Carmen Flores / Corresponsal
Washington, DC.- Los altos mandos en Washington del Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés), recibían informes semanales sobre el tráfico de armas a los cárteles del narcotráfico de México por medio de la operación Rápido y Furioso, y pese a peder el rastro de las armas dejaron que el flujo ilegal siguiera corriendo, reveló el Congreso federal estadunidense.
Según un informe presentado en el Congreso la operación Rápido y Furioso, por la que Estados Unidos permitió la entrada ilegal de armas a México con el objetivo de llegar a los cárteles de narcotraficantes, arriesgó vidas inocentes y generó más violencia en el país vecino, mientras que agentes estadounidenses dijeron a legisladores que recibieron la orden de sólo observar mientras cientos de armas de fuego eran traídas, revendidas ilegalmente y devueltas a México, donde recudece la violencia relacionada al narcotráfico.
En una audiencia del Comité Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, se dieron a conocer correos electrónicos que "exhiben" como dos de los jefes máximos de ATF, recibían información semanal sobre el programa de compra de armas múltiples con destino a los traficantes de droga mexicanos, aun cuando fueron advertidos de que la Operación Rápido y Furioso no estaba funcionando y que perdía el rastro de miles de armas.
Darrell Issa, presidente del Comité que encabeza una investigación legislativa sobre Rápido y Furioso, hizo públicos los correos electrónicos con los que se demuestra que Kenneth Melson, el director interino de ATF, y William Hoover, el Subdirector, eran informados regularmente respecto al tráfico "permitido" de armas a México, y que incluso el último reporte sobre esta estrategia les fue entregado el 10 de marzo de 2010.
"Los correos son la evidencia más íntima de que el Departamento de Justicia, a un alto nivel; sabía de los problemas que enfrentaba Rápido y Furioso, y aún así permitieron que la Operación continuara", declaró el congresista Issa.
Tras darse conocer el fracaso de Rápido y Furioso el Departamento de Justicia en Washington, aseguró que la situación se desconocía entre los altos mandos de ATF, anotando que la Operación realiza en Arizona fue orquestada por los agentes en ese estado.
En otro revés al gobierno de Barack Obama sobre la verdad de Rápido y Furioso, otro de los correos electrónicos develados en la audiencia legislativa, muestra como el 13 de abril de 2010, el Subdirector de Operaciones de ATF en Phoenix, William McMahon, presentó personalmente un informe a sus jefes de Washington sobre el flujo de armas a México.
En otro de los correos incluso, se exhibe como el propio Melson plantea a sus subalternos varios cuestionamientos sobre la Operación Rápido y Furioso.
En la sesión legislativa se apuntó que los agentes de ATF que no estaban de acuerdo con Rápido y Furioso, y quienes se encargaron de denunciar la Operación ante los medios de comunicación, primero, y después el en Capitolio, se quejaron de que aun con cámaras ocultas en Phoenix, para monitorear la compra múltiple de armas y su eventual viaje a México; se estaba perdiendo el rastro del arsenal. En uno de los correos electrónicos, Melson pregunta sobre el monitoreo electrónico del armamento con destino a los cárteles del narcotráfico mexicano.
"Sentado en su oficina en Washington y sen hacer nada, Melson limitó a observar como docenas de rifles AK-47, viajaban a México y se perdía el rastro de las armas", denunció Issa.
En la sesión del Comité de la Cámara de Representantes del Congreso federal, los familiares del agente de la Patrulla Fronteriza Brian Terry, quien fue asesinado en la frontera con México con armas adquiridas por medio de Rápido y Furioso, demandaron al Congreso presionar al Departamento de Justicia para que se haga una investigación minuciosa y publica, para no sólo llegar al fondo del caso, sino también para castigar a los responsables del fracaso de la Operación.
Los agentes de ATF que denunciaron a Rápido y Furioso, entre estos John Dodson, quien testificó en la audiencia en al que también participó el senador Chuck Grassley, ya que Comité Judicial del Senado también investiga el caso; afirmaron que aun cuando están siendo castigados por sus jefes por denunciar a la Operación, ellos hicieron lo correcto porque consideran que las armas que se traficaron y adquirieron baja supervisión de Washington, podrían terminar siendo usadas para matar a gente inocente, tanto en México como en Estados Unidos, tal y como ya demostró el caso del agente Terry, de la Patrulla Fronteriza. (OEM)
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jueves, 16 de junio de 2011
domingo, 12 de junio de 2011
PRESIDENTE DE MEXICO ACUSA A FABRICANTES DE ARMAS
El presidente Felipe Calderón acusó a la industria armamentista de Estados Unidos por las miles de muertes en México, y demandó poner orden en el tema, para el cual —dijo— no se necesita reformar la Constitución norteamericana, sino reactivar una prohibición establecida en la administración Clinton.
"Yo acuso a la industria armamentista norteamericana de miles de muertes que están ocurriendo en México. Yo acuso y exijo que se ponga orden en ese tema y no se trata de reformar la Constitución de Estados Unidos siquiera, tan sólo con que restablecieran lo que puso el presidente (Bill) Clinton alguna vez: The Assault Weapons Ban, la ley que prohibía la venta de armas de asalto, con eso iríamos de gane en muchas cosas", dijo.
