Florencia Pereira Cabrera
"Mejor vivir cinco años como rey, que 50 como güey (tonto)." Esta frase, acuñada por adolescentes en el norte de México, resume el drama que vive la generación narco, que ha resignado su infancia para sumarse a las filas del crimen organizado.
Son miles de menores de edad que han perdido mucho más que la inocencia: jóvenes sicarios, niños muertos en fuego cruzado, alumnos que dibujan sangre y muerte son parte de la realidad mexicana.
Las nuevas generaciones no están ajenas a las consecuencias de la guerra que libra el presidente Felipe Calderón contra los carteles de la droga, que desde 2006 ha dejado más de 30.000 asesinatos. De ellos, más de 1000 son de menores de edad, según datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).
"Se ha instaurado una narcocultura, en la cual los capos se han convertido en todopoderosos que tienen acceso a mucho dinero. Son referentes cuestionables y denostables, pero al final son referentes atractivos que han ido creciendo a falta de otros", afirma Juan Martín Pérez García, director de Redim.
En un país donde, a diferencia de lo que sucedió en el resto de la región, la pobreza aumentó, según datos de la Cepal, y donde la cifra de jóvenes que no estudian ni trabajan asciende a siete millones, las posibilidades de terminar dentro del crimen organizado aumentan. "Cada año, en nuestro país, el número de rechazados para el bachillerato supera el triple de la población que está estudiando", agrega Pérez García.
Unos 30.000 menores de edad han sido reclutados por el narcotráfico, quienes son usados en toda la línea de producción y tráfico de drogas.
También se registran casos como el del niño sicario apodado "El Ponchis", que con tan sólo 14 años aceptó ser responsable de por lo menos 11 ejecuciones, según las declaraciones que hizo tras su detención hace un par de semanas en Morelos.
"Los menores no evalúan lo que están haciendo, lo ejecutan por emoción, por adrenalina. Y al empezar desde tan chicos corren con el riesgo de desarrollar una psicopatía, ya que pierden la capacidad de empatía", advierte Martín Barrón, historiador y criminólogo del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe).
Para el crimen organizado, contratar a los menores de edad representa ciertas ventajas; el pago que se le hace es mucho menor y su actuación puede ser ocultada, además de que las condenas son menores.
"Lo que se le puede pagar a un menor es mucho menos. Además, en el caso de un adolescente, el hecho de obtener protección, acceso a un estatus, a un vehículo y el sentido de pertenencia pueden ser muy atractivos", afirma Barrón.
Otro hecho que destacan los expertos es que los adolescentes ingresan muchas veces en las filas del crimen organizado atraídos por sus pares y familiares. Así, el pertenecer a un cartel se convierte en una herencia. "Casi toda la delincuencia organizada está formada por familias. Por ejemplo, el cartel de los hermanos Arellano Félix, son los hermanos, los hijos, esto es una cuestión familiar", añade el criminólogo.
En las escuelas
"Estamos viviendo una etapa muy compleja en la cual se está normalizando el uso de la violencia como código de relación en toda la sociedad y en sus diferentes segmentos, y eso lo vemos reflejado en las escuelas", insiste Pérez García.
El incremento de la tasa de homicidios en los estados del norte del país se ha multiplicado por tres de un año a otro, especialmente en el segmento de 15 a 17 años. "Hay que ser más violento que el otro para poder sobrevivir", explica Barrón, sobre las escenas de ejecutados y descabezados.
Redim identificó en un estudio alternativo tres tipos de impacto a nivel de los niños y adolescentes víctimas, el primero en lo que respecta a los niños asesinados, que tan sólo en este año se contabilizaron 166, según reportes de prensa, ya que no existen cifras oficiales. En segundo término, a los niños lesionados, que no existen cifras al respecto, y el tercero, se refiere al impacto de la violencia en la socialización y en la psicología infantil. Según una encuesta del Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad realizada a nivel nacional, el 50% de los padres no deja que sus hijos salgan a jugar a la calle y esa cifra asciende al 70% en localidades como Ciudad Juárez.
"Los niños están perdiendo una parte importante de su socialización al reducirse sus espacios de interacción en la vía pública", dice Pérez.
La violencia con la que conviven los niños en algunas zonas del país ha llevado a que los inocentes ranchitos, flores y soles sonrientes en los dibujos infantiles sean sustituidos por ejecuciones, tiroteos y ataques.
Este año, la Comisión de Derechos Humanos de Michoacán, uno de los estados más golpeados por la violencia del narcotráfico, convocó a un concurso de dibujo para niños en el cual el tema fue el "México que yo vivo". Un niño en Uruapan elaboró un comando armado al que le puso nombre: los Zetas. Las escenas se repitieron en varios dibujos.
A esto se agrega, que en algunos estados del norte del país, los niños sumaron a las tareas escolares el manual de cómo enfrentar un tiroteo o un ataque. En el estado de Nuevo León, los maestros deben enseñarles a sus alumnos que en caso de escuchar detonaciones deben agazaparse y evitar mirar por las ventanas.
LA EVOLUCION DE LOS CHICOS NARCOS
1.- De 9 a 10 años
Más de 30.000 menores de edad han sido reclutados por el narcotráfico en México. Las primeras tareas que cumplen son las de informantes.
2.- 12 años
Cuando ya tienen algunos años de experiencia, se los empieza a usar como vigilantes de casas de seguridad donde mantienen a los secuestrados.
3.- 16 años
A esa edad ya se "reciben" de sicarios. En algunos casos emblemáticos, como el de "el Ponchis", ese iniciamiento en el asesinato puede ocurrir aún antes. (La Nación)
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sábado, 18 de diciembre de 2010
lunes, 13 de diciembre de 2010
VIDA Y VIDEOS DE: "EL NIÑO SICARIO
Cuando apenas era un bebé, su padre lo llevó de San Diego, en Estados Unidos, a Juitepec, Morelos, para que viviera con su abuela paterna Carmen Solís Gil. Jamás imaginarían que el pequeño se convertiría en un sicario bajo las órdenes del Cártel del Pacífico Sur.
Documentos del condado de San Diego de 1999 empleados para adopciones señalaban entonces a la señora Solís Gil, nacida en 1926, como la madre de Edgar N y Lina Ericka, mientras que en el acta de nacimiento de Elizabeth la abuela paterna aparece también como la madre.
Estos son algunos de los detalles de la vida de "El Ponchis", quien fue detenido por el Ejército la noche del pasado jueves en el aeropuerto internacional de Morelos, Mariano Matamoros, cuando se disponía a abordar un avión que lo llevaría a la ciudad fronteriza de Tijuana, para luego trasladarse a San Diego, California.
"El niño la adoraba (a la abuela), y veíamos cómo la abrazaba como si ella fuera su madre", señala al diario San Diego Union Tribune un familiar que prefirió ser no identificado por temor a represalias.
Algunos de los vecinos de Edgar en Juitepec aseguraron que su padre se había vuelto a casar, por lo que él fue criado por Carmen Solís, quien falleció hace varios años.
Ya asentados en Morelos, el llamado "niño sicario" comenzó con su educación primaria, pero cuando tenía entre 7 y 8 años fue expulsado del colegio por golpear a una niña y enrolarse constantemente en peleas con otros menores, dice uno de sus profesores de Educación Física.
"Era un niño descuidado. El director (de la escuela) ponía mucha atención en él, lo consentía y le llamaba ‘mi Ponchis' ", sobrenombre que le dio su familia a los cuatro años cuando era apenas un niñito regordete.
De aspecto casi siempre desaliñado, Edgar solía pasar el tiempo vagando con chicos mayores, hasta convertirse en una especia de mobiliario de las calles de la zona, algunas veces esperando a sus amigos afuera del colegio después de clases, agrega el maestro.
"Es difícil imaginar que ha sido tan cruel, que estuvo degollando y desmembrando personas", dice el catedrático, pero finaliza con un "sí, tenía una tendencia a la maldad".
Mientras esto ocurría en Jiutepec, su madre, Yolanda Jiménez Lugo, comenzaba una nueva vida en San Diego, específicamente en el barrio de Logan Heights, donde fue arrestada por la Patrulla Fronteriza y vive desde hace aproximadamente ocho años. Allí compartía un departamento con sus pequeñas y su padre, Gabriel Aguirre Manuel, con quien Jiménez se casó en 2008.
La madre de "El Ponchis" se dedicaba a vender cosméticos en el barrio, y según señalaron vecinos al diario local, frecuentemente tocaba las puertas de otros departamentos para invitar a la gente a la iglesia o para hablarles de Dios.
Incluso el propietario de los departamentos se mostró consternado con la noticia cuando fue contactado por el San Diego Union Tribune. "Estamos muy preocupados por ella. Nunca tuvimos ningún problema".
Ambas hijas de Yolanda, Lina Ericka y Elizabeth visitaron en años recientes a su madre en San Diego. En 2008, las jóvenes pasaron varios meses en Logan Heights y eventualmente recogían del colegio a sus medias hermanas.
Aunque en ocasiones mencionaba a sus hijas, personas cercanas a la familia señalan que Jiménez Lugo jamás les habló de su hijo Edgar.
Documentos del condado de San Diego de 1999 empleados para adopciones señalaban entonces a la señora Solís Gil, nacida en 1926, como la madre de Edgar N y Lina Ericka, mientras que en el acta de nacimiento de Elizabeth la abuela paterna aparece también como la madre.
Estos son algunos de los detalles de la vida de "El Ponchis", quien fue detenido por el Ejército la noche del pasado jueves en el aeropuerto internacional de Morelos, Mariano Matamoros, cuando se disponía a abordar un avión que lo llevaría a la ciudad fronteriza de Tijuana, para luego trasladarse a San Diego, California.
"El niño la adoraba (a la abuela), y veíamos cómo la abrazaba como si ella fuera su madre", señala al diario San Diego Union Tribune un familiar que prefirió ser no identificado por temor a represalias.
Algunos de los vecinos de Edgar en Juitepec aseguraron que su padre se había vuelto a casar, por lo que él fue criado por Carmen Solís, quien falleció hace varios años.
Ya asentados en Morelos, el llamado "niño sicario" comenzó con su educación primaria, pero cuando tenía entre 7 y 8 años fue expulsado del colegio por golpear a una niña y enrolarse constantemente en peleas con otros menores, dice uno de sus profesores de Educación Física.
