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martes, 22 de marzo de 2011

PROYECTO GUNWALKER: OTRA VIOLACION A LA SOBERANIA

El firmante de ésta carta es un ex dirigente de las milicias ciudadanas del estado de Alabama, en Estados Unidos de América. Sus revelaciones ponen al descubierto una tremenda y escandalosa verdad: otra invasión a México.


CÓNSUL GENERAL SALVADOR DE LARA
Consulado General de México en Atlanta 
1700 Chantilly Dr. NE 
Atlanta Georgia 30324


Su Excelencia,
Alguien que le conoce bien me ha pedido que le dé un resumen escrito de lo que sé sobre el escándalo conocido por el nombre “Project Gunwalker” que resultó en la muerte del Agente de la Patrulla Fronteriza de E.E.U.U, Brian Terry, el 14 de diciembre pasado y especialmente sobre la violación deliberada, calculada, y premeditada de la soberanía mexicana que ese incidente implicó. 

Entiendo que usted ya está informado de las circunstancias cuestionables que rodean la muerte del agente Terry— como la ATF (la agencia de Alcohol, Tabaco, y Armas de Fuego de los Estados Unidos) permitió que más de 2,000 rifles semiautomáticos fueran comprados por informadores y “straw purchasers” (que quiere decir “personas que compran armas para criminales que tienen prohibido comprarlas directamente”) y los pasaron de contrabando al sur de la frontera internacional en un intento mal concebido por la ATF de fortalecer su argumento por más fondos en el programa muy criticado que se llama “Project Gunrunner”. En esa operación, tiendas de armas Americanas eran animadas a dejar proceder ventas cuestionables, incluso en los casos cuando vendieran armas a individuos sospechosos, despues de llamas a ATF a preguntarles si debian negar esas ventas. (Vease el caso de la tienda de arma de fuego “Carter’s Country”, en el area metropolitana de Houston, Tx.) 

Esto es lo que declaró el abogado Dick Deguerin, sólo un día antes del asesinato del agente Terry de la APF:

“Déjenme decirles algo acerca de la tienda Carter's Country. Sus dueños han estado cooperando con la agemcia ATF desde el principio,” declaró el abogado Deguerin, quien representa al dueño de la tienda, Bill Carter. 

Deguerin dice que la ATF de los E.E.U.U. le pidió a Carter's Country que completara transacciones, incluso cuando los empleados sospechaban fuertemente que las armas serian enviadas a los carteles mexicanos de la droga.

“Les pidieron que procedieran con las ventas que consideraban ser altamente cuestionables. Les pidieron que hicieran ventas de tres o más fusiles de asalto al mismo tiempo, o de cinco o más armas de 9mm al mismo tiempo, y que vendieran a jóvenes latinoamericanos que pagaban en efectivo. Era todo un perfil étnico, pero lo llevaron a cabo,” dijo Deguerin.

Era inevitable que una o más de las armas que transitaron al sur sin notificar a las autoridades pertinentes de su gobierno terminarían en las manos de criminales. Brian Terry murió víctima de una bala disparada de una de esas armas. La probabilidad estadística y la lógica sencilla indican que muchos más de sus propios ciudadanos mexicanos han sido muertos por ellas desde que empezó esa operación

Debo informarle que el agente Darren Gil, agregado de la ATF en México, D.F., trató de hacer lo justo. Aunque el Agente Especial Encargado de la oficina de Phoenix, Arizona, William D. “Bill” Newell, lo mantuvo con los ojos vendados sobre los detalles, yo entiendo que a través de otros agentes de la ATF que ahora han sido contactados por la oficina del Senador Grassley, el Sr. Gil se enteró por vías de comunicación informales que eso estaba ocurriendo y tuvo una confrontación con AEE Newell sobre si el gobierno mexicano debería ser notificado. Newell insistió que no habría ninguna notificación a las autoridades mexicanas apropiadas. Me dicen que el Sr. Gil no se fió de la palabra de un solo AEE cuando una actuación así podría suponer violaciones de tratados y de entendimientos formales entre nuestros dos gobiernos, e hizo contacto con sus superiores en Washington D.C. En una reunión que me dicen incluía a Lanny Breuer, el Asistente del Procurador General para la División Criminal del Ministerio de Justicia, el Subdirector Melson de la ATF y varios subordinados, fue resuelto dejar al gobierno de México mal informado. En agradecimiento a su intención honrada de prevenir un derramamiento de sangre al igual que un incidente internacional, el Sr. Gil fue forzado a jubilarse, y lo hizo el 31 de Diciembre del año pasado. Estas fueron las palabras que un agente experto de la ATF, me dijo el 17 de Diciembre de 2010:

“Darren Gil, el anterior agregado a México, es un hombre honrado y sincero. Fue despedido en noviembre de su puesto en México sin advertencia, a la fuerza, en gran parte porque no hubiera guardado silencio sobre este asunto. El dirá la verdad si es interrogado por una autoridad competente. El se jubiló el 31 de diciembre a causa de todo esto.”