Al reunirse con alrededor de 600 integrantes de la comunidad mexicana asentada en esta localidad, el mandatario aludió también —sin mencionar a grupos en específico— a quienes han criticado su estrategia de combate a la delincuencia.
Mencionó que su gobierno acomete con toda la fuerza del Estado —Ejército, Marina y Policía Federal— la presencia de criminales en nuestro territorio y por esa razón "no se le puede decir a un presidente que no se meta, que no lo haga".
En materia de seguridad, Calderón indicó que si bien se han capturado a 20 de los 37 criminales más buscados en nuestro país y se han debilitado las estructuras de las organizaciones delincuenciales, hay factores que hacen más difícil atajar la actitud violenta de éstos contra la sociedad.
Aunado al consumo de drogas en Estados Unidos, "que sigue a todo lo que da", el negocio de las armas en Estados Unidos es factor que incide para que no baje la violencia.
En las instalaciones del Centro de Entrenamiento para el Empleo, en el que participaron como oradores Cándido Morales, del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, y Mariano Álvarez, representante de la Unión Indígena Oaxaqueña, el Ejecutivo pronunció un mensaje de casi una hora con una crítica al negocio de las armas.
Desde su punto de vista, la venta de armas ni siquiera puede justificarse a través de la segunda enmienda americana que le da el derecho a cada ciudadano americano de defender a sus familias y a su nación.
Si bien se dijo respetuoso de la Constitución de Estados Unidos, consideró que esta enmienda está dejando un resquicio para que la venta de armas no sólo llegue a manos de los buenos ciudadanos americanos.
"Esas armas están yendo a las manos de criminales que hoy están matando mexicanos, pero que un día pueden matar, como de hecho ocurrió con el agente (Jaime) Zapata, a ciudadanos americanos también".
Calderón expuso que la vigencia del negocio de las armas radica en las ganancias. "Yo lo digo abiertamente. Por el lucro, por las ganancias que le produce a la industria armamentista norteamericana ese asunto".
En respuesta a los críticos de la estrategia de combate a la delincuencia (la más reciente desde Chihuahua durante la concentración que encabeza Javier Sicilia), les aseguró que el primer deber de la autoridad es guardar la ley y eso es lo que está haciendo.
A su juicio, "si hay una familia amenazada en Durango, o en Michoacán, o en Chihuahua o en Tamaulipas, esa familia merece el respaldo de todos los mexicanos, a través de sus instituciones".
En el encuentro, Calderón justificó una vez más las acciones en la lucha contra el crimen organizado, e insistió en que las acciones son en contra de los delincuentes, los violentos.
"¿Qué hacemos entonces con esas familias que están sufriendo?, ¿qué hacemos con esa gente que le exige a sus gobiernos, y con toda razón, y lo digo en plural, porque luego parece que ésa es sólo tarea del Presidente de la República", señaló.
Y añadió: ¿Qué hacemos cuando le dicen a su gobierno: Ayúdame, porque aquí hay tipos que están asaltando y que están secuestrando. El gobierno tiene que ir en ayuda de las familias. Y eso es lo que estamos haciendo, amigas y amigos. Y estamos actuando contra los criminales".
Calderón nuevamente reprochó a las autoridades locales que se han hecho de la vista gorda en lugar de combatir a los criminales.
"Ésa es la realidad que yo encontré, amigas y amigos, y que muchas veces no se ha podido o no se ha querido entender por muchos. Pero, ¿qué es lo que debe hacer una autoridad, ¿para qué le pagan a un presidente?, ¿para qué le pagan a un gobernador o a un alcalde?", se cuestionó, y señaló que el primer deber de la autoridad es guardar la ley y eso es lo que estamos haciendo en México.
"Yo acuso a la industria armamentista norteamericana de miles de muertes que están ocurriendo en México. Yo acuso y exijo que se ponga orden en ese tema y no se trata de reformar la Constitución de Estados Unidos siquiera, tan sólo con que restablecieran lo que puso el presidente (Bill) Clinton alguna vez: The Assault Weapons Ban, la ley que prohibía la venta de armas de asalto, con eso iríamos de gane en muchas cosas", dijo.
Al reunirse con alrededor de 600 integrantes de la comunidad mexicana asentada en esta localidad, el mandatario aludió también —sin mencionar a grupos en específico— a quienes han criticado su estrategia de combate a la delincuencia.
Mencionó que su gobierno acomete con toda la fuerza del Estado —Ejército, Marina y Policía Federal— la presencia de criminales en nuestro territorio y por esa razón "no se le puede decir a un presidente que no se meta, que no lo haga".
En materia de seguridad, Calderón indicó que si bien se han capturado a 20 de los 37 criminales más buscados en nuestro país y se han debilitado las estructuras de las organizaciones delincuenciales, hay factores que hacen más difícil atajar la actitud violenta de éstos contra la sociedad.
Aunado al consumo de drogas en Estados Unidos, "que sigue a todo lo que da", el negocio de las armas en Estados Unidos es factor que incide para que no baje la violencia.