"Era un niño descuidado. El director (de la escuela) ponía mucha atención en él, lo consentía y le llamaba ‘mi Ponchis' ", sobrenombre que le dio su familia a los cuatro años cuando era apenas un niñito regordete.
De aspecto casi siempre desaliñado, Edgar solía pasar el tiempo vagando con chicos mayores, hasta convertirse en una especia de mobiliario de las calles de la zona, algunas veces esperando a sus amigos afuera del colegio después de clases, agrega el maestro.
"Es difícil imaginar que ha sido tan cruel, que estuvo degollando y desmembrando personas", dice el catedrático, pero finaliza con un "sí, tenía una tendencia a la maldad".
Mientras esto ocurría en Jiutepec, su madre, Yolanda Jiménez Lugo, comenzaba una nueva vida en San Diego, específicamente en el barrio de Logan Heights, donde fue arrestada por la Patrulla Fronteriza y vive desde hace aproximadamente ocho años. Allí compartía un departamento con sus pequeñas y su padre, Gabriel Aguirre Manuel, con quien Jiménez se casó en 2008.
La madre de "El Ponchis" se dedicaba a vender cosméticos en el barrio, y según señalaron vecinos al diario local, frecuentemente tocaba las puertas de otros departamentos para invitar a la gente a la iglesia o para hablarles de Dios.
Incluso el propietario de los departamentos se mostró consternado con la noticia cuando fue contactado por el San Diego Union Tribune. "Estamos muy preocupados por ella. Nunca tuvimos ningún problema".
Ambas hijas de Yolanda, Lina Ericka y Elizabeth visitaron en años recientes a su madre en San Diego. En 2008, las jóvenes pasaron varios meses en Logan Heights y eventualmente recogían del colegio a sus medias hermanas.
Aunque en ocasiones mencionaba a sus hijas, personas cercanas a la familia señalan que Jiménez Lugo jamás les habló de su hijo Edgar.
VIDEO Legado criminal de ‘El Ponchis’ - Univision
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Univision
CIUDAD DE MÉXICO - El niño sicario 'El Ponchis' sigue dando de qué hablar. Ahora se trata de violentos videos que tenía guardados en su celular y a los que Univision tuvo acceso.
Según Noticiero Univision, el niño grababa en video los crímenes que cometía supuestamente por órdenes de una banda narcotraficante mexicana.
Las imágenes son fuertes. En varias sale aplicando métodos de tortura a sus víctimas así como descuartizando cuerpos. En el video no sólo aparece 'El Ponchis, sino que también varios de los integrantes del cártel del Pacífico, al que supuestamente pertenece.
Además de la brutal violencia, se ven ritos de iniciación, donde la mayoría de los participantes son menores de edad.
Univision también tiene en su poder una fotocopia de la supuesta acta de nacimiento del menor.
Pretendía huir
Pretendía huir
'El Ponchis' fue capturado por autoridades mexicanas cuando intentaba tomar un avión, junto con sus hermanas, hacia Estados Unidos.
Las autoridades ya le seguían la pista debido a otras evidencias en video que se publicaron en Youtube, en las que aparecían varios jóvenes y adolescentes en actos de violentos.
"El Ponchis" actuaba para el cártel del Pacífico Sur, bajo las órdenes de Jesús Radilla, "El negro" con quien su hermana mantuvo una relación sentimental.
Al ser capturado e interrogado por su actitud criminal, respondió que lo drogaban y que actuaba bajo amenazas de muerte. (Con información de UNIVISION y El Universal).
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jueves, 25 de noviembre de 2010
"ESTAMOS CRIANDO VAGOS": CÉSAR MELLA, PSIQUIATRA
| Dr. César Mella |
Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles 'defectos' a sus padres a los cuales acusan a diario de que 'están pasaos'.
No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo.
Hay que darles su 'semana' o mesada de la que se quejan a diario porque 'eso no me alcanza' sin ponerse a pensar de donde es que sale el dinero.
Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el día en que consiguen un trabajo hay que seguir manteniéndoles.
Me refiero a un segmento cada vez mayor de los chicos de capas medias urbanas que bien pudieran estar entre los 14 y los 24 años y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza.
¿En que estamos fallando?
Para los nacidos en los cuarenta y cincuenta el orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que limpiar la casa; que lustraban sus zapatos; algunos fueron limpiabotas y repartidores de diarios; otros llevábamos al taller de costura la ropa que elaboraba nuestra madre o teníamos un pequeño salario en la Iglesia en donde ayudábamos a oficiar la Misa cada madrugada.
Lo que le pasó a nuestra generación es que elaboramos un discurso que no dio resultado: '¡Yo no quiero que mi hijo pase los trabajos que yo pasé!'.
Nunca conocieron la escasez, se criaron desperdiciando, a los 10 años ya habían ido a Disney World dos veces cuando nosotros a los 20 no sabíamos lo que era tener un pasaporte. El 'dame' y el 'cómprame' siempre fue generosamente complacido y ellos se convirtieron en habitantes de una pensión con todo incluido que luego queríamos que fuera un hogar.
Al final se marchan al exterior a la conquista de una pareja y vuelven al hogar divorciados o porque la cosa 'se les aprieta' en su nueva vida.
Los que tienen hijos pequeños pónganlos los Sábados a lavar los carros y a limpiar sus zapatos, limpiar vidrios, cortar césped lavar loza, barrer, arreglar sus cuartos, y si quieren pueden dar un pago simbólico, con eso genera una relación en sus mentes entre trabajo y bienestar, su rol es ser el proveedor de su hogar.
Las hijas mujeres deben desde temprano aprender a manejar el hogar para que entiendan la economía doméstica, ellas son las administradoras de su hogar, su rol es amar y cuidar de su esposo e hijos, porque ellas tienen una conciencia más amplia del orden y la prosperidad del hogar.
La música metálica, los conciertos, la tele, la moda y toda la electrónica de la comunicación han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó.
Estamos compelidos a revisar por los resultados si fuimos muy permisivos o si sencillamente hemos trabajado tanto que hemos dejado el cuidado de nuestros hijos queda en manos de la empleada doméstica y en un medio ambiente cada vez mas deformante.
Ojala que este mensaje llegue a los que tienen 'muchachos chiquitos' pues ya los abuelos pagaron la transición...
César Mella es un reconocido profesional de la salud mental de la República Dominicana.
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domingo, 21 de noviembre de 2010
¿CONOCES A LOS FAMOSOS Y PODEROSOS?
Todos ellos y ellas fueron jóvenes e hicieron de las suyas. Trata de identificarlo y encuentra su lado humano y una cierta explicación sobre su comportamiento actual.
PERSONAJES FAMOSOS EN SU JUVENTUD
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jueves, 4 de noviembre de 2010
¿CUÁNTOS MUERTOS MAS...?
¿CUÁNTOS MUERTOS MÁS SE NECESITAN PARA PARAR LA VIOLENCIA DESATADA HACIA LAS NIÑAS, NIÑOS Y JÓVENES EN MÉXICO?
PRONUNCIAMIENTO
El baño de sangre que enluta a las familias mexicanas parece no tener fin. Los expertos en cuestiones de violencia y narcotráfico hablan acerca de que la violencia en el país es apenas el principio, mientras tanto, la sociedad mexicana ve con temor y angustia lo que está viviendo en carne propia, preguntándose: ¿hasta dónde vamos a llegar?, la respuesta es: hasta donde nosotros lo permitamos.
¿Dónde hemos estado para consentir toda esta violencia?¿Cómo hemos llegado a extremos de destrucción de vidas humanas? Quizás hemos vivido tan enajenados por la mediocridad que no nos percatamos que íbamos hacia un abismo. La violencia que el Estado ha introyectando en cada uno de nosotros (as) desde hace muchos años, ha logrado que emocionalmente nos sintamos desolados; paralizados, con la autoestima aplastada. Los hechos tienen causa. La política ha sido denigrada hasta sus últimas consecuencias, y eso es lo que estamos viviendo, una violencia institucional. Los partidos políticos, de cualquier color y de cualquier tendencia, están enfermos de poder y no actúan más que para su beneficio, el pueblo no les importa, simplemente lo utilizan.
Todo está hecho para lograr un profundo desequilibrio emocional en los individuos. Los ricos en su mundo de fantasía y los pobres en el suyo, ambos evadiendo la realidad; la clase media luchando para no perder los privilegios que ve esfumarse poco a poco desde hace tiempo, y los niños, niñas y jóvenes viendo devastadas sus expectativas de vida, estén o no vinculados con el narcotráfico.
México tiene un presidente con rasgos sicóticos que ve la sangre como un estímulo, es como un vampiro que necesita succionar sangre para vivir. Esa sangre está reflejando la sed que también necesita una parte de la sociedad que lo apoya y se proyecta en dicho personaje. Ver las muertes de menores como “daños colaterales” es una percepción perversa y una violación flagrante al mas preciado derecho que tenemos los humanos que es la vida.
La “guerra” contra el narcotráfico es una política criminal que ha cobrado la vida de más de 900 niños y niñas. El Tercer Informe de labores de la Secretaría de la Defensa Nacional, del 25 de mayo al 1 de agosto de 2009, afirma que hasta 30 mil niños cooperan con los grupos criminales y están involucrados en la comisión de 22 tipos de delitos, desde el tráfico de droga hasta secuestro y trata de personas. Los más pequeños trabajan como vigilantes, mientras que los mayores se ocupan del traslado de la droga. A partir de los 16 años, son contratados como sicarios y un número indeterminado de menores de edad son reclutados y utilizados por las Fuerzas Armadas mexicanas para erradicar cultivos de enervantes.
Organizaciones civiles advierten sobre las violaciones a los derechos de las niñas y niños, ya que el Estado mexicano privilegia la “guerra” contra el narcotráfico y pasa por encima de los derechos de la población más vulnerable, señala la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM).
Para los niños y niñas y jóvenes el crimen significa obtener recompensas, reconocimiento y dinero que no les otorga la sociedad de manera legal. Al no tener otras alternativas, recuren al delito: “Cuando la falta de opciones de vida se combina con el fácil acceso a las drogas y las armas, y la violencia impregna el vecindario, unirse a la delincuencia organizada es una opción tentadora”.
Frente a esta realidad, la respuesta del Estado, enuncia la REDIM, es focalizarse en la criminalización y la militarización, al considerar que la delincuencia organizada es sólo un problema de seguridad pública y no un problema social, “se responde con medidas policíacas en vez de medidas preventivas”, añade.