Entiendo que se le dijo informalmente al gobierno mexicano que ese fue un incidente aislado. Pero si eso fuera verdad, por que eligió nuestro Procurador General, Eric Holder, al AEE Newell para reemplazar a Darren la semana pasada? Newell irá a México D.F. para asumir el puesto de agregado antes del 8 de mayo, según las órdenes de la ATF.

Este es otro deliberado insulto al gobierno y a la soberanía de la república mexicana. El seleccionar al hombre que insistió en mentirle a su gobierno, ya sea por omisión o por falsedades directas, no puede ser interpretado de otra manera.

Le exhorto a que presione al Departamento de Estado de los E.E.U.U sobre esta cuestión en cuanto le sea posible. Como mínimo, el gobierno de los Estados Unidos le debe al gobierno mexicano una disculpa por haber permitido que ese vil escándalo “Gunwalker” amenazara las vidas de ciudadanos mexicanos y la seguridad de sus calles. Si acaso esa barbaridad exige además indemnización es, naturalmente, un asunto para ser considerado por parte de su gobierno. Yo diría, sin embargo, después de muchos años de estudiar la ATF de cerca y de lejos, que del dicho al hecho hay un gran trecho—hay promesas olvidados y disculpas fingidas. La indemnización, por otra parte, es dinero contante y sonante: algo que ellos bien entienden.

Si puedo serle de más ayuda, por favor no deje de ponerse en contacto conmigo.

Muy atentamente,

Mike Vanderboegh
PO Box 926
Pinson, Al, USA 35126
GeorgeMason1776@aol.com



martes, 7 de diciembre de 2010

LAS MILICIAS DEL IMPERIO

Donald Rumsfeld desarrolla sus fuerzas especiales


por Thierry Meyssan*


Al impulsar muy rápidamente las Fuerzas Especiales, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld no busca solamente dotar a los Estados Unidos de medios de intervención rápida, poniéndose al margen del derecho internacional. Construye sobre todo un ejército paralelo para vencer lasresistencias del «establishment» militar. Pero independizando a las Fuerzas Especiales tanto del derecho internacional como de la cadena de mando tradicional, hace de ellas unas milicias incontrolables y se expone a tener que asumir sus peores exacciones.



En Washington, los partidariosdel imperialismo militar de los Estados Unidos -y principalmente los miembros del Center for Security Policy [1] - consideran cada día un poco más la Carta de San Francisco y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como obstáculos para sus ambiciones. Intervienen sin cesar en los «medias» para cuestionar la supremacía de los tratados internacionales sobre la Constitución y las leyes adoptadas por los Estados Unidos.
Se topan sobre todo con la oposición de los oficiales superiores que se ven a sí mismos como responsables de la seguridad colectiva y temen pues, por principio, dejar que hablen las armas, así como con la de los diplomáticos, poco inclinados por naturaleza a desear enfrentamientos generalizados. Estos partidarios del multilateralismo han hechodel general-secretario de Estado Colin L. Powell su portavoz.

La reforma de los ejércitos se ha convertido en uno de los puntos esenciales de cristalización de este debate. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, no desaprovecha ninguna ocasión para estigmatizar en público el peso burocrático de su propia administración y de exhortar a los cuerpos de oficiales a adaptarse a sus exigencias. Esta crisis perpetua se ha vuelto tan aguda que paraliza parcialmente al estado mayor inter-armas y hace difícil cualquier nombramiento.
En el curso de los últimos meses, en primer lugar, se ha creado un Comando Central para América del Norte. Violando el espíritu, si no la letra, del Comitatus Act [2], se coloca a la Guardia Nacional, dependiente de los gobernadores y de lasfuerzas armadas presidenciales, bajo un mando único que permite la injerencia de los militares en la política interior. Además, mediante un tratado, el Comando Central ha asumido de hecho la autoridad sobre lo que queda del ejército canadiense [3]. En segundo término, el Comando estratégico ha absorbido al Comando espacial, con vistas a la creación de un ejército del espacio (es decir, un ejército presente en el espacio para librar batallas en tierra). Estas reestructuraciones han exacerbado los conflictos dentro del «establishment» militar.