En las instalaciones del Centro de Entrenamiento para el Empleo, en el que participaron como oradores Cándido Morales, del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, y Mariano Álvarez, representante de la Unión Indígena Oaxaqueña, el Ejecutivo pronunció un mensaje de casi una hora con una crítica al negocio de las armas.
Desde su punto de vista, la venta de armas ni siquiera puede justificarse a través de la segunda enmienda americana que le da el derecho a cada ciudadano americano de defender a sus familias y a su nación.
Si bien se dijo respetuoso de la Constitución de Estados Unidos, consideró que esta enmienda está dejando un resquicio para que la venta de armas no sólo llegue a manos de los buenos ciudadanos americanos.
"Esas armas están yendo a las manos de criminales que hoy están matando mexicanos, pero que un día pueden matar, como de hecho ocurrió con el agente (Jaime) Zapata, a ciudadanos americanos también".
Calderón expuso que la vigencia del negocio de las armas radica en las ganancias. "Yo lo digo abiertamente. Por el lucro, por las ganancias que le produce a la industria armamentista norteamericana ese asunto".
En respuesta a los críticos de la estrategia de combate a la delincuencia (la más reciente desde Chihuahua durante la concentración que encabeza Javier Sicilia), les aseguró que el primer deber de la autoridad es guardar la ley y eso es lo que está haciendo.
A su juicio, "si hay una familia amenazada en Durango, o en Michoacán, o en Chihuahua o en Tamaulipas, esa familia merece el respaldo de todos los mexicanos, a través de sus instituciones".
En el encuentro, Calderón justificó una vez más las acciones en la lucha contra el crimen organizado, e insistió en que las acciones son en contra de los delincuentes, los violentos.
"¿Qué hacemos entonces con esas familias que están sufriendo?, ¿qué hacemos con esa gente que le exige a sus gobiernos, y con toda razón, y lo digo en plural, porque luego parece que ésa es sólo tarea del Presidente de la República", señaló.
Y añadió: ¿Qué hacemos cuando le dicen a su gobierno: Ayúdame, porque aquí hay tipos que están asaltando y que están secuestrando. El gobierno tiene que ir en ayuda de las familias. Y eso es lo que estamos haciendo, amigas y amigos. Y estamos actuando contra los criminales".
Calderón nuevamente reprochó a las autoridades locales que se han hecho de la vista gorda en lugar de combatir a los criminales.
"Ésa es la realidad que yo encontré, amigas y amigos, y que muchas veces no se ha podido o no se ha querido entender por muchos. Pero, ¿qué es lo que debe hacer una autoridad, ¿para qué le pagan a un presidente?, ¿para qué le pagan a un gobernador o a un alcalde?", se cuestionó, y señaló que el primer deber de la autoridad es guardar la ley y eso es lo que estamos haciendo en México.
martes, 22 de marzo de 2011
PROYECTO GUNWALKER: OTRA VIOLACION A LA SOBERANIA
El firmante de ésta carta es un ex dirigente de las milicias ciudadanas del estado de Alabama, en Estados Unidos de América. Sus revelaciones ponen al descubierto una tremenda y escandalosa verdad: otra invasión a México.
CÓNSUL GENERAL SALVADOR DE LARA
Consulado General de México en Atlanta
1700 Chantilly Dr. NE
Atlanta Georgia 30324
Su Excelencia,
Alguien que le conoce bien me ha pedido que le dé un resumen escrito de lo que sé sobre el escándalo conocido por el nombre “Project Gunwalker” que resultó en la muerte del Agente de la Patrulla Fronteriza de E.E.U.U, Brian Terry, el 14 de diciembre pasado y especialmente sobre la violación deliberada, calculada, y premeditada de la soberanía mexicana que ese incidente implicó.
Entiendo que usted ya está informado de las circunstancias cuestionables que rodean la muerte del agente Terry— como la ATF (la agencia de Alcohol, Tabaco, y Armas de Fuego de los Estados Unidos) permitió que más de 2,000 rifles semiautomáticos fueran comprados por informadores y “straw purchasers” (que quiere decir “personas que compran armas para criminales que tienen prohibido comprarlas directamente”) y los pasaron de contrabando al sur de la frontera internacional en un intento mal concebido por la ATF de fortalecer su argumento por más fondos en el programa muy criticado que se llama “Project Gunrunner”. En esa operación, tiendas de armas Americanas eran animadas a dejar proceder ventas cuestionables, incluso en los casos cuando vendieran armas a individuos sospechosos, despues de llamas a ATF a preguntarles si debian negar esas ventas. (Vease el caso de la tienda de arma de fuego “Carter’s Country”, en el area metropolitana de Houston, Tx.)
Esto es lo que declaró el abogado Dick Deguerin, sólo un día antes del asesinato del agente Terry de la APF:
“Déjenme decirles algo acerca de la tienda Carter's Country. Sus dueños han estado cooperando con la agemcia ATF desde el principio,” declaró el abogado Deguerin, quien representa al dueño de la tienda, Bill Carter.
Deguerin dice que la ATF de los E.E.U.U. le pidió a Carter's Country que completara transacciones, incluso cuando los empleados sospechaban fuertemente que las armas serian enviadas a los carteles mexicanos de la droga.