Es de destacar que la impunidad es un problema fundamental que demerita el respeto a los derechos humanos y permite que la delincuencia se despliegue en el infinito, al no existir castigo a los responsables, quedando de esta manera demolida la justicia. En otro aspecto, si no se desarrollan acciones de prevención, se corre el riesgo de normalizar la violencia. Desde que se inició la guerra contra el narcotráfico, más de 900 niños han perdido la vida, en Baja California, Chihuahua, Durango y Sinaloa, sedes de los grupos del crimen organizado, los homicidios dolosos contra adolescentes han aumentado, de entre 15 y 17, años hasta en un 543 por ciento.
¿Qué esperamos para actuar y hacer a un lado nuestras diferencias? Somos nosotros y nadie más quienes vamos a poder poner fin a esta masacre. Es el futuro de nuestro país lo que está en juego. No esperemos a que más sangre toque a nuestra puerta.
¡DEFENDAMOS NUESTRO DERECHO A TENER UNA VIDA DIGNA!
¡DEMOS LA ESPALDA A LA CLASE POLÍTICA CORRUPTA QUE NOS HA GOBERNADO POR DÉCADAS, Y SE HA ENRIQUECIDO A COSTA DE NUESTRA POBREZA Y DIGNIDAD DESTRUYENDO EL ESTADO DE DERECHO!
¡ORGANÍZATE EN TU COLONIA, BARRIO, CIUDAD!
¡COMENCEMOS A ACTUAR! ¡RESCATEMOS NUESTRO PAÍS!
¡NO A LA IMPUNIDAD!
Fuerza y Conciencia Ciudadanas.
http://fuerzayconcienciaciudadanas.blogspot.com/
PRONUNCIAMIENTO
El baño de sangre que enluta a las familias mexicanas parece no tener fin. Los expertos en cuestiones de violencia y narcotráfico hablan acerca de que la violencia en el país es apenas el principio, mientras tanto, la sociedad mexicana ve con temor y angustia lo que está viviendo en carne propia, preguntándose: ¿hasta dónde vamos a llegar?, la respuesta es: hasta donde nosotros lo permitamos.
¿Dónde hemos estado para consentir toda esta violencia?¿Cómo hemos llegado a extremos de destrucción de vidas humanas? Quizás hemos vivido tan enajenados por la mediocridad que no nos percatamos que íbamos hacia un abismo. La violencia que el Estado ha introyectando en cada uno de nosotros (as) desde hace muchos años, ha logrado que emocionalmente nos sintamos desolados; paralizados, con la autoestima aplastada. Los hechos tienen causa. La política ha sido denigrada hasta sus últimas consecuencias, y eso es lo que estamos viviendo, una violencia institucional. Los partidos políticos, de cualquier color y de cualquier tendencia, están enfermos de poder y no actúan más que para su beneficio, el pueblo no les importa, simplemente lo utilizan.
Todo está hecho para lograr un profundo desequilibrio emocional en los individuos. Los ricos en su mundo de fantasía y los pobres en el suyo, ambos evadiendo la realidad; la clase media luchando para no perder los privilegios que ve esfumarse poco a poco desde hace tiempo, y los niños, niñas y jóvenes viendo devastadas sus expectativas de vida, estén o no vinculados con el narcotráfico.
México tiene un presidente con rasgos sicóticos que ve la sangre como un estímulo, es como un vampiro que necesita succionar sangre para vivir. Esa sangre está reflejando la sed que también necesita una parte de la sociedad que lo apoya y se proyecta en dicho personaje. Ver las muertes de menores como “daños colaterales” es una percepción perversa y una violación flagrante al mas preciado derecho que tenemos los humanos que es la vida.
La “guerra” contra el narcotráfico es una política criminal que ha cobrado la vida de más de 900 niños y niñas. El Tercer Informe de labores de la Secretaría de la Defensa Nacional, del 25 de mayo al 1 de agosto de 2009, afirma que hasta 30 mil niños cooperan con los grupos criminales y están involucrados en la comisión de 22 tipos de delitos, desde el tráfico de droga hasta secuestro y trata de personas. Los más pequeños trabajan como vigilantes, mientras que los mayores se ocupan del traslado de la droga. A partir de los 16 años, son contratados como sicarios y un número indeterminado de menores de edad son reclutados y utilizados por las Fuerzas Armadas mexicanas para erradicar cultivos de enervantes.
Organizaciones civiles advierten sobre las violaciones a los derechos de las niñas y niños, ya que el Estado mexicano privilegia la “guerra” contra el narcotráfico y pasa por encima de los derechos de la población más vulnerable, señala la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM).
Para los niños y niñas y jóvenes el crimen significa obtener recompensas, reconocimiento y dinero que no les otorga la sociedad de manera legal. Al no tener otras alternativas, recuren al delito: “Cuando la falta de opciones de vida se combina con el fácil acceso a las drogas y las armas, y la violencia impregna el vecindario, unirse a la delincuencia organizada es una opción tentadora”.
Frente a esta realidad, la respuesta del Estado, enuncia la REDIM, es focalizarse en la criminalización y la militarización, al considerar que la delincuencia organizada es sólo un problema de seguridad pública y no un problema social, “se responde con medidas policíacas en vez de medidas preventivas”, añade.
Es de destacar que la impunidad es un problema fundamental que demerita el respeto a los derechos humanos y permite que la delincuencia se despliegue en el infinito, al no existir castigo a los responsables, quedando de esta manera demolida la justicia. En otro aspecto, si no se desarrollan acciones de prevención, se corre el riesgo de normalizar la violencia. Desde que se inició la guerra contra el narcotráfico, más de 900 niños han perdido la vida, en Baja California, Chihuahua, Durango y Sinaloa, sedes de los grupos del crimen organizado, los homicidios dolosos contra adolescentes han aumentado, de entre 15 y 17, años hasta en un 543 por ciento.
¿Qué esperamos para actuar y hacer a un lado nuestras diferencias? Somos nosotros y nadie más quienes vamos a poder poner fin a esta masacre. Es el futuro de nuestro país lo que está en juego. No esperemos a que más sangre toque a nuestra puerta.
¡DEFENDAMOS NUESTRO DERECHO A TENER UNA VIDA DIGNA!
¡DEMOS LA ESPALDA A LA CLASE POLÍTICA CORRUPTA QUE NOS HA GOBERNADO POR DÉCADAS, Y SE HA ENRIQUECIDO A COSTA DE NUESTRA POBREZA Y DIGNIDAD DESTRUYENDO EL ESTADO DE DERECHO!
¡ORGANÍZATE EN TU COLONIA, BARRIO, CIUDAD!
¡COMENCEMOS A ACTUAR! ¡RESCATEMOS NUESTRO PAÍS!
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Fuerza y Conciencia Ciudadanas.
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jueves, 21 de octubre de 2010
AUMENTAN SUICIDIOS DE JÓVENES MEXICANOS
Nydia Egremy
Cada año, al menos 5 mil 840 niños y adolescentes mexicanos se quitan la vida. Para hacerlo, recurren a armas de fuego y punzocortantes, raticidas, ahorcamiento o arrojarse desde lugares altos, alertan especialistas. En la última década, este fenómeno aumentó 31 por ciento entre jóvenes de 14 a 21 años. Al año, se registran, al menos, 10 mil 500 intentos suicidas entre este sector
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio en jóvenes se propicia por la quiebra afectiva y/o económica; la incomunicación o indiferencia familiar; las adicciones al alcohol o las drogas; el incremento de la marginación social y económica; el aislamiento elegido o forzado; los ataques a la dignidad personal, como el abuso sexual, maltrato físico, verbal o sicológico.
Cada 24 horas, fallecen casi 16 jóvenes en México por esta causa. Esa cifra podría superar la mortalidad por diabetes. A pesar de que, en 38 años, la tendencia mundial en suicidios ha descendido, en México creció en 275 por ciento, y actualmente se ubica en una tasa de 4 por cada 100 mil habitantes. Los jóvenes son los que más lo consuman, según la investigación de la doctora María Liliana Toledo, del Consejo Nacional Contra las Adicciones.
De acuerdo con la experta, el suicidio es la quinta causa de muerte entre menores de 15 años y la tercera causa entre el grupo de 15 a 19 años, así como para los de 20 a 24 años. El estudio refiere que la decisión de quitarse la vida se asocia a una predisposición genética, al consumo abusivo de alcohol y drogas y a factores sicosociales, como la pobreza y el desempleo. En cuanto al género, todos los conteos y estudios confirman que, por cada mujer que recurre al suicidio, cinco hombres lo consuman.
Quienes están entre los 20 y 24 años también enfrentan problemas, refiere la investigación La juventud mexicana: Una radiografía de su incertidumbre, de Pedro José Peñaloza, presidente del Instituto Nacional de Prevención del Delito.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 38 años –de 1970 a 2008– la tasa de suicidios se mantuvo con un incremento anual de 16.5 por ciento en promedio. Sin embargo, esa cifra se disparó a 33 por ciento a mediados de 2009 y se estima que se mantendrá en el curso de 2010. Conforme a esos datos, la OMS ubica a México en el sitio 78 por incidencia de suicidios. Lituania, Bielorrusia, Rusia, Kazajastán, Eslovenia y Hungría (todos ellos antiguos países socialistas) ocupan los primeros sitios en este fenómeno.
En México, el incremento de suicidios va de la mano con el aumento de trastornos depresivos en jóvenes, principalmente en Yucatán, Tabasco, Campeche y Guanajuato, de acuerdo con los conteos del Inegi. Investigadores y organizaciones no gubernamentales advierten que, de seguir esa lógica en 2012, la población juvenil –que sumará 36 millones de personas, su máximo histórico– estará seriamente amenazada por problemas depresivos.
La OMS anticipa que ante el incremento en la tendencia de los jóvenes al a quitarse la vida, es de esperarse que un número importante de ellos esté incluido en el millón y medio por año de suicidios que se cometerán hacia 2020. Al cierre de la primera década del siglo XXI, la OMS establece que los suicidios son casi la mitad de todos los decesos violentos a nivel mundial y que suman alrededor de 1 millón de víctimas al año.
Advertencias tempranas
El proceso suicida se define como un conjunto de acciones con las que se asume que la persona busca quitarse la vida; consta de varias etapas: la ideación suicida pasiva, la contemplación activa del propio suicidio, la planeación y preparación, la ejecución del intento suicida y el suicidio consumado. Esas etapas pueden ser secuenciales o no, pero cada una de ellas conlleva un gran riesgo.