En este contexto de obstrucción permanente del Pentágono y del Departamento de Estado a su política, Donald Rumsfeld ha anunciado el 7 de enero de 2002 la creación de una nueva arma, diferente de la Army, de la Navy, de la Air Force y del Marine Corps: las Fuerzas Especiales [4]. Éstas ya habían sido reestructuradas por el presidente Reagan en relación con los trabajos de los senadores Goldwater y Nichols que siguieron al atentado contra la embajada de los EE.UU. en Líbano. Se trataba en aquel entonces de unidades militares muy poco numerosas destinadas a intervenciones relámpago. Habiendo declarado Ronald Reagan la «Guerra contra las drogas», las Fuerzas Especiales fueron utilizadas con rapidez para realizar operaciones de policía contra los narcotraficantes, más allá de todas las normas legales, nacionales o internacionales. Los Estados latinoamericanos podían apelar a estos comandos para que vinieran discretamente a destruir las instalaciones de los cárteles de la droga y eliminar a sus padrinos. Parece también que algunas veces han desempeñado, en América Central, el papel de escuadrones de la muerte para eliminar a líderes marxistas. Con el tiempo, estas fuerzas especiales han aprendido a trabajar con la División de Actividades Especiales de la CIA y con los Boinas Verdes. Han sido puestas a disposición de los comandos supremos regionales y de los estados mayores estadounidenses, que podían requerir sus servicios en caso de necesidad. Así, pues, han ampliado progresivamente sus tipos de misión y sus áreas de intervención.
Sean quienes hayan sido sus verdaderos autores y comanditarios, los atentados del 11 de septiembre de 2001 han demostrado la eficacia de los métodos no-convencionales de combate. Por consiguiente, han aportado igualmente una justificación a ciertas ideas de reforma en materia de doctrina estratégica y de organización designadas con el nombre de «Revolución en los asuntos militares». Para los políticos del Center for Security Policy como Donald Rumsfeld los atentados suministraron un móvil para lanzar la «Guerra contra el terrorismo» y, a la vez, para desarrollar las técnicas ya utilizadas por las Fuerzas Especiales [5].
Durante todo el año 2002, Donald Rumsfeld ha luchado duramente para modificar el estatuto de las Fuerzas Especiales. Con el fin de imponer su voluntad, se ha apoyado en un informe del Comité Consultivo Científico del Pentágono según el cual las Fuerzas Especiales no deben ser más puestas a disposición de las otras armas, sino que, por el contrario, tienen que convertirse en el instrumento central de las operaciones militares [6]. Por otro lado, para librar a las Fuerzas Especiales de la autoridad del "establishment" militar, el Comité ha sugerido que no se las ponga ya bajo el mando de los estados mayores, sino que se vinculen directamente al Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por sus siglas en inglés).
El nuevo dispositivo ha sido establecido progresivamente. En lo sucesivo, la consejera nacional de seguridad, Condoleezza Rice, cuenta con la asistencia de un adjunto para la lucha contra el terrorismo. Esta función, creada por la directiva presidencial NSPD-8 del 24 de octubre 2001, ha sido confiada inicialmente al general Wayne A. Downing, ex jefe de las fuerzas especiales y «consejero militar» de la oposición iraquí. Desde el 27 de junio de 2002, este puesto es ocupado por el general John A. Gordon, antiguo número 2 de la CIA y más tarde director de la seguridad nuclear.
Downing se ha dotado de un grupo de expertos encargado de las operaciones preventivas de proyección (Proactive, Preemptive Operations Group - P2OG) y compuesto por especialistas de punta en materia de guerra de la información, acciones secretas, diplomacia, señuelos, enseñanza, operaciones psicológicas, infiltraciones, espionaje electrónico y fuerzas especiales de intervención. El P2OG incluye también oficiales de enlace con el director de la Comunidad de Enseñanza y con los secretarios de Estado, Defensa y Justicia. En total, empleará a un centenar de personas.
Durante la guerra de Afganistán, fueron las Fuerzas Especiales las que asaltaron Mazar-i-Sharif [7]. En esta ocasión, el general Wayne A. Downing creó órganos de coordinación en el teatro de operaciones (Joint Interagency Task Force, en la base aérea de Bagram, al norte de Kabul), en el centro de formación de las redes «stay-behind» (Campaign Support Group, en la base de Fort Bragg, Carolina del Norte), y en el cuartel general de la operación "Enduring Freedom" (Special Operations Joint Interagency Collaboration Center, en la base aérea de McDill, Tampa, Florida). De acuerdo con el mismo principio, instaló órganos de coordinación en cada comando regional US. Uno de ellos ya existe en Europa y otro en el Pacífico.
Actualmente, las Fuerzas Especiales están integradas por 47.000 hombres reclutados de las otras armas: el equipo de los SEALs de la Navy, el 75º regimiento de los Rangers y la Fuerza Delta del Army, las Fuerzas de Administración Civil y de Operaciones Psicológicas, y el 160º regimiento aerotransportado de la Fuerza Aérea. Este ejército dispone de su propio presupuesto y compra directamente sus equipos y materiales, incluso naves rápidas y helicópteros. Para 2002 dispone de una cobertura de 4.900 millones de dólares, que debería subir a diez mil u once mil millones en 2004.