“Les pidieron que procedieran con las ventas que consideraban ser altamente cuestionables. Les pidieron que hicieran ventas de tres o más fusiles de asalto al mismo tiempo, o de cinco o más armas de 9mm al mismo tiempo, y que vendieran a jóvenes latinoamericanos que pagaban en efectivo. Era todo un perfil étnico, pero lo llevaron a cabo,” dijo Deguerin.
Era inevitable que una o más de las armas que transitaron al sur sin notificar a las autoridades pertinentes de su gobierno terminarían en las manos de criminales. Brian Terry murió víctima de una bala disparada de una de esas armas. La probabilidad estadística y la lógica sencilla indican que muchos más de sus propios ciudadanos mexicanos han sido muertos por ellas desde que empezó esa operación
Debo informarle que el agente Darren Gil, agregado de la ATF en México, D.F., trató de hacer lo justo. Aunque el Agente Especial Encargado de la oficina de Phoenix, Arizona, William D. “Bill” Newell, lo mantuvo con los ojos vendados sobre los detalles, yo entiendo que a través de otros agentes de la ATF que ahora han sido contactados por la oficina del Senador Grassley, el Sr. Gil se enteró por vías de comunicación informales que eso estaba ocurriendo y tuvo una confrontación con AEE Newell sobre si el gobierno mexicano debería ser notificado. Newell insistió que no habría ninguna notificación a las autoridades mexicanas apropiadas. Me dicen que el Sr. Gil no se fió de la palabra de un solo AEE cuando una actuación así podría suponer violaciones de tratados y de entendimientos formales entre nuestros dos gobiernos, e hizo contacto con sus superiores en Washington D.C. En una reunión que me dicen incluía a Lanny Breuer, el Asistente del Procurador General para la División Criminal del Ministerio de Justicia, el Subdirector Melson de la ATF y varios subordinados, fue resuelto dejar al gobierno de México mal informado. En agradecimiento a su intención honrada de prevenir un derramamiento de sangre al igual que un incidente internacional, el Sr. Gil fue forzado a jubilarse, y lo hizo el 31 de Diciembre del año pasado. Estas fueron las palabras que un agente experto de la ATF, me dijo el 17 de Diciembre de 2010:
“Darren Gil, el anterior agregado a México, es un hombre honrado y sincero. Fue despedido en noviembre de su puesto en México sin advertencia, a la fuerza, en gran parte porque no hubiera guardado silencio sobre este asunto. El dirá la verdad si es interrogado por una autoridad competente. El se jubiló el 31 de diciembre a causa de todo esto.”
Entiendo que se le dijo informalmente al gobierno mexicano que ese fue un incidente aislado. Pero si eso fuera verdad, por que eligió nuestro Procurador General, Eric Holder, al AEE Newell para reemplazar a Darren la semana pasada? Newell irá a México D.F. para asumir el puesto de agregado antes del 8 de mayo, según las órdenes de la ATF.
Este es otro deliberado insulto al gobierno y a la soberanía de la república mexicana. El seleccionar al hombre que insistió en mentirle a su gobierno, ya sea por omisión o por falsedades directas, no puede ser interpretado de otra manera.
Le exhorto a que presione al Departamento de Estado de los E.E.U.U sobre esta cuestión en cuanto le sea posible. Como mínimo, el gobierno de los Estados Unidos le debe al gobierno mexicano una disculpa por haber permitido que ese vil escándalo “Gunwalker” amenazara las vidas de ciudadanos mexicanos y la seguridad de sus calles. Si acaso esa barbaridad exige además indemnización es, naturalmente, un asunto para ser considerado por parte de su gobierno. Yo diría, sin embargo, después de muchos años de estudiar la ATF de cerca y de lejos, que del dicho al hecho hay un gran trecho—hay promesas olvidados y disculpas fingidas. La indemnización, por otra parte, es dinero contante y sonante: algo que ellos bien entienden.
Si puedo serle de más ayuda, por favor no deje de ponerse en contacto conmigo.
Muy atentamente,
Mike Vanderboegh
PO Box 926
Pinson, Al, USA 35126
GeorgeMason1776@aol.com
CÓNSUL GENERAL SALVADOR DE LARA
Consulado General de México en Atlanta
1700 Chantilly Dr. NE
Atlanta Georgia 30324
Su Excelencia,
Alguien que le conoce bien me ha pedido que le dé un resumen escrito de lo que sé sobre el escándalo conocido por el nombre “Project Gunwalker” que resultó en la muerte del Agente de la Patrulla Fronteriza de E.E.U.U, Brian Terry, el 14 de diciembre pasado y especialmente sobre la violación deliberada, calculada, y premeditada de la soberanía mexicana que ese incidente implicó.