En México, la creciente incidencia de suicidios juveniles no es reciente, como en su momento advirtieron entidades nacionales e internacionales. En 2005, la Secretaría de Salud reportó que, un año antes, se registraron 1 mil 537 suicidios de adolescentes, además de 434 muertes por accidentes en menores de 12 a 17 años, y 625 homicidios. La dependencia hizo notar que cerca del 30 por ciento de ese sector de la población (que entonces equivalía a 3.9 millones de jóvenes) no asistía a la escuela.
En febrero de 2006, Consulta Mitofsky y el Inegi revelaron que el Distrito Federal, Chihuahua, Nuevo León y Veracruz eran, en ese momento, las entidades con mayores índices de suicidio. Al contrastar la situación con otros países de América Latina, se mostró que México ya ocupaba entonces el cuarto lugar en suicidios; Argentina figuró en el primer lugar, seguido por Venezuela y Brasil.
En agosto de ese mismo año, el Índice de los derechos de los adolescentes mexicanos de 12 a 17 años, del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por su acrónimo en inglés), advertía que el suicidio, los accidentes automovilísticos, la explotación laboral por los bajos salarios y el consumo de drogas eran los riesgos a los que se exponía a los jóvenes mexicanos.
El panorama planteado por el organismo internacional llevó a su representante, Yoriko Yakusawa, a declarar que, en México, “se atiende de forma inadecuada a ese sector de la población”, y lo calificó con 5.53 puntos, en una escala de cero a 10, respecto de sus derechos humanos.
Tres años después, el Informe sobre la adolescencia 2009 –también de la Unicef– enfatizó las precarias condiciones de la población juvenil de México. Indicó que ese sector sumaba 12.8 millones de dos a 17 años de edad: 6.3 de ellos son mujeres, y 6.5, hombres. De ese total, “55.2 por ciento es pobre, pues uno de cada cinco adolescentes tiene ingresos familiares y personales que no les alcanza siquiera para la alimentación mínima requerida”.
Según ese documento, “la falta de orientación y de oportunidades también se refleja en el alto número de menores que mueren cada año en México por accidentes de tránsito, homicidios y suicidios”. El organismo, con base en datos del gobierno mexicano, estableció que, “diariamente, ocho jóvenes cometen suicidio, ocho más son asesinados y tres mueren en accidentes de tránsito”.
Adolescencia deprimida
Para el organismo especializado en la atención a la infancia mundial, la adolescencia es esencialmente una época de cambios. Establece que la transformación del niño a adulto trae consigo grandes variaciones físicas y emocionales; asimismo, que en la adolescencia es cuando se define la personalidad, se construye la independencia y se fortalece la autoafirmación. En esa etapa de la vida, la persona rompe con la seguridad de lo infantil, corta con sus comportamientos y valores de la niñez y comienza a construirse un mundo propio. “Para lograrlo, el adolescente todavía necesita apoyo: de la familia, la escuela y la sociedad”.
Según la Asociación Psiquiátrica Estadunidense, la depresión es un trastorno afectivo que se refleja en el comportamiento. Sus síntomas más comunes son la incapacidad para concentrarse, sentimientos de desamparo, cambios en el peso, problemas de insomnio, inactividad o hiperactividad, pensamiento lento, falta de motivación, fatiga, incapacidad para divertirse y pensamientos relacionados con la muerte.
Esa asociación advierte que la depresión es difícil de diagnosticar en niños. “Incluso, algunos expertos afirman que ese trastorno no se presenta antes de la adolescencia”. Sin embargo, si se observan más de dos de las anteriores características en un lapso mayor a dos semanas, recomienda remitir al menor con algún especialista.
El Fondo para la Defensa de los Niños –organización no gubernamental estadunidense fundada por Marian Wright Edelman, la primera mujer afroamericana que ingresó a la barra de abogados de Mississippi– estima que seis niños se suicidan diariamente en Estados Unidos. En México, este fenómeno social se manifiesta con mayor frecuencia en las zonas urbanas.
No todos los casos de depresión anteceden al acto suicida; sin embargo, ésta debe atenderse a tiempo. “La depresión es considerada como la enfermedad del siglo XXI, pues cada vez, a menor edad, las personas comienzan a manifestar síntomas depresivos”, precisa la maestra Norma Cruz Maldonado, de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La depresión no es ajena a los jóvenes, evidencia el estudio Depresión en adolescentes de escuelas secundarias en dos regiones marginadas del Distrito Federal, coordinado por el investigador Francisco Calzada Lemus y en el que participaron Norma Cruz Maldonado y Karina Quezada.
El estudio se llevó a cabo en dos colonias marginadas de las delegaciones Gustavo A Madero e Iztapalapa. En total, fueron 356 jóvenes: 60.4 por ciento, mujeres, y 39.6 por ciento, hombres. El resultado mostró que el 32 por ciento de adolescentes de secundaria presentaba algún nivel de depresión. De ese total, el 71.1 por ciento era “leve”, el 48.6 por ciento, “moderada”, y el 12.5 por ciento, “grave”.
Se observó que la depresión “grave” fue cuatro veces mayor en las mujeres y que se presentó, como la “moderada”, con mayor frecuencia entre adolescentes que cursan el primer y segundo grado de secundaria. La investigación mostró que las dos principales situaciones que se asociaron al desencadenamiento de esa depresión fueron los problemas familiares (divorcio, separación o peleas entre los padres) y la inseguridad pública en la colonia (miedo constante para salir a la calle).
El estudio de la ENTS reveló que la depresión en 12 por ciento de los adolescentes –principalmente, los varones– se asoció al hecho de que no poseían un equipo de telefonía celular de vanguardia.
En lo que se refiere a las causas más profundas que llevan a los niños y jóvenes a pensar o consumar su suicidio está el maltrato infantil en sus hogares o en las escuelas. Así lo advirtió, en noviembre de 2009, el paidosiquiatra mexicano José Luis Vázquez Ramírez. Señaló que los menores maltratados sufren graves trastornos que pueden derivar en conductas violentas, como la autoagresión, el desprecio por el prójimo, el consumo de drogas, “incluso el suicidio”.
Once meses después de esa advertencia, en septiembre de 2010, la investigación de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial (GMSI) señaló que el suicidio entre adolescentes y jóvenes de México se convirtió en la tercera causa de muerte entre personas de 19 a 25 años y que los suicidios en esta población van en aumento.
Esa investigación arrojó que, detrás de esa decisión, las causas más relevantes son “pretender dejar de ser una molestia, buscar que cese el abuso o maltrato, evitar perturbaciones escolares o familiares, incertidumbre y crueldad, además de los tradicionales intentos de venganza”, manifestó Alejandro Desfassiaux, presidente de GMSI.
También alertó que, en México, se detecta un “rápido incremento tanto en suicidios perpetrados como en intentos”. Según el directivo, ese fenómeno estaría ligado “al clima de violencia que prevalece en el país”. Las entidades con mayores suicidios juveniles son Nuevo León, el Distrito Federal, Veracruz, Jalisco y Guanajuato.
Del intento a la consumación
La investigadora Norma Cruz Maldonado, de la ENTS, refiere que el suicidio es el resultado de elementos multicausales, por lo que “cada caso es único y específico”. Detrás del suicidio juvenil, hay factores de carácter social, como el fracaso, el desamor, el desempleo, ruptura con la pareja y la soledad; pero también existen algunos problemas de salud, no sólo la depresión y las adicciones, sino de respuestas: en el menor de los casos, ante la impotencia de hacer frente a enfermedades terminales como el cáncer y el virus de la inmunodeficiencia humana.
Respecto de la falta de datos oficiales actualizados en cuanto a cifras o que coincidan en cuanto a las entidades en que se manifiesta la mayor incidencia del suicidio juvenil, la académica puntualiza que hay que diferenciar entre el suicidio, que es el acto en el que deliberadamente una persona se quita la vida, y el intento de suicidio.
De esa manera, en los informes del Inegi, se observa que hay el doble de intentos que consumados. Refiere Cruz Maldonado que los datos más recientes de la OMS refieren que México está entre las naciones cuya tasa de suicidio se elevó en los pasados 15 años, con un incremento de hasta 62 por ciento y con una tasa anual del 3.4 por ciento.
La investigadora señala que, en el último año, se ha estimado que el suicidio en México se convirtió en la tercera causa de muerte entre los jóvenes; más del 50 por ciento de los casos se presentaron en personas entre 20 y 30 años, y el 20 por ciento, en menores de 20 años.
Al mismo tiempo, reconoce que existe un “problema metodológico para tipificar la muerte por suicidio, pues el Inegi reporta, cada año, los fallecimientos considerados por suicidio con información que recopila a través de otros órganos de gobierno, como la Secretaría de Salud, ministerios públicos y jueces.
Estima que esa cuestión es un asunto “de debate estadístico, judicial, de salud”, ya que, independientemente de las cifras, este tema no debería existir y menos entre la población de entre 15 y 19 años, pues están en una etapa que es considerada, por muchos, como “la flor de la vida”.
La reflexión final de la especialista apunta a que el suicidio juvenil en México es un problema social “al que se ha puesto poco interés por prevenir”, a pesar de que existen más medios de comunicación. Ante ello, propone generar programas de atención a la salud mental de los jóvenes y programas comunitarios de esparcimiento ante el aumento del suicidio, la depresión y las adicciones.
Teresa Gutiérrez, académica de la Facultad de Psicología, también coincide en que existen grandes diferencias entre los datos sobre el suicidio que aportan tanto el Inegi como la Secretaría de Salud, y que “obedecen a la naturaleza del fenómeno y su captura, que deriva de un subregistro de los eventos”.
La especialista en sicobiología y neurociencias explica que, entre la multicausalidad del suicidio, convergen factores biológicos, genéticos, sociales, sicológicos y económicos, entre otros. Concluye que, aunque “tal vez el suicidio se determine más por una condición preexistente de algún trastorno (depresión mayor, trastorno bipolar, esquizoafectivos, adicciones, desesperanza), que se agrava al exponerse a situaciones extremas, más de la mitad de los suicidas presentan estas asociaciones con la sicopatología”.
Suicidio infantil en los estados
De acuerdo a la estimación 2005 del Inegi sobre este fenómeno, del total de suicidios que se registraron en 2004, las entidades con mayor incidencia fueron Veracruz (9.7 por ciento), Jalisco (9.5 por ciento), Chihuahua (5.8 por ciento), Distrito Federal (5.7 por ciento), Guanajuato (4.9 por ciento) y Nuevo León (4.7 por ciento), con una frecuencia superior a 150 suicidios cada una, según Norma Cruz.
Ese diagnóstico reconoce que por cada 17 suicidios, se registró un intento fallido; siete de cada 10 suicidios se consumaron por estrangulación, y dos de cada 10, por disparo de arma de fuego. Diez por ciento de la población que se suicidó no tenía escolaridad; 60 por ciento sí había cursado algún grado; 60 por ciento de los suicidas registrados tenían ocupación económicamente remunerada, describe la coautora de la investigación Diferentes formas de morir: análisis del suicidio en México de 1990-2008.
Por su parte, el estudio La bioquímica y el suicidio de jóvenes en México (22 de septiembre de 2009), de Alhelí Cabañas, refiere que, conforme al registro de suicidios de la Procuraduría General de Justicia del estado de Oaxaca, entre enero y junio de 2008 hubo 111 suicidios: 100 de hombres y 11 de mujeres.
A pesar de que son las mujeres las que más intentan suicidarse, los hombres son quienes lo logran con mayor frecuencia: la mayoría oscila entre los 18 y 20 años, es decir, “son la comunidad más vulnerable en cuanto al fenómeno del suicidio” en esa entidad. La investigadora encontró que en Oaxaca, durante 2005, la cifra de suicidios llegó a 148, mientras que en 2006 descendió a 90, y en 2007 tuvo otra reducción a 82.
Señala que, a pesar de esa disminución, las estadísticas eran alarmantes, “ya que la comunidad oaxaqueña está propensa a que el número de suicidios se dispare estratosféricamente”. Al recurrir a datos del Inegi, Cabañas encontró que Veracruz, Oaxaca y Chiapas son entidades en las que más del 20 por ciento de su población (en Veracruz, el 37 por ciento, y en Oaxaca, el 48 por ciento) “viven en la miseria y el hambre”. También son entidades con municipios de alto o muy alto grado de marginación.
A su vez, la investigación de Ixchel Miranda de la Torre establece que, desde la década de 1970, comenzaron a observarse en México suicidios en infantes y escolares de cinco a 14 años. La investigación Ideación suicida en población escolarizada infantil: factores psicológicos asociados revela que las lesiones autoinflingidas se ubican en el octavo lugar de las causas de defunciones.
También dice que la ideación suicida –que se refiere a los pensamientos sobre la propia muerte– es un factor predictor para llegar al suicidio. El estudio concluyó que los suicidios y comportamientos suicidas entre la población juvenil son un problema de salud pública, aunque las investigaciones son escasas en lo que se refiere a la población menor de 14 años.
De acuerdo con la investigación de Teresa Gutiérrez, la ideación suicida “andaría por los 6 millones 500 mil personas; cerca de 1 millón de mexicanos planearon suicidarse, y casi 100 mil acudieron al servicio médico por un intento suicida”.
Miranda de la Torre, del Departamento de Desarrollo Humano y Bienestar Social del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, AC, detectó que, entre 1995 y 2002, aumentó el porcentaje de suicidios de menores en el estado de Sonora, y que, en 2001, el 6 por ciento del total de los intentos de suicidio que se registraron en esa entidad correspondió a menores de 15 años.
Se estima que por cada suicidio consumado, hay de ocho a 10 intentos, y por cada intento, ocho lo pensaron, planearon y estuvieron a punto de hacerlo, apunta Miranda de la Torre. Su estudio, centrado en el caso de Sonora, indica que se reportaron porcentajes similares de suicidios entre hombres y mujeres: 56 y 44 por ciento, respectivamente.
En 2003, la Subdirección de Asistencia Jurídica, de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia del estado de Durango, informaba que, en 2002, hubo 89 suicidios: 13 en menores de 19 años. Al comparar esa cifra con el total nacional, “la situación no es tan grave”, consideró Manuel Acosta Manríquez, entonces subdirector de esa dependencia.
Ante la alta incidencia de este fenómeno entre los jóvenes, los analistas apremian al sector público para atenderlo como un problema de salud social.
Fuente: Revista Contralínea
Cada año, al menos 5 mil 840 niños y adolescentes mexicanos se quitan la vida. Para hacerlo, recurren a armas de fuego y punzocortantes, raticidas, ahorcamiento o arrojarse desde lugares altos, alertan especialistas. En la última década, este fenómeno aumentó 31 por ciento entre jóvenes de 14 a 21 años. Al año, se registran, al menos, 10 mil 500 intentos suicidas entre este sector
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio en jóvenes se propicia por la quiebra afectiva y/o económica; la incomunicación o indiferencia familiar; las adicciones al alcohol o las drogas; el incremento de la marginación social y económica; el aislamiento elegido o forzado; los ataques a la dignidad personal, como el abuso sexual, maltrato físico, verbal o sicológico.
Cada 24 horas, fallecen casi 16 jóvenes en México por esta causa. Esa cifra podría superar la mortalidad por diabetes. A pesar de que, en 38 años, la tendencia mundial en suicidios ha descendido, en México creció en 275 por ciento, y actualmente se ubica en una tasa de 4 por cada 100 mil habitantes. Los jóvenes son los que más lo consuman, según la investigación de la doctora María Liliana Toledo, del Consejo Nacional Contra las Adicciones.
De acuerdo con la experta, el suicidio es la quinta causa de muerte entre menores de 15 años y la tercera causa entre el grupo de 15 a 19 años, así como para los de 20 a 24 años. El estudio refiere que la decisión de quitarse la vida se asocia a una predisposición genética, al consumo abusivo de alcohol y drogas y a factores sicosociales, como la pobreza y el desempleo. En cuanto al género, todos los conteos y estudios confirman que, por cada mujer que recurre al suicidio, cinco hombres lo consuman.
Quienes están entre los 20 y 24 años también enfrentan problemas, refiere la investigación La juventud mexicana: Una radiografía de su incertidumbre, de Pedro José Peñaloza, presidente del Instituto Nacional de Prevención del Delito.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 38 años –de 1970 a 2008– la tasa de suicidios se mantuvo con un incremento anual de 16.5 por ciento en promedio. Sin embargo, esa cifra se disparó a 33 por ciento a mediados de 2009 y se estima que se mantendrá en el curso de 2010. Conforme a esos datos, la OMS ubica a México en el sitio 78 por incidencia de suicidios. Lituania, Bielorrusia, Rusia, Kazajastán, Eslovenia y Hungría (todos ellos antiguos países socialistas) ocupan los primeros sitios en este fenómeno.
En México, el incremento de suicidios va de la mano con el aumento de trastornos depresivos en jóvenes, principalmente en Yucatán, Tabasco, Campeche y Guanajuato, de acuerdo con los conteos del Inegi. Investigadores y organizaciones no gubernamentales advierten que, de seguir esa lógica en 2012, la población juvenil –que sumará 36 millones de personas, su máximo histórico– estará seriamente amenazada por problemas depresivos.
La OMS anticipa que ante el incremento en la tendencia de los jóvenes al a quitarse la vida, es de esperarse que un número importante de ellos esté incluido en el millón y medio por año de suicidios que se cometerán hacia 2020. Al cierre de la primera década del siglo XXI, la OMS establece que los suicidios son casi la mitad de todos los decesos violentos a nivel mundial y que suman alrededor de 1 millón de víctimas al año.
Advertencias tempranas
El proceso suicida se define como un conjunto de acciones con las que se asume que la persona busca quitarse la vida; consta de varias etapas: la ideación suicida pasiva, la contemplación activa del propio suicidio, la planeación y preparación, la ejecución del intento suicida y el suicidio consumado. Esas etapas pueden ser secuenciales o no, pero cada una de ellas conlleva un gran riesgo.
En México, la creciente incidencia de suicidios juveniles no es reciente, como en su momento advirtieron entidades nacionales e internacionales. En 2005, la Secretaría de Salud reportó que, un año antes, se registraron 1 mil 537 suicidios de adolescentes, además de 434 muertes por accidentes en menores de 12 a 17 años, y 625 homicidios. La dependencia hizo notar que cerca del 30 por ciento de ese sector de la población (que entonces equivalía a 3.9 millones de jóvenes) no asistía a la escuela.
En febrero de 2006, Consulta Mitofsky y el Inegi revelaron que el Distrito Federal, Chihuahua, Nuevo León y Veracruz eran, en ese momento, las entidades con mayores índices de suicidio. Al contrastar la situación con otros países de América Latina, se mostró que México ya ocupaba entonces el cuarto lugar en suicidios; Argentina figuró en el primer lugar, seguido por Venezuela y Brasil.
En agosto de ese mismo año, el Índice de los derechos de los adolescentes mexicanos de 12 a 17 años, del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por su acrónimo en inglés), advertía que el suicidio, los accidentes automovilísticos, la explotación laboral por los bajos salarios y el consumo de drogas eran los riesgos a los que se exponía a los jóvenes mexicanos.
El panorama planteado por el organismo internacional llevó a su representante, Yoriko Yakusawa, a declarar que, en México, “se atiende de forma inadecuada a ese sector de la población”, y lo calificó con 5.53 puntos, en una escala de cero a 10, respecto de sus derechos humanos.
Tres años después, el Informe sobre la adolescencia 2009 –también de la Unicef– enfatizó las precarias condiciones de la población juvenil de México. Indicó que ese sector sumaba 12.8 millones de dos a 17 años de edad: 6.3 de ellos son mujeres, y 6.5, hombres. De ese total, “55.2 por ciento es pobre, pues uno de cada cinco adolescentes tiene ingresos familiares y personales que no les alcanza siquiera para la alimentación mínima requerida”.
Según ese documento, “la falta de orientación y de oportunidades también se refleja en el alto número de menores que mueren cada año en México por accidentes de tránsito, homicidios y suicidios”. El organismo, con base en datos del gobierno mexicano, estableció que, “diariamente, ocho jóvenes cometen suicidio, ocho más son asesinados y tres mueren en accidentes de tránsito”.
Adolescencia deprimida
Para el organismo especializado en la atención a la infancia mundial, la adolescencia es esencialmente una época de cambios. Establece que la transformación del niño a adulto trae consigo grandes variaciones físicas y emocionales; asimismo, que en la adolescencia es cuando se define la personalidad, se construye la independencia y se fortalece la autoafirmación. En esa etapa de la vida, la persona rompe con la seguridad de lo infantil, corta con sus comportamientos y valores de la niñez y comienza a construirse un mundo propio. “Para lograrlo, el adolescente todavía necesita apoyo: de la familia, la escuela y la sociedad”.
Según la Asociación Psiquiátrica Estadunidense, la depresión es un trastorno afectivo que se refleja en el comportamiento. Sus síntomas más comunes son la incapacidad para concentrarse, sentimientos de desamparo, cambios en el peso, problemas de insomnio, inactividad o hiperactividad, pensamiento lento, falta de motivación, fatiga, incapacidad para divertirse y pensamientos relacionados con la muerte.
Esa asociación advierte que la depresión es difícil de diagnosticar en niños. “Incluso, algunos expertos afirman que ese trastorno no se presenta antes de la adolescencia”. Sin embargo, si se observan más de dos de las anteriores características en un lapso mayor a dos semanas, recomienda remitir al menor con algún especialista.
El Fondo para la Defensa de los Niños –organización no gubernamental estadunidense fundada por Marian Wright Edelman, la primera mujer afroamericana que ingresó a la barra de abogados de Mississippi– estima que seis niños se suicidan diariamente en Estados Unidos. En México, este fenómeno social se manifiesta con mayor frecuencia en las zonas urbanas.
No todos los casos de depresión anteceden al acto suicida; sin embargo, ésta debe atenderse a tiempo. “La depresión es considerada como la enfermedad del siglo XXI, pues cada vez, a menor edad, las personas comienzan a manifestar síntomas depresivos”, precisa la maestra Norma Cruz Maldonado, de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La depresión no es ajena a los jóvenes, evidencia el estudio Depresión en adolescentes de escuelas secundarias en dos regiones marginadas del Distrito Federal, coordinado por el investigador Francisco Calzada Lemus y en el que participaron Norma Cruz Maldonado y Karina Quezada.
El estudio se llevó a cabo en dos colonias marginadas de las delegaciones Gustavo A Madero e Iztapalapa. En total, fueron 356 jóvenes: 60.4 por ciento, mujeres, y 39.6 por ciento, hombres. El resultado mostró que el 32 por ciento de adolescentes de secundaria presentaba algún nivel de depresión. De ese total, el 71.1 por ciento era “leve”, el 48.6 por ciento, “moderada”, y el 12.5 por ciento, “grave”.
Se observó que la depresión “grave” fue cuatro veces mayor en las mujeres y que se presentó, como la “moderada”, con mayor frecuencia entre adolescentes que cursan el primer y segundo grado de secundaria. La investigación mostró que las dos principales situaciones que se asociaron al desencadenamiento de esa depresión fueron los problemas familiares (divorcio, separación o peleas entre los padres) y la inseguridad pública en la colonia (miedo constante para salir a la calle).
El estudio de la ENTS reveló que la depresión en 12 por ciento de los adolescentes –principalmente, los varones– se asoció al hecho de que no poseían un equipo de telefonía celular de vanguardia.
En lo que se refiere a las causas más profundas que llevan a los niños y jóvenes a pensar o consumar su suicidio está el maltrato infantil en sus hogares o en las escuelas. Así lo advirtió, en noviembre de 2009, el paidosiquiatra mexicano José Luis Vázquez Ramírez. Señaló que los menores maltratados sufren graves trastornos que pueden derivar en conductas violentas, como la autoagresión, el desprecio por el prójimo, el consumo de drogas, “incluso el suicidio”.
Once meses después de esa advertencia, en septiembre de 2010, la investigación de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial (GMSI) señaló que el suicidio entre adolescentes y jóvenes de México se convirtió en la tercera causa de muerte entre personas de 19 a 25 años y que los suicidios en esta población van en aumento.
Esa investigación arrojó que, detrás de esa decisión, las causas más relevantes son “pretender dejar de ser una molestia, buscar que cese el abuso o maltrato, evitar perturbaciones escolares o familiares, incertidumbre y crueldad, además de los tradicionales intentos de venganza”, manifestó Alejandro Desfassiaux, presidente de GMSI.
También alertó que, en México, se detecta un “rápido incremento tanto en suicidios perpetrados como en intentos”. Según el directivo, ese fenómeno estaría ligado “al clima de violencia que prevalece en el país”. Las entidades con mayores suicidios juveniles son Nuevo León, el Distrito Federal, Veracruz, Jalisco y Guanajuato.
Del intento a la consumación
La investigadora Norma Cruz Maldonado, de la ENTS, refiere que el suicidio es el resultado de elementos multicausales, por lo que “cada caso es único y específico”. Detrás del suicidio juvenil, hay factores de carácter social, como el fracaso, el desamor, el desempleo, ruptura con la pareja y la soledad; pero también existen algunos problemas de salud, no sólo la depresión y las adicciones, sino de respuestas: en el menor de los casos, ante la impotencia de hacer frente a enfermedades terminales como el cáncer y el virus de la inmunodeficiencia humana.
Respecto de la falta de datos oficiales actualizados en cuanto a cifras o que coincidan en cuanto a las entidades en que se manifiesta la mayor incidencia del suicidio juvenil, la académica puntualiza que hay que diferenciar entre el suicidio, que es el acto en el que deliberadamente una persona se quita la vida, y el intento de suicidio.
De esa manera, en los informes del Inegi, se observa que hay el doble de intentos que consumados. Refiere Cruz Maldonado que los datos más recientes de la OMS refieren que México está entre las naciones cuya tasa de suicidio se elevó en los pasados 15 años, con un incremento de hasta 62 por ciento y con una tasa anual del 3.4 por ciento.
La investigadora señala que, en el último año, se ha estimado que el suicidio en México se convirtió en la tercera causa de muerte entre los jóvenes; más del 50 por ciento de los casos se presentaron en personas entre 20 y 30 años, y el 20 por ciento, en menores de 20 años.
Al mismo tiempo, reconoce que existe un “problema metodológico para tipificar la muerte por suicidio, pues el Inegi reporta, cada año, los fallecimientos considerados por suicidio con información que recopila a través de otros órganos de gobierno, como la Secretaría de Salud, ministerios públicos y jueces.
Estima que esa cuestión es un asunto “de debate estadístico, judicial, de salud”, ya que, independientemente de las cifras, este tema no debería existir y menos entre la población de entre 15 y 19 años, pues están en una etapa que es considerada, por muchos, como “la flor de la vida”.
La reflexión final de la especialista apunta a que el suicidio juvenil en México es un problema social “al que se ha puesto poco interés por prevenir”, a pesar de que existen más medios de comunicación. Ante ello, propone generar programas de atención a la salud mental de los jóvenes y programas comunitarios de esparcimiento ante el aumento del suicidio, la depresión y las adicciones.
Teresa Gutiérrez, académica de la Facultad de Psicología, también coincide en que existen grandes diferencias entre los datos sobre el suicidio que aportan tanto el Inegi como la Secretaría de Salud, y que “obedecen a la naturaleza del fenómeno y su captura, que deriva de un subregistro de los eventos”.
La especialista en sicobiología y neurociencias explica que, entre la multicausalidad del suicidio, convergen factores biológicos, genéticos, sociales, sicológicos y económicos, entre otros. Concluye que, aunque “tal vez el suicidio se determine más por una condición preexistente de algún trastorno (depresión mayor, trastorno bipolar, esquizoafectivos, adicciones, desesperanza), que se agrava al exponerse a situaciones extremas, más de la mitad de los suicidas presentan estas asociaciones con la sicopatología”.
Suicidio infantil en los estados
De acuerdo a la estimación 2005 del Inegi sobre este fenómeno, del total de suicidios que se registraron en 2004, las entidades con mayor incidencia fueron Veracruz (9.7 por ciento), Jalisco (9.5 por ciento), Chihuahua (5.8 por ciento), Distrito Federal (5.7 por ciento), Guanajuato (4.9 por ciento) y Nuevo León (4.7 por ciento), con una frecuencia superior a 150 suicidios cada una, según Norma Cruz.
Ese diagnóstico reconoce que por cada 17 suicidios, se registró un intento fallido; siete de cada 10 suicidios se consumaron por estrangulación, y dos de cada 10, por disparo de arma de fuego. Diez por ciento de la población que se suicidó no tenía escolaridad; 60 por ciento sí había cursado algún grado; 60 por ciento de los suicidas registrados tenían ocupación económicamente remunerada, describe la coautora de la investigación Diferentes formas de morir: análisis del suicidio en México de 1990-2008.
Por su parte, el estudio La bioquímica y el suicidio de jóvenes en México (22 de septiembre de 2009), de Alhelí Cabañas, refiere que, conforme al registro de suicidios de la Procuraduría General de Justicia del estado de Oaxaca, entre enero y junio de 2008 hubo 111 suicidios: 100 de hombres y 11 de mujeres.
A pesar de que son las mujeres las que más intentan suicidarse, los hombres son quienes lo logran con mayor frecuencia: la mayoría oscila entre los 18 y 20 años, es decir, “son la comunidad más vulnerable en cuanto al fenómeno del suicidio” en esa entidad. La investigadora encontró que en Oaxaca, durante 2005, la cifra de suicidios llegó a 148, mientras que en 2006 descendió a 90, y en 2007 tuvo otra reducción a 82.
Señala que, a pesar de esa disminución, las estadísticas eran alarmantes, “ya que la comunidad oaxaqueña está propensa a que el número de suicidios se dispare estratosféricamente”. Al recurrir a datos del Inegi, Cabañas encontró que Veracruz, Oaxaca y Chiapas son entidades en las que más del 20 por ciento de su población (en Veracruz, el 37 por ciento, y en Oaxaca, el 48 por ciento) “viven en la miseria y el hambre”. También son entidades con municipios de alto o muy alto grado de marginación.
A su vez, la investigación de Ixchel Miranda de la Torre establece que, desde la década de 1970, comenzaron a observarse en México suicidios en infantes y escolares de cinco a 14 años. La investigación Ideación suicida en población escolarizada infantil: factores psicológicos asociados revela que las lesiones autoinflingidas se ubican en el octavo lugar de las causas de defunciones.
También dice que la ideación suicida –que se refiere a los pensamientos sobre la propia muerte– es un factor predictor para llegar al suicidio. El estudio concluyó que los suicidios y comportamientos suicidas entre la población juvenil son un problema de salud pública, aunque las investigaciones son escasas en lo que se refiere a la población menor de 14 años.
De acuerdo con la investigación de Teresa Gutiérrez, la ideación suicida “andaría por los 6 millones 500 mil personas; cerca de 1 millón de mexicanos planearon suicidarse, y casi 100 mil acudieron al servicio médico por un intento suicida”.
Miranda de la Torre, del Departamento de Desarrollo Humano y Bienestar Social del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, AC, detectó que, entre 1995 y 2002, aumentó el porcentaje de suicidios de menores en el estado de Sonora, y que, en 2001, el 6 por ciento del total de los intentos de suicidio que se registraron en esa entidad correspondió a menores de 15 años.
Se estima que por cada suicidio consumado, hay de ocho a 10 intentos, y por cada intento, ocho lo pensaron, planearon y estuvieron a punto de hacerlo, apunta Miranda de la Torre. Su estudio, centrado en el caso de Sonora, indica que se reportaron porcentajes similares de suicidios entre hombres y mujeres: 56 y 44 por ciento, respectivamente.
En 2003, la Subdirección de Asistencia Jurídica, de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia del estado de Durango, informaba que, en 2002, hubo 89 suicidios: 13 en menores de 19 años. Al comparar esa cifra con el total nacional, “la situación no es tan grave”, consideró Manuel Acosta Manríquez, entonces subdirector de esa dependencia.
Ante la alta incidencia de este fenómeno entre los jóvenes, los analistas apremian al sector público para atenderlo como un problema de salud social.
Fuente: Revista Contralínea
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martes, 19 de octubre de 2010
UNA LECCIÓN DE VIDA
Arturo Segoviano Reyna purgó una sentencia de 14 años de prisión y transmite su mensaje de esperanza y cambio a los jóvenes, basado en sus experiencias personales y partiendo del principio de que la rehabilitación y el cambio viene del interior.
Tras cumplir en prisión una condena de 14 años por delitos de los cuales ahora está arrepentido, el escritor Arturo Segoviano Reyna, de 43 años de edad, comparte con los adolescentes de diferentes escuelas de la ciudad de Monclova las distintas historias crudas y difíciles que se dan dentro de la cárcel, tratando así de concientizar a la juventud coahuilense acerca de los riesgos y penas que se sufren en estos centros penitenciarios.
Además de tratar de prevenir que a los jóvenes no se les haga fácil cometer algún delito que los lleve a prisión, también dedica su vida al arte y la cultura; muestra de esto es que mientras estuvo recluido, el Instituto Nacional de Bellas Artes le ha otorgado tres primeros lugares en el Concurso de Cuento Nacional José Revueltas y varias menciones honoríficas a lo largo de los años en los que estuvo en las Islas Marías.
"La readaptación social es personal", afirmó Arturo Segoviano en entrevista con EL DIARIO de Coahuila, y explicó que en los centros penitenciarios se puede tener todo el equipamiento como bibliotecas, computadoras y escuelas, pero que esto no asegura un crecimiento integral de los internos, es por eso que al escritor le gustaría llevar sus palabras de aliento también a las prisiones del estado.
Su conferencia "Lecciones de vida", se imparte de manera gratuita en las diferentes escuelas de la cuidad de Monclova, pero se pretende que este sueño que comenzó hace 8 años, mientras que Segoviano estaba privado de su libertad, se extienda a lo largo del estado de Coahuila. "No requiero de un apoyo económico, yo lo que necesito es espacio y difusión para que las personas sepan que cualquier joven o cualquier adulto puede estar privado de su libertad", afirmó.
Arturo Segoviano está agradecido con el gobernador Humberto Moreira Valdés, porque el primer diccionario que tuvo y que lo ayudó en el momento de redactar sus cuentos, fue repartido de manera gratuita por el Gobierno del Estado, y también porque en la Universidad Tecnológica de la Región Centro de Coahuila se implementó un proyecto que ayudó a que personas en su situación pudieran estudiar una profesión.
El ejemplo que nos brinda Arturo es una muestra de que cuando se tiene el firme propósito y la convicción de cambiar, ello es posible, porque dentro de los centros penitenciarios la posibilidad existe, como existe también, el riesgo de errar el camino y complicar aún más las cosas. "Hay personas que llegan a la cárcel por que se robaron un champú o una carne seca y cuando les preguntas, ya traen 40 años, porque ya estando dentro de prisión se retan a peleas y se les hace fácil y accidentalmente pueden llegar a asesinar a sus compañeros", depende del interno si se quiere adaptar porque como él mismo dijo…. "La cosa está en uno mismo."
"A mí me gustaría mucho que el gobernador Humberto Moreira conociera mi proyecto, que escuchara una de mis conferencias y supiera que fue gracias a él".
ARTURO SEGOVIANO REYNA
Expresidiario y conferencista
Fuente: El Diario de Coahuila
Tras cumplir en prisión una condena de 14 años por delitos de los cuales ahora está arrepentido, el escritor Arturo Segoviano Reyna, de 43 años de edad, comparte con los adolescentes de diferentes escuelas de la ciudad de Monclova las distintas historias crudas y difíciles que se dan dentro de la cárcel, tratando así de concientizar a la juventud coahuilense acerca de los riesgos y penas que se sufren en estos centros penitenciarios.
Además de tratar de prevenir que a los jóvenes no se les haga fácil cometer algún delito que los lleve a prisión, también dedica su vida al arte y la cultura; muestra de esto es que mientras estuvo recluido, el Instituto Nacional de Bellas Artes le ha otorgado tres primeros lugares en el Concurso de Cuento Nacional José Revueltas y varias menciones honoríficas a lo largo de los años en los que estuvo en las Islas Marías.
"La readaptación social es personal", afirmó Arturo Segoviano en entrevista con EL DIARIO de Coahuila, y explicó que en los centros penitenciarios se puede tener todo el equipamiento como bibliotecas, computadoras y escuelas, pero que esto no asegura un crecimiento integral de los internos, es por eso que al escritor le gustaría llevar sus palabras de aliento también a las prisiones del estado.
Su conferencia "Lecciones de vida", se imparte de manera gratuita en las diferentes escuelas de la cuidad de Monclova, pero se pretende que este sueño que comenzó hace 8 años, mientras que Segoviano estaba privado de su libertad, se extienda a lo largo del estado de Coahuila. "No requiero de un apoyo económico, yo lo que necesito es espacio y difusión para que las personas sepan que cualquier joven o cualquier adulto puede estar privado de su libertad", afirmó.
Arturo Segoviano está agradecido con el gobernador Humberto Moreira Valdés, porque el primer diccionario que tuvo y que lo ayudó en el momento de redactar sus cuentos, fue repartido de manera gratuita por el Gobierno del Estado, y también porque en la Universidad Tecnológica de la Región Centro de Coahuila se implementó un proyecto que ayudó a que personas en su situación pudieran estudiar una profesión.
El ejemplo que nos brinda Arturo es una muestra de que cuando se tiene el firme propósito y la convicción de cambiar, ello es posible, porque dentro de los centros penitenciarios la posibilidad existe, como existe también, el riesgo de errar el camino y complicar aún más las cosas. "Hay personas que llegan a la cárcel por que se robaron un champú o una carne seca y cuando les preguntas, ya traen 40 años, porque ya estando dentro de prisión se retan a peleas y se les hace fácil y accidentalmente pueden llegar a asesinar a sus compañeros", depende del interno si se quiere adaptar porque como él mismo dijo…. "La cosa está en uno mismo."
"A mí me gustaría mucho que el gobernador Humberto Moreira conociera mi proyecto, que escuchara una de mis conferencias y supiera que fue gracias a él".
ARTURO SEGOVIANO REYNA
Expresidiario y conferencista
Fuente: El Diario de Coahuila
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domingo, 29 de agosto de 2010
"DE JÓVENES PARA JÓVENES"
Por Paco Zavala
Tal parece que las juventudes bajacalifornianas se están poniendo las pilas para entrar en acción. Un grupo de jóvenes tijuanenses están uniéndose para llevar a efecto en un ambicioso proyecto experimental denominado “De jóvenes para jóvenes: Formación ciudadana con perspectiva de género”, el cual fue presentado el pasado lunes 23 a los medios y nos pudimos enterar de su contenido.
Nos comunicó la joven Silke de la Parra, una de las organizadoras de este evento, que su pretensión es impactar a un mínimo de 320 jóvenes bajacalifornianos, le deseamos mucha suerte en esta empresa. Las inquietudes que manifiestan los jóvenes son: ¿Podré seguir estudiando?, ¿Tendré empleo?, ¿Por qué no hay más espacios públicos y recreativos?, ¿Hasta cuándo alguien hará algo para cuidar el ambiente? y muchas más interrogantes vinculadas con la problemática que día a día viven los jóvenes de cualquier género y que a muchas de estas interrogantes aún no existen respuestas convincentes.
Este proyecto está siendo desarrollado por el grupo “Gente diversa de Baja California, A.C.” En este proyecto ciudadano pionero e innovador a nivel nacional, se están usando las nuevas tecnologías y el ciberactivismo, pretendiendo con estas herramientas recuperar la agenda de los movimientos prodemocráticos de los años noventa del siglo pasado.
La pujanza, la alegría, el entusiasmo, el afán, el vigor de la juventud se verá reflejado en los resultados de este proyecto, en el que hombres y mujeres por igual dirigirán sus destinos.
Una invitación para los jóvenes de 18 a 29 años de todo el estado y de cualquier parte de la República Mexicana, a que se unan a fortalecer la militancia en este proyecto que con toda seguridad mucho se conseguirá con su funcionamiento y desarrollo. Para información entren a la página web: www.gentediversa.org.mx
Se verificarán algunos talleres, para quien asista a trabajar en ellos, tendrán derecho a una beca al cien por ciento. Las direcciones y los horarios de los talleres son: Parque de la Torre de Agua Caliente, sobre el Blvd. Agua Caliente, lunes y miércoles de 6:00 pm., a 8:00 pm., a partir del 6 de septiembre y concluyendo el 25 de octubre; Casa de la 9, sobre la calle 9, miércoles y viernes de 4:00 pm., a 6:00 pm., a partir del 8 de septiembre, concluyendo el 3 de noviembre; Distrito 4 IFE, por Blvd. Cucapah, sábados de 10:00 am., a 2:10 pm., a partir del 25 de septiembre. Concluyendo el 13 de noviembre, CUT, contra esquina Casa de la Cultura Altamira, sábados de 10:00 am., a 2:10 pm., a partir del 25 de septiembre, concluyendo el 13 de noviembre, Distrito 8 IFE, lunes y miércoles de 4:00 pm., a 6:00pm., a partir del 20 de septiembre, al 8 de noviembre.
