba sobre ello".
La mayoría de los políticos, en cambio, "dejan que sus grandes bocas les metan en problemas", según Flynt, que les recuerda que deben tener cuidado porque "hoy en día, las cosas pueden acabar en grabaciones de audio o vídeo muy fácilmente".
Los políticos que ahora sueñan con la carrera a la Casa Blanca tampoco se quedarán fuera de la lupa de Flynt, que "hará más revelaciones sobre ellos a medida que se acerquen las elecciones", según indicó el coautor de la obra, Eisenbach, a Newsweek.
La mayoría se centrarán en los republicanos más conservadores, que son "los que lo ponen más fácil", añadió.
Flynt, fundador de la revista Hustler y productor de películas pornográficas desde 1998, se ha situado durante décadas en el centro de controversias en Estados Unidos, como retrata la película de Milos Forman "The People vs. Larry Flynt" (1996).

jueves, 17 de marzo de 2011

Foro diversidad sexual no impulsa pecado: Raúl Vera.

Raúl Vera, obispo de Saltillo, aseguró que el Foro sobre diversidad sexual que realiza cada año, no es más que un conjunto de acciones que buscan disipar la homofobia y el desprecio que existe en nuestro país, puesto que el evento se ha venido estructurando en una labor pastoral que es el anuncio de la dignidad de las personas, lo cual no es una cosas pecaminosa, indicó.
Entrevistado por Paola Rojas, Monseñor Vera, explicó que este grupo que ya tiene nueve años llevándose a cabo, esta organizado por un conjunto de personas que ayudan en la pastoral, que junto con la comunidad lésbico- gay, trabajan en Saltillo con la intención de llevar el evangelio a las personas homosexuales en la diócesis.
Asimismo, enfatizó en que la iglesia tiene muy claro que los actos morales humanos, tendrán una calificación moral con base en los principios de la ley de Dios, por lo que tanto heterosexuales como homosexuales valen.
De igual forma, señaló que como seres humanos no escapamos a los defectos que absorvemos dentro de la familia y de la comunidad en que vivimos, así como en ocasiones tampoco podemos escapar al rechazo que ejercemos instintivamente a las personas, causándoles una índole de diferencia hacia nosotros, por lo que se debe tener claro que los hijos de Dios tienen derecho a tener un espacio en la sociedad.
En ese sentido, ejemplificó y comparó la discriminación hacia los homosexuales, con la violencia que viven aquellas mujeres al casarse, por parte de sus maridos, cuándo éstos se dan cuenta que ya no son vírgenes.
Pues dijo, los homosexuales pueden ser personas íntegras que aportan a su trabajo profesional y a la sociedad misma, pero a veces no sirve de nada, ya que hay casos en los que prefieren echarlos de su trabajo.
A pregunta expresa sobre si éstas acciones han molestado a personas de la iglesia, el prelado, comentó que existen algunos que mal interpretan el quehacer que llevan a cabo, pues tienen al creencia de que "estamos impulsando el desorden y el pecado".
Sin embargo, aseguró que el trabajo que realiza, es parte de la pastoral, ya que está integrado por acciones como conferencias, reuniones de grupos, atención espiritual y psicológica con personas dañadas que son expulsadas de sus casas o de sus trabajos, por tener preferencias sexuales distintas.
Por otra parte, Monseñor Vera, dijo no haber tenido un llamado de atención de la iglesia por este foro, sin embargo, mostró su molestia a los artículos escritos por algunos diarios, los que calificó de espantosos porque en ellos indican que de lo que él se encarga es de despertar la homosexualidad.
Asimismo, mencionó que a él podría pasarle lo que a Wikileaks, pues primero hace un destape de varias cosas y después es acusado.
Por último añadió, "estoy despepitando contra la corrupción que hay ahí adentro, contra la manera tan impune como mantiene el Estado mexicano al país".

Conoce a Monseñor Vera:

martes, 8 de marzo de 2011

LA CIUDAD Y LOS GAYS


Héctor de Mauleón / El Universal

Tuvieron que pasar cinco siglos para que los gays abandonaran la vida subterránea a la que estaban confinados. Con los matices propios de una cultura que decidió fincarse en la homofobia desde que Nezahualcóyotl moralizó Texcoco a través de una ordenanza que mandaba que a los homosexuales se les sacasen los intestinos, hoy, como nunca antes, la visibilidad del subsuelo sexual ha dejado de ser incitación al escándalo. Aunque persiste el linchamiento de la jerarquía católica y se mantiene lo que Carlos Monsiváis llamó “la resistencia fundamentalista” de algunos sectores de la sociedad (acosos, desprecios, burlas, golpizas), en la ciudad de México los homosexuales han accedido a una serie de conquistas históricas, impensables hasta hace poco tiempo: por primera vez pueden casarse y se hallan amparados por leyes contra la discriminación. Por primera vez en la historia de la ciudad, resulta natural ver a dos hombres caminar de la mano.
Y sin embargo, tras esa “naturalidad” se halla el proceso en que se construyó, minuciosamente, el infierno de los homosexuales. La primera vez que un sector de la ciudad de México salió masivamente del clóset, ocurrió de modo involuntario el 6 de noviembre de 1658. Ese día, 14 hombres fueron quemados en una plaza pública: una razzia había descubierto que se hacían llamar con nombres de mujer y recibían visitas masculinas en casas montadas “con todo aliño”. Enganchados por un anciano español conocido en el ambiente como “Señora la Grande”, los condenados revelaron que en su clientela había un centenar de señorones de la sociedad novohispana, tan adoradora de vírgenes y tan devota de los santos.
La segunda salida del clóset, también involuntaria, ocurrió en 1901: un gendarme descubrió que se verificaba un baile misterioso. No tardó en comprobar que buena parte de los 41 invitados vestía con trajes femeninos. Era el porfiriato: los hijos de familias distinguidas fueron protegidos por el silencio; otros 22 detenidos fueron enrolados en el ejército y enviados –entre una multitud que los siguió hasta el ferrocarril lanzándoles injurias y proyectiles— a combatir en la Guerra de Castas. El escándalo provocó la satanización en la cultura popular del número “41”, y condenó a los homosexuales a encerrarse en sus propios guetos, de los que sólo salieron para ser exhibidos como bufones o como escorias (hay que ver la manera en que los trató la Época de Oro del cine mexicano).
En el México posrevolucionario, de políticos empistolados y machos a la Pedro Armendáriz, la salida más importante del clóset fue absolutamente voluntaria. El escritor Salvador Novo fue el primer personaje público que ostentó su homosexualidad. Como afirman los clásicos: Novo hizo del amaneramiento una proclama. Mientras otros artistas se veían obligados a expresarse en clave –el compositor Gabriel Ruiz fue uno de ellos: nos hizo cantar “boleros de amor” cuyos destinatarios nadie imaginaba—, Novo se exhibía en la calle, asombrando, irritando, provocando (con sus pantalones blancos, sus zapatos blancos, sus cejas depiladas). Aquel escritor asumió su preferencia sexual de modo feroz: gracias a su vasta cultura, su prosa extraordinaria, su maledicencia terrible, logró convertirse en un personaje temido, respetado, tolerado. Novo se impuso en el poder cultural y fue aclamado como el gran cronista del siglo XX. Esa aceptación abrió, tal vez, el primer gran boquete en nuestra cultura homofóbica.
Fue necesaria, sin embargo, la derrota del régimen de la Revolución, fueron necesarios cuatro gobiernos de izquierda, para que los gays pudieran caminar del brazo y por la calle. Novo cumplirá dentro de poco 40 años muerto. Un espléndido libro coordinado por Michael Schuessler y Miguel Capistrán (México se escribe con J) recoge sus aportaciones y narra, desde el cine, el teatro, la música y la literatura, la historia de la comunidad gay en México: la crónica de un largo viaje por el país de la noche.