Entiendo que usted ya está informado de las circunstancias cuestionables que rodean la muerte del agente Terry— como la ATF (la agencia de Alcohol, Tabaco, y Armas de Fuego de los Estados Unidos) permitió que más de 2,000 rifles semiautomáticos fueran comprados por informadores y “straw purchasers” (que quiere decir “personas que compran armas para criminales que tienen prohibido comprarlas directamente”) y los pasaron de contrabando al sur de la frontera internacional en un intento mal concebido por la ATF de fortalecer su argumento por más fondos en el programa muy criticado que se llama “Project Gunrunner”. En esa operación, tiendas de armas Americanas eran animadas a dejar proceder ventas cuestionables, incluso en los casos cuando vendieran armas a individuos sospechosos, despues de llamas a ATF a preguntarles si debian negar esas ventas. (Vease el caso de la tienda de arma de fuego “Carter’s Country”, en el area metropolitana de Houston, Tx.)
Esto es lo que declaró el abogado Dick Deguerin, sólo un día antes del asesinato del agente Terry de la APF:
“Déjenme decirles algo acerca de la tienda Carter's Country. Sus dueños han estado cooperando con la agemcia ATF desde el principio,” declaró el abogado Deguerin, quien representa al dueño de la tienda, Bill Carter.
Deguerin dice que la ATF de los E.E.U.U. le pidió a Carter's Country que completara transacciones, incluso cuando los empleados sospechaban fuertemente que las armas serian enviadas a los carteles mexicanos de la droga.
“Les pidieron que procedieran con las ventas que consideraban ser altamente cuestionables. Les pidieron que hicieran ventas de tres o más fusiles de asalto al mismo tiempo, o de cinco o más armas de 9mm al mismo tiempo, y que vendieran a jóvenes latinoamericanos que pagaban en efectivo. Era todo un perfil étnico, pero lo llevaron a cabo,” dijo Deguerin.
Era inevitable que una o más de las armas que transitaron al sur sin notificar a las autoridades pertinentes de su gobierno terminarían en las manos de criminales. Brian Terry murió víctima de una bala disparada de una de esas armas. La probabilidad estadística y la lógica sencilla indican que muchos más de sus propios ciudadanos mexicanos han sido muertos por ellas desde que empezó esa operación
Debo informarle que el agente Darren Gil, agregado de la ATF en México, D.F., trató de hacer lo justo. Aunque el Agente Especial Encargado de la oficina de Phoenix, Arizona, William D. “Bill” Newell, lo mantuvo con los ojos vendados sobre los detalles, yo entiendo que a través de otros agentes de la ATF que ahora han sido contactados por la oficina del Senador Grassley, el Sr. Gil se enteró por vías de comunicación informales que eso estaba ocurriendo y tuvo una confrontación con AEE Newell sobre si el gobierno mexicano debería ser notificado. Newell insistió que no habría ninguna notificación a las autoridades mexicanas apropiadas. Me dicen que el Sr. Gil no se fió de la palabra de un solo AEE cuando una actuación así podría suponer violaciones de tratados y de entendimientos formales entre nuestros dos gobiernos, e hizo contacto con sus superiores en Washington D.C. En una reunión que me dicen incluía a Lanny Breuer, el Asistente del Procurador General para la División Criminal del Ministerio de Justicia, el Subdirector Melson de la ATF y varios subordinados, fue resuelto dejar al gobierno de México mal informado. En agradecimiento a su intención honrada de prevenir un derramamiento de sangre al igual que un incidente internacional, el Sr. Gil fue forzado a jubilarse, y lo hizo el 31 de Diciembre del año pasado. Estas fueron las palabras que un agente experto de la ATF, me dijo el 17 de Diciembre de 2010:
“Darren Gil, el anterior agregado a México, es un hombre honrado y sincero. Fue despedido en noviembre de su puesto en México sin advertencia, a la fuerza, en gran parte porque no hubiera guardado silencio sobre este asunto. El dirá la verdad si es interrogado por una autoridad competente. El se jubiló el 31 de diciembre a causa de todo esto.”
Entiendo que se le dijo informalmente al gobierno mexicano que ese fue un incidente aislado. Pero si eso fuera verdad, por que eligió nuestro Procurador General, Eric Holder, al AEE Newell para reemplazar a Darren la semana pasada? Newell irá a México D.F. para asumir el puesto de agregado antes del 8 de mayo, según las órdenes de la ATF.
Este es otro deliberado insulto al gobierno y a la soberanía de la república mexicana. El seleccionar al hombre que insistió en mentirle a su gobierno, ya sea por omisión o por falsedades directas, no puede ser interpretado de otra manera.
Le exhorto a que presione al Departamento de Estado de los E.E.U.U sobre esta cuestión en cuanto le sea posible. Como mínimo, el gobierno de los Estados Unidos le debe al gobierno mexicano una disculpa por haber permitido que ese vil escándalo “Gunwalker” amenazara las vidas de ciudadanos mexicanos y la seguridad de sus calles. Si acaso esa barbaridad exige además indemnización es, naturalmente, un asunto para ser considerado por parte de su gobierno. Yo diría, sin embargo, después de muchos años de estudiar la ATF de cerca y de lejos, que del dicho al hecho hay un gran trecho—hay promesas olvidados y disculpas fingidas. La indemnización, por otra parte, es dinero contante y sonante: algo que ellos bien entienden.
Si puedo serle de más ayuda, por favor no deje de ponerse en contacto conmigo.
Muy atentamente,
Mike Vanderboegh
PO Box 926
Pinson, Al, USA 35126
GeorgeMason1776@aol.com
jueves, 20 de enero de 2011
EL GRAN NEGOCIO DE ARMAS Y SU CULTURA DE LA MUERTE
Alfredo Jalife-Rahme/La Jornada
Desde la cárcel iraquí de Abu Ghraib hasta Arizona, Estados Unidos ha mostrado ser un país gravemente enfermo y su principal patología es la violencia doméstica y global que exacerba su nada boyante estado de salud mental, cuando “la mitad de sus adolescentes cumplen los criterios de un trastorno mental” (AFP, 14/10/10) y “Uno de cada cinco adultos padeció una enfermedad mental en 2009″ (CNBC, 18/11/10). Tal es el entorno de Jared Lee Loughner, multihomicida juvenil de Arizona y presunto sicópata.
Hace cuatro meses el ex presidente Carter había advertido que “Estados Unidos estaba más polarizado que durante la Guerra Civil” (prisonplanet.com, 21/9/10).
El nivel de violencia ha infectado a los políticos (el caso de la furibunda amazona Sarah Palin es para manicomio), a sus comentaristas y a sus multimedia, donde descuella Fox News, consagrado a los tambores de guerra domésticos y globales.
El blog de Stephen Gandel en la revista Time (19/10/10) se alarmaba de que las medidas monetaristas de Ben Shalom Bernanke, gobernador de la Reserva Federal, pudieran provocar una guerra civil al favorecer unilateralmente a la plutocracia.
No se debe imputar únicamente a la supuesta insanidad mental del joven desempleado (un clásico nini gringo) de 22 años como factor primordial de su multihomicidio, sin considerar su medio circundante en Arizona, que exhibe una desconcertante desregulación en la venta de armas de alto poder, que pueden ser portadas hasta en los bares, al unísono de la mayor regulación a los migrantes mexicanos y latinos.
Arizona es un estado política y mentalmente enfermo. Su gobernadora, Jan Brewer, epitomiza la misantropía y el racismo mexicanófobo, mientras su senador John McCain, fracasado ex candidato presidencial por el Partido Republicano, durante su campaña se puso a bailotear (literal) con el cántico bélico “bombardeemos, bombardeemos Irán”. Este es el entorno ultrabélico donde fue criado y creado Jared Lee Loughner.
La misma representante Gabrielle Giffords, del Partido Demócrata, estaba a favor de la desregulación de las armas y, por desgracia, fue víctima de su credo.
Por enésima vez han sido puestos en la picota la cultura de la muerte y el culto fálico a las armas en manos civiles por la poderosa Asociación Nacional del Rifle –que, con el lobby israelí AIPAC, constituye uno de los principales grupos cabilderos de presión en Estados Unidos–, muy cercano al Partido Republicano y a la ideología racista WASP (blanco protestante anglosajón). Este también es otro entorno violento de Jared Lee Loughner.
Una pesadilla es la posesión obsesiva de 270 millones de armas en Estados Unidos para una población de 310 millones, lo cual no tiene parangón (Small Arms Survey, 2007) y se ha vuelto, a nuestro juicio, un asunto pandémico de salud pública y una amenaza a la seguridad planetaria.
Detrás de los hidrocarburos y el narcotráfico, el negocio de la venta de armas es el tercero más lucrativo del planeta: supera los 1.5 billones de dólares, lo cual corresponde a 2.7 por ciento del PIB global (Anup Shah, “World military spending”, globalissues.org, 7/7/10).
La distribución global del gasto militar en 2009 coloca en un insuperable primer lugar a Estados Unidos con 46.5 por ciento del total, seguido muy lejos por China (6.6), Francia (4.2), Gran Bretaña (3.8), Rusia (3.5), “los siguientes 10 países combinados” (20.7) y “el resto del mundo” (14.7 por ciento). Esto es muy discutible ya que Estados Unidos gasta en realidad el doble de lo presupuestado (más de 1.2 billones de dólares, es decir, 12 veces más que China), que oculta mediante artilugios contables en el rubro de investigación y desarrollo. Este es el entorno global bélico de Jared Lee Loughner, oriundo de Tucson.
Según SIPRI Arms Industry Database, las 100 principales trasnacionales productoras de armas en el mundo (“top 100″) incrementaron sus ventas y alcanzaron 385 mil millones de dólares en 2008, cantidad que equivale al PIB de 105 países en vías de desarrollo.
De las 20 primeras trasnacionales proliferadoras de la muerte, 16 son apabullantemente anglosajonas: dos británicas (BAE Systems y Rolls Royce) y 14 estadunidenses (Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, General Dynamics, Raytheon, L-3 Communications, United Technologies, SAIC, KBR/Halliburton, Computer Sciences Corp., Honeywell, ITT Corporation, AM General y Navistar).
Los seis primeros lugares de ventas anualizadas, en orden descendente, son anglosajones: la británica BAE Systems (que carga a cuestas el pestilente escándalo “Al-Yamamah” y que realiza la mitad de sus ventas en Estados Unidos) con 32 mil 420 millones de dólares; y las estadunidenses Lockheed Martín (29 mil 880 millones), Boeing (29 mil 200 millones), Northrop Grumman (26 mil 90 millones), General Dynamics (22 mil 780 millones) y Raytheon (21 mil 30 millones).
Solamente estas seis trasnacionales anglosajonas detentan 161 mil millones de dólares, 42 por ciento del total.
En el 2008, los fabricantes de armas de Estados Unidos produjeron 1.4 millones de pistolas, 432 mil revólveres, 1.6 millones de carabinas, 753 mil fusiles y 176 mil de otro tipo de armas de fuego. De este apabullante total de 4.36 millones de “pequeñas (sic) armas”, según una muy cuestionada definición, solamente fueron exportadas 245 mil (5.6 por ciento del total y cuyo principal mercado es México), es decir, el uso es prácticamente doméstico.
Las armas de fuego son responsables de 30 mil muertes cada año en Estados Unidos (¡le ganaron al genocidio de Calderón, hoy su principal socio latinoamericano!): la mitad por suicidios y más de 10 mil homicidios (lorientlejour.com, 10/1/11).
¿Y los heridos? De acuerdo con Brady Campaign, que aboga por su regulación y/o su abolición, 300 personas son heridas o asesinadas cada día (¡súper sic!) por una arma de fuego en Estados Unidos, entre ellos 67 menores de edad.
Hace cuatro meses el ex presidente Carter había advertido que “Estados Unidos estaba más polarizado que durante la Guerra Civil” (prisonplanet.com, 21/9/10).
El nivel de violencia ha infectado a los políticos (el caso de la furibunda amazona Sarah Palin es para manicomio), a sus comentaristas y a sus multimedia, donde descuella Fox News, consagrado a los tambores de guerra domésticos y globales.
El blog de Stephen Gandel en la revista Time (19/10/10) se alarmaba de que las medidas monetaristas de Ben Shalom Bernanke, gobernador de la Reserva Federal, pudieran provocar una guerra civil al favorecer unilateralmente a la plutocracia.
No se debe imputar únicamente a la supuesta insanidad mental del joven desempleado (un clásico nini gringo) de 22 años como factor primordial de su multihomicidio, sin considerar su medio circundante en Arizona, que exhibe una desconcertante desregulación en la venta de armas de alto poder, que pueden ser portadas hasta en los bares, al unísono de la mayor regulación a los migrantes mexicanos y latinos.
Arizona es un estado política y mentalmente enfermo. Su gobernadora, Jan Brewer, epitomiza la misantropía y el racismo mexicanófobo, mientras su senador John McCain, fracasado ex candidato presidencial por el Partido Republicano, durante su campaña se puso a bailotear (literal) con el cántico bélico “bombardeemos, bombardeemos Irán”. Este es el entorno ultrabélico donde fue criado y creado Jared Lee Loughner.
La misma representante Gabrielle Giffords, del Partido Demócrata, estaba a favor de la desregulación de las armas y, por desgracia, fue víctima de su credo.
Por enésima vez han sido puestos en la picota la cultura de la muerte y el culto fálico a las armas en manos civiles por la poderosa Asociación Nacional del Rifle –que, con el lobby israelí AIPAC, constituye uno de los principales grupos cabilderos de presión en Estados Unidos–, muy cercano al Partido Republicano y a la ideología racista WASP (blanco protestante anglosajón). Este también es otro entorno violento de Jared Lee Loughner.
Una pesadilla es la posesión obsesiva de 270 millones de armas en Estados Unidos para una población de 310 millones, lo cual no tiene parangón (Small Arms Survey, 2007) y se ha vuelto, a nuestro juicio, un asunto pandémico de salud pública y una amenaza a la seguridad planetaria.
Detrás de los hidrocarburos y el narcotráfico, el negocio de la venta de armas es el tercero más lucrativo del planeta: supera los 1.5 billones de dólares, lo cual corresponde a 2.7 por ciento del PIB global (Anup Shah, “World military spending”, globalissues.org, 7/7/10).
La distribución global del gasto militar en 2009 coloca en un insuperable primer lugar a Estados Unidos con 46.5 por ciento del total, seguido muy lejos por China (6.6), Francia (4.2), Gran Bretaña (3.8), Rusia (3.5), “los siguientes 10 países combinados” (20.7) y “el resto del mundo” (14.7 por ciento). Esto es muy discutible ya que Estados Unidos gasta en realidad el doble de lo presupuestado (más de 1.2 billones de dólares, es decir, 12 veces más que China), que oculta mediante artilugios contables en el rubro de investigación y desarrollo. Este es el entorno global bélico de Jared Lee Loughner, oriundo de Tucson.
Según SIPRI Arms Industry Database, las 100 principales trasnacionales productoras de armas en el mundo (“top 100″) incrementaron sus ventas y alcanzaron 385 mil millones de dólares en 2008, cantidad que equivale al PIB de 105 países en vías de desarrollo.
De las 20 primeras trasnacionales proliferadoras de la muerte, 16 son apabullantemente anglosajonas: dos británicas (BAE Systems y Rolls Royce) y 14 estadunidenses (Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, General Dynamics, Raytheon, L-3 Communications, United Technologies, SAIC, KBR/Halliburton, Computer Sciences Corp., Honeywell, ITT Corporation, AM General y Navistar).