Las Fuerzas Especiales se hallan bajo el mando delgeneral Charles R. Holland, un personaje público instalado en McDill. Lo asiste el general Maxwell C. Bailey, que dirigelas operaciones dentro del mayor secreto, hasta el punto de que incluso su biografía oficial ha sido falsificada. De todos modos, los generales Holland y Bailey están muy marcados políticamente y son miembros del Center for Security Policy.
Al inclinarse por este dispositivo, Donald Rumsfeld espera poder dirigir dos guerras simultáneas, tal como declaró el 23 de diciembre. Sin embargo, no se tratará de dos guerras convencionales (contra Irak y Corea del Norte, por ejemplo), sino de una guerra convencional y de una guerra de baja intensidad (contra Irak y la guerrilla de Filipinas, por ejemplo) [8].
En adelantelas Fuerzas especiales tendrán por misión eliminar a los miembros de organizaciones terroristas, no importa en qué parte del mundo estén [9]. El presidente George W. Bush ha aprobado, en diciembre de 2002, una lista con los nombres de los sospechosos a abatir, sin juzgar a los individuos y sin respetar la soberanía de los Estados que los cobijen [10]. Las Fuerzas Especiales han realizado recientemente incursiones en Georgia, Yemen, Filipinas, Chad, etc. Tales operaciones, llevadas a cabo al margen de las leyes de la guerra, no carecen de máculas. En enero de 2002, las Fuerzas Especiales tomaron por asalto una escuela en Ouruzgan, en el centro de Afganistán, al suponer que allí prenderían a los líderes de Al-Quaeda. Mataron a 17 personas e hicieron 29 prisioneros. Éstos fueron trasladados a la base norteamericana de Kandahar, donde fueron torturados [11]. El azar quiso que entre las víctimas se encontrasen los padres de un responsable del gobierno provisional afgano, de manera que los Estados Unidos fueron obligados a reconocer su error, liberar a los prisioneros, presentar sus condolencias a las familias de los difuntos y proponerles una indemnización simbólica. Más grave aún, en Mazar-i-Sharif, las Fuerzas Especiales están acusadas de haber masacrado a los prisioneros afganos y cometido diversos crímenes de guerra.


Otra misión de las fuerzas especiales consiste en disuadir a los Estados de entrar en competencia con los Estados Unidos y desempeñar un papel militar regional [12]. En otros términos,las fuerzas especiales pueden intervenir para atacar y sabotear instalaciones cuyo desarrollo podría dar finalmente a un Estado los medios de su independencia respecto a Washington.
Según el Boston Globe [13], cerca de 150 miembros de las Fuerzas Especiales (un centenar de militares y una cincuentena de paramilitares de la CIA) se encuentran en acción desde hace cuatro meses en Irak. Están apoyados por comandos de las SAS británicas, jordanos y australianos. Su misión es localizar los blancos a bombardear, especialmente en zonas urbanas. Saddam Hussein ha acusado a los Estados Unidos de haber infiltrado a miembros de las Fuerzas Especiales entre los inspectores de desarme de la ONU. Los bombardeos casi cotidianos del centro de Irak apuntan a cubrir los desplazamientos de estas unidades. La guerra ya ha empezado.


Thierry Meyssan

Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace