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viernes, 9 de septiembre de 2011
MALAS MAÑAS DE MARCELO EBRARD
Pues resulta que en abril del 2009, el jefe de Gobierno de la ciudad de México, Marcelo Ebrard, designó a su ex esposa (la primera) Francesca Ramos Morgan como Coordinadora General de Asuntos Internacionales del Distrito Federal, en sustitución de Mauricio Camps.
Ramos Morgan, quien asumió el cargo el 1 de mayo de ese año, inició cobrando un salario de 71 mil 828 pesos, es decir, solo 4 mil 440 menos que el titular del Ejecutivo local.
La “canciller” local estuvo presente en la primera reunión que sostuvo Ebrard con 26 embajadores, 21 representantes de países y cuatro de organismos internacionales para presentar la Feria de Culturas Amigas.
Durante su matrimonio, Marcelo Ebrard y Francesca Ramos tuvieron dos hijas y un hijo, de nombres Francesca, Anne y Marcelo. La pareja se divorcio el 15 de diciembre de 2005.
Y VA DE NUEZ...
La actual prometida del titular del gobierno capitalino Marcelo Ebrard, Rosalinda Bueso, cobró el año pasado 53 mil pesos mensuales en la administración del gobierno del Distrito Federal, esto durante 8 largos meses.
Por lo anterior, la ex Embajadora de Honduras en México fue contratada por la Oficialía Mayor bajo el régimen de “honorarios asimilados a salarios”, según constató el periódico REFORMA en el portal de transparencia del Gobierno en su rubro de prestadores de servicios contratados.
Cabe mencionar que Rosalinda Bueso trabajó del 1 de mayo al 31 de diciembre de 2010 bajo el contrato denominado “Programa de control de recursos de aplicación automática por convenios”.
Y así desde inicio de 2011, la diplomática ya no aparece en la nómina.
CONCLUSIÓN: Como dice "Ciudadano X" autor del Blog "México en Descomposición:
AL MENOS HUGH HEFNER LE PAGA A SUS VIEJAS DE SU BOLSA...
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lunes, 7 de marzo de 2011
PARÁSITOS Y PENDEJADAS: DISPENDIO POLÍTICO DOCUMENTADO
Presento a ustedes un documento titulado LOS PARÁSITOS, que pone al descubierto el dispendio gubernamental de diversas dependencias federales y de la ciudad de México, así como de numerosos organismos públicos.
Hay de todo y para todos. Pendejadas a raudales reflejadas en compras suntuarias, fraudes evidentes, dilapidación que deja como un pordiosero al célebre Arturo "El Negro" Durazo, cuyas extravagancias, comparadas con las de los políticos aquí ventilados, no pasan de meros caprichos baratos.
Pero mejor tome su tiempo y disfrute de ésta importante aportación documental:
LOS PARASITOS
Hay de todo y para todos. Pendejadas a raudales reflejadas en compras suntuarias, fraudes evidentes, dilapidación que deja como un pordiosero al célebre Arturo "El Negro" Durazo, cuyas extravagancias, comparadas con las de los políticos aquí ventilados, no pasan de meros caprichos baratos.
Pero mejor tome su tiempo y disfrute de ésta importante aportación documental:
LOS PARASITOS
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miércoles, 2 de febrero de 2011
¿Dónde está Adriana Morlett?
La estudiante de la UNAM desapareció el 6 de septiembre y hasta este momento las autoridades no tienen ni hipótesis ni línea de investigación.
Martín Moreno
Bien sabido es que la impartición de justicia es el punto más débil del Gobierno del Distrito Federal (GDF). Sus fracasos abundan: el caso Martí, su irresponsable y desafortunada actuación en el secuestro y muerte de Yolanda Cevallos Coppel —supieron con anticipación que iba a ser secuestrada y dejaron que el plagio se consumara—, así como infinidad de crímenes y ejecuciones públicas no aclaradas, como la ocurrida en "Pizzas Danys" en julio pasado.
"No se la van a acabar", advirtió bravucón Marcelo Ebrard a los asesinos de cuatro personas en la pizzería. Hasta hoy siguen libres.
A ese rosario de ineficacias se suma la desaparición de la estudiante de la UNAM, Adriana Morlett, desde el 6 de septiembre. El martes pasado, en las páginas de Excélsior, la reportera Claudia Solera detalló la historia de Adriana y la desesperación de su padre, Javier Morlett, a casi cuatro meses de no saber absolutamente nada de su hija.
"En la PGJDF me dicen que no tienen nada: ni hipótesis ni pistas ni líneas de investigación. Nada", comentó ayer a esta columna Javier Morlett.
Del trabajo de Solera se desprende que el último que vio a Adriana —estudiante de 21 años en la Facultad de Arquitectura de la UNAM—, fue otro alumno, de Sicología, Mauro Alberto Rodríguez, cuando la chica tomaba un taxi de avenida Aztecas hacia Copilco, al sur de la ciudad.
Pero Mauro Alberto ha caído en infinidad de contradicciones. Dice no recordar el taxi, se hace bolas al explicar por qué Adriana fue con él a Aztecas —donde vive Rodríguez—, cuando ella ya se encontraba frente a su departamento en Copilco, que comparte con su hermano.
Primero manifestó que Adriana lo había acompañado a su casa porque iba a comprar un sofá. Luego cambió la versión y aseguró que lo hizo "por cortesía".
Sin tener elementos para culpar a Mauro Alberto de la desaparición de Adriana, sí resulta sospechoso que si se dice su amigo, no aporte mayores datos para la investigación. Aún más: acudió a la CDHDF para evitar que lo siguieran interrogando.
¿Dónde termina la protección de los derechos humanos de un individuo, y dónde empieza el encubrimiento hacia un presunto responsable? Hoy, por intervención de la Comisión que encabeza Luis González Plascencia, no se puede interrogar a Mauro Alberto.
El estudiante es clave —por no decir que es la única pista—, para saber qué ocurrió realmente con Adriana. Ante la gravedad del caso, resulta inadmisible la protección que la CDHDF le brinda, ya que en medio está la desaparición de Adriana Morlett. ¿Alguien que se dice amigo realmente evitaría contribuir a la investigación?
"Mauro siempre me dice: no sé (dónde está Adriana). Cuando quedo de verlo me cambia las citas y ya tiene dos meses que no dice nada", dice Javier Morlett.
Señala que en principio "pensamos que era un secuestro; sin embargo, no han pedido rescate y lo que hay es una privación ilegal de la libertad".
Adriana Morlett tenía año y medio viviendo en la ciudad de México, y es una alumna con 9.7 de promedio en la UNAM. Es de Guerrero. Soltera. La Fiscalía Antisecuestros capitalina ha mostrado, una vez más, su incompetencia para resolver el caso, ante la desesperación de un padre mexicano, de rodillas por la falta de seguridad e impunidad que también se vive en el DF.
Ebrard nada ha dicho de este caso. Anda de vacaciones.
Ayer fueron Wallace, Martí y Silvia Vargas. Hoy es Adriana Morlett.
Y todo en el DF, asiento ya del crimen organizado.
Archivos confidenciales
*Tras nuestra columna del martes pasado en la que cuestionamos la actuación de las autoridades —federales y estatales—, por la ejecución de Marisela Escobedo, nos envía un correo la comisionada nacional para Prevenir la Violencia contra las Mujeres —dependiente de Gobernación—, Laura Carrera Lugo, en el que solamente avala la ineficacia oficial con la que se actuó en el caso. Dice Carrera que Marisela les pidió apoyo y como "esta Comisión no contaba con una partida de atención a víctimas, se le envió a la Procuraduría de Chihuahua". Es decir: ni Carrera ni las autoridades estatales pudieron apoyar, como se necesitaba, a Marisela. "En otras ocasiones también la recibimos en nuestras oficinas de Ciudad Juárez", dice Carrera. ¿Y? ¿Sirvió de algo? No. Fueron incapaces de atender las reclamaciones de justicia de una mexicana desesperada, como ocurre con Javier Morlett en el DF. No tienen presupuesto para personas en desgracia, pero sí se otorgan "bonos de riesgo" para funcionarios federales. Vaya ineptitud.
*Del diccionario de Ebrard. GRANADERO: úsese para proteger en marchas y plantones a los amigos, como los trabajadores del SME, los Panchos Villa y taxis Pantera, pero ordénese que agarren a macanazos a quienes se oponen a la Supervía Poniente y al Metrobús. (Excelsior)
"No se la van a acabar", advirtió bravucón Marcelo Ebrard a los asesinos de cuatro personas en la pizzería. Hasta hoy siguen libres.
A ese rosario de ineficacias se suma la desaparición de la estudiante de la UNAM, Adriana Morlett, desde el 6 de septiembre. El martes pasado, en las páginas de Excélsior, la reportera Claudia Solera detalló la historia de Adriana y la desesperación de su padre, Javier Morlett, a casi cuatro meses de no saber absolutamente nada de su hija.
"En la PGJDF me dicen que no tienen nada: ni hipótesis ni pistas ni líneas de investigación. Nada", comentó ayer a esta columna Javier Morlett.
Del trabajo de Solera se desprende que el último que vio a Adriana —estudiante de 21 años en la Facultad de Arquitectura de la UNAM—, fue otro alumno, de Sicología, Mauro Alberto Rodríguez, cuando la chica tomaba un taxi de avenida Aztecas hacia Copilco, al sur de la ciudad.
Pero Mauro Alberto ha caído en infinidad de contradicciones. Dice no recordar el taxi, se hace bolas al explicar por qué Adriana fue con él a Aztecas —donde vive Rodríguez—, cuando ella ya se encontraba frente a su departamento en Copilco, que comparte con su hermano.
Primero manifestó que Adriana lo había acompañado a su casa porque iba a comprar un sofá. Luego cambió la versión y aseguró que lo hizo "por cortesía".
Sin tener elementos para culpar a Mauro Alberto de la desaparición de Adriana, sí resulta sospechoso que si se dice su amigo, no aporte mayores datos para la investigación. Aún más: acudió a la CDHDF para evitar que lo siguieran interrogando.
¿Dónde termina la protección de los derechos humanos de un individuo, y dónde empieza el encubrimiento hacia un presunto responsable? Hoy, por intervención de la Comisión que encabeza Luis González Plascencia, no se puede interrogar a Mauro Alberto.
El estudiante es clave —por no decir que es la única pista—, para saber qué ocurrió realmente con Adriana. Ante la gravedad del caso, resulta inadmisible la protección que la CDHDF le brinda, ya que en medio está la desaparición de Adriana Morlett. ¿Alguien que se dice amigo realmente evitaría contribuir a la investigación?
"Mauro siempre me dice: no sé (dónde está Adriana). Cuando quedo de verlo me cambia las citas y ya tiene dos meses que no dice nada", dice Javier Morlett.
Señala que en principio "pensamos que era un secuestro; sin embargo, no han pedido rescate y lo que hay es una privación ilegal de la libertad".
Adriana Morlett tenía año y medio viviendo en la ciudad de México, y es una alumna con 9.7 de promedio en la UNAM. Es de Guerrero. Soltera. La Fiscalía Antisecuestros capitalina ha mostrado, una vez más, su incompetencia para resolver el caso, ante la desesperación de un padre mexicano, de rodillas por la falta de seguridad e impunidad que también se vive en el DF.
Ebrard nada ha dicho de este caso. Anda de vacaciones.
Ayer fueron Wallace, Martí y Silvia Vargas. Hoy es Adriana Morlett.
Y todo en el DF, asiento ya del crimen organizado.
Archivos confidenciales
*Tras nuestra columna del martes pasado en la que cuestionamos la actuación de las autoridades —federales y estatales—, por la ejecución de Marisela Escobedo, nos envía un correo la comisionada nacional para Prevenir la Violencia contra las Mujeres —dependiente de Gobernación—, Laura Carrera Lugo, en el que solamente avala la ineficacia oficial con la que se actuó en el caso. Dice Carrera que Marisela les pidió apoyo y como "esta Comisión no contaba con una partida de atención a víctimas, se le envió a la Procuraduría de Chihuahua". Es decir: ni Carrera ni las autoridades estatales pudieron apoyar, como se necesitaba, a Marisela. "En otras ocasiones también la recibimos en nuestras oficinas de Ciudad Juárez", dice Carrera. ¿Y? ¿Sirvió de algo? No. Fueron incapaces de atender las reclamaciones de justicia de una mexicana desesperada, como ocurre con Javier Morlett en el DF. No tienen presupuesto para personas en desgracia, pero sí se otorgan "bonos de riesgo" para funcionarios federales. Vaya ineptitud.
*Del diccionario de Ebrard. GRANADERO: úsese para proteger en marchas y plantones a los amigos, como los trabajadores del SME, los Panchos Villa y taxis Pantera, pero ordénese que agarren a macanazos a quienes se oponen a la Supervía Poniente y al Metrobús. (Excelsior)
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