Los seis primeros lugares de ventas anualizadas, en orden descendente, son anglosajones: la británica BAE Systems (que carga a cuestas el pestilente escándalo “Al-Yamamah” y que realiza la mitad de sus ventas en Estados Unidos) con 32 mil 420 millones de dólares; y las estadunidenses Lockheed Martín (29 mil 880 millones), Boeing (29 mil 200 millones), Northrop Grumman (26 mil 90 millones), General Dynamics (22 mil 780 millones) y Raytheon (21 mil 30 millones).
Solamente estas seis trasnacionales anglosajonas detentan 161 mil millones de dólares, 42 por ciento del total.
En el 2008, los fabricantes de armas de Estados Unidos produjeron 1.4 millones de pistolas, 432 mil revólveres, 1.6 millones de carabinas, 753 mil fusiles y 176 mil de otro tipo de armas de fuego. De este apabullante total de 4.36 millones de “pequeñas (sic) armas”, según una muy cuestionada definición, solamente fueron exportadas 245 mil (5.6 por ciento del total y cuyo principal mercado es México), es decir, el uso es prácticamente doméstico.
Las armas de fuego son responsables de 30 mil muertes cada año en Estados Unidos (¡le ganaron al genocidio de Calderón, hoy su principal socio latinoamericano!): la mitad por suicidios y más de 10 mil homicidios (lorientlejour.com, 10/1/11).
¿Y los heridos? De acuerdo con Brady Campaign, que aboga por su regulación y/o su abolición, 300 personas son heridas o asesinadas cada día (¡súper sic!) por una arma de fuego en Estados Unidos, entre ellos 67 menores de edad.
Armeros sedientos de ganancias
Supuestamente desde 1994 –lo cual se volvió sumamente laxo en 2004, en la etapa bushiana de la hollywoodense “Seguridad del Hogar”–, una ley federal obliga a los armeros a verificar los antecedentes de los adquirientes y prohíbe su compra a criminales condenados, toxicómanos, autores de violencias conyugales y a individuos con deficiencias mentales (whatever that means).
Con tantas limitaciones teóricas, las ventas deberían ser mínimas, pero sucede que los armeros sedientos de ganancias no son nada estrictos en la aplicación federal que puede ser modificada por una legislación estatal muy laxa, como son los casos específicos de Arizona y de Jared Lee Loughner, quien con inquietante facilidad adquirió en una tienda de deportes (sic) su ametralladora con 30 balas, pese a su presunta sicopatía.
La gravedad del asunto es que la laxitud paranoica y lucrativa de Arizona ha infectado a su vecino México, donde 70 por ciento de las armas capturadas fueron adquiridas principalmente en tres estados: Texas, California y Arizona (El Paso Times, 1/11/10).
¿De dónde proviene el otro 30 por ciento, cuya gran parte es presuntamente provista por Israel a los cárteles de la droga mexicanos, según Stratfor?
Por cierto, Houston es el primer lugar abastecedor de armas a los cárteles mexicanos (Houston Chronicle, 4/1/11), que son “compradas legalmente (sic) y luego transportadas en forma clandestina en la frontera” (“La globalización del crimen”, UNODC, 2010).
Lo peor: la cultura de la muerte y la enfermedad global de Estados Unidos y doméstica de Arizona han alcanzado al “México neoliberal calderonista”, hoy más itamita que nunca. ¡Viva el lucro letal!
Supuestamente desde 1994 –lo cual se volvió sumamente laxo en 2004, en la etapa bushiana de la hollywoodense “Seguridad del Hogar”–, una ley federal obliga a los armeros a verificar los antecedentes de los adquirientes y prohíbe su compra a criminales condenados, toxicómanos, autores de violencias conyugales y a individuos con deficiencias mentales (whatever that means).
Con tantas limitaciones teóricas, las ventas deberían ser mínimas, pero sucede que los armeros sedientos de ganancias no son nada estrictos en la aplicación federal que puede ser modificada por una legislación estatal muy laxa, como son los casos específicos de Arizona y de Jared Lee Loughner, quien con inquietante facilidad adquirió en una tienda de deportes (sic) su ametralladora con 30 balas, pese a su presunta sicopatía.
La gravedad del asunto es que la laxitud paranoica y lucrativa de Arizona ha infectado a su vecino México, donde 70 por ciento de las armas capturadas fueron adquiridas principalmente en tres estados: Texas, California y Arizona (El Paso Times, 1/11/10).
¿De dónde proviene el otro 30 por ciento, cuya gran parte es presuntamente provista por Israel a los cárteles de la droga mexicanos, según Stratfor?
Por cierto, Houston es el primer lugar abastecedor de armas a los cárteles mexicanos (Houston Chronicle, 4/1/11), que son “compradas legalmente (sic) y luego transportadas en forma clandestina en la frontera” (“La globalización del crimen”, UNODC, 2010).
Lo peor: la cultura de la muerte y la enfermedad global de Estados Unidos y doméstica de Arizona han alcanzado al “México neoliberal calderonista”, hoy más itamita que nunca. ¡Viva el lucro letal!
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