Jóvenes que participan en este programa de trabajo, son: Alberto Barrón Limón, Gerardo González Mápula, Silke M. de la Parra y Audrey Téllez.
http://laprensa-sandiego.org
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lunes, 16 de agosto de 2010
JUVENTUD PERDIDA EN AMÉRICA LATINA
-El 45% de los jóvenes iberoamericanos entre 15 y 24 años carece de trabajo
-La falta de apoyo público y el alto empleo informal traban el ascenso social
El rostro de América Latina es joven. El 19,5% de su población tiene entre 15 y 24 años, un índice solamente superado por África (un 20,3%), y es la única región del mundo cuya juventud experimenta un crecimiento sostenido. Pero su panorama no es alentador. En Iberoamérica (América Latina, España y Portugal) hay cerca de 150 millones de jóvenes, de los que el 45% -unos 68 millones- están en paro, según un estudio de la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ). Unos 105 millones están en América Latina. "Los jóvenes son invisibles para la sociedad", asegura el chileno Eugenio Ravinet, presidente de la OIJ. "Salvo contadas excepciones, no existen políticas sociales dirigidas específicamente a ellos".
Tanto es así que es difícil hallar el criterio utilizado para definir quién es joven. Para la OIJ, son las personas de entre 18 y 29 años. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la ONU, la franja está entre los 15 y los 24. El 90% de los jóvenes del mundo viven en países en vías de desarrollo, indica un informe de la OIT. "El joven está desprotegido de las políticas sociales. El primer sospechoso de un crimen suele ser el joven. El jefe que va a contratar desconfía antes de un joven. La tasa de desempleo entre los jóvenes es el doble o, en algunos casos, el triple del promedio nacional y ningún país ha emprendido una reforma laboral que tome cartas en el asunto", describe Ravinet.
Un estudio elaborado en 2007 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la OIJ detalla las tasas de paro en cada país latinoamericano, pero matiza que las estadísticas varían de acuerdo con el año en que se recabaron (un margen de hasta cinco años) y que las cifras son engañosas. La región tiene uno de los índices más altos de empleo informal entre los jóvenes. Las economías latinoamericanas, sin la protección social de los países europeos, dejan a sus jóvenes "sin la oportunidad de salir de su situación", subraya Ravinet.
La OIT detalla que, en México, Colombia, Ecuador, Panamá y Perú, el 82,4% de los adolescentes (entre 15 y 19 años) tenía un empleo informal, una cifra significativamente más alta que el 50,3% de los adultos (entre 30 y 64 años) en la misma situación laboral. "Los jóvenes son el sector más vulnerable a los trabajos irregulares, con el sueldo más castigado", comenta Ravinet. Y la falta de oportunidades es directamente proporcional a la pobreza. El desempleo entre la población joven pobre es un 19% mayor que en las clases media y alta.
Las mujeres lo tienen todavía más difícil. El paro entre la población femenina es, en algunos casos, hasta un 10% superior que el de los hombres. América Latina, además, es la única región del mundo donde la tasa de fecundidad entre las adolescentes ha continuado aumentando durante los últimos 30 años. Un 7,3% de los embarazos en la región se producen en jóvenes de entre 15 y 19 años. En Europa es el 2,8% y en todo el mundo, el 4,8%. "El machismo en la región afecta particularmente a las mujeres", comenta Ravinet.
Otro dato alarmante es la cantidad de jóvenes latinoamericanos que no estudian ni trabajan: uno de cada cuatro, según el informe de la OIJ y la CEPAL. "Las consecuencias de una juventud sin oportunidades son muy graves", asevera Ravinet. El estudio difundido por la OIT coincide. "La incapacidad para encontrar empleo crea una sensación de impotencia e inacción entre los jóvenes que puede conducir a un aumento de la delincuencia, de los problemas de salud mental, de la violencia, los conflictos y el consumo de drogas", advierte el informe.
El mayor problema, asegura Ravinet, es el escepticismo ante la juventud. "Se cree que a los jóvenes no les interesa su futuro, que son apáticos, que no desean involucrarse en las decisiones y es mentira. El deseo de un joven es muy simple: tener un empleo y que su Gobierno no lo abandone. Urgen programas que fomenten la capacitación, el contacto con las nuevas tecnologías. Para atender a la juventud no basta con organizar un partido de fútbol o un concierto de rock".
Fuente: http://www.elpais.com, Autora: Verónica Calderón, Madrid, España.
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miércoles, 19 de mayo de 2010
LA JUVENTUD OCIOSA ES COSTOSA: OIT
Invitado: Ernesto Montero Acuña / Prensa Latina
A pesar de que se augure inminente final para la crisis económica, el desempleo alarmante aumenta y cae con mayor fuerza sobre la juventud, principalmente la femenina.
El informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que cubre el período entre 1995 y 2005, arroja un panorama sombrío ahora.
Publicado por el Observatorio de los derechos humanos, el documento constata que “la juventud ociosa es costosa”.
Emitido en el 2006, el reporte refleja que los jóvenes desempleados –de entre 15 y 24 años “habían aumentado y que vivían en la pobreza cientos de millones de los ocupados”.
Dos años antes de que explotara la crisis económica, los desempleados se habían elevado de 74 a 85 millones, equivalentes al 14.8 por ciento de incremento.
A la vez, otros 300 millones –el 25 por ciento del total de aquellos jóvenes– vivían por debajo de la línea de pobreza.
Según el informe, la posibilidad de que un joven fuera entonces desempleado triplicaba a la de un adulto.
Así, eran necesarios 400 millones de empleos decentes y productivos para aprovechar al máximo el potencial de la juventud, según aquellas estadísticas.
Las desventajas relativas para ellos son mayores en el mundo en desarrollo, donde representan una porción más elevada de la fuerza laboral.
El director general de la OIT, Juan Somavía, considera que la incapacidad de las economías para crear empleos decentes y productivos “amenaza con dañar las perspectivas económicas de uno de nuestros principales recursos”.
Así califica a “nuestras mujeres y hombres jóvenes”, afectados por el déficit de oportunidades de trabajo decente y por los altos niveles de incertidumbre económica.
Estima urgente responder al llamado de la Organización de Naciones Unidas para desarrollar estrategias que les den la oportunidad de maximizar su potencial productivo mediante empleos dignos.
Según el informe de la OIT: “Un tercio de los mil 100 millones de jóvenes buscaba trabajo sin éxito, había abandonado esa gestión o vivía con menos de dos dólares diarios.
“Si bien entre 1995 y 2005 la población juvenil había crecido en el 13.2 por ciento, la disponibilidad de empleos para ella sólo había aumentado en el 3.8 por ciento.
“Los jóvenes desempleados representaban el 44 por ciento del total de desocupados en el mundo, aunque su participación en la población laboral era sólo del 25 por ciento.
“Su tasa de desempleo había sido mucho más alta en el 2005 que la de los adultos (4.6 por ciento) y aumentó del 12.5 por ciento en 1995 al 13.5 por ciento 10 años después”.
Se hace notar que la imposibilidad de encontrar trabajo genera sensación de vulnerabilidad, inutilidad y de estar de más.
Asimismo, “hay costos para la juventud” y “también para las economías y las sociedades, en términos de disminución de ahorros, pérdida de demanda agregada, disminución de inversiones”.
Esto incluye “costos sociales como los que se requieren para servicios de prevención del crimen o del uso de drogas.”
Se está “desperdiciando el potencial económico de una gran parte de la población”, según Somavía, “en especial en países en desarrollo que son los que menos se lo pueden permitir”.
La situación por regiones y por género resulta muy alarmante y sin perspectiva de mejoría.
El Medio Oriente y África del norte presentan las tasas más elevadas, con el 25.7 por ciento; seguidas por las de Europa central, del Este y la Comunidad de Estados Independientes (19.9) y África al sur del Sahara, con el 18.1.
A continuación se sitúan América Latina y el Caribe (16.6), Asia suroriental y el Pacífico (15.8), las economías industrializadas y la Unión Europea (13.1), Asia meridional (10) y Asia oriental, con el 7.8 por ciento.
Las cifras inducen a formular pronósticos preocupantes y alertas de urgencia, aunque las economías más desarrolladas se mantenían entonces en situación menos grave.
En el caso de las mujeres jóvenes se pronosticaban desafíos mayores, por estar un mayor número de ellas desempleadas, contar con menos posibilitadas de buscar trabajo y ostentar una brecha más alta en la participación laboral.
La diferencia con respecto a los hombres es del 35 por ciento en Asia meridional, el 29 en Medio Oriente y África del norte, el 19 en América Latina y el 16 en Asia suroriental, el Pacífico y África al sur del Sahara.
La OIT considera que “la pobreza es persistente entre alrededor del 56 por ciento de los jóvenes trabajadores”.
Éstos “se ven enfrentados a la posibilidad de tener largas jornadas, contratos temporales o informales, salarios bajos, protección social escasa o inexistente, mínima capacitación”, y ausencia de voz en el trabajo.
Sumariamente añade: “El acceso a la educación continúa como un problema y el analfabetismo es un desafío importante. El mayor grado educacional no garantiza trabajo decente. Para los jóvenes, la seguridad laboral suele ser más importante que la satisfacción por el empleo.
“Sus tasas de desocupación sólo dejan expuesta la punta del iceberg. Dos grupos son mayores que los desempleados: los desalentados y los pobres que trabajan”. El sector agrícola y las áreas rurales generan más del 40 por ciento del empleo en el mundo, por lo que resultan principal fuente de trabajo en diversas regiones.
La mejora de los salarios y la reducción de la pobreza en sectores rurales contribuiría a contener la marea migratoria de jóvenes hacia grandes ciudades, ya congestionadas.
Se plantea asimismo la necesidad de desarrollar políticas y programas nacionales integrales, respaldados por la ayuda internacional, que beneficien directamente a los más vulnerables.
Sólo a través de oportunidades de trabajo decente podrán salir por sí mismos de la pobreza, según Somavía, para quien “las estrategias de empleo juvenil son una contribución clave” hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Mas un nuevo reporte emitido por la OIT el 26 de enero de 2010 refleja que los jóvenes desempleados en el mundo aumentaron en 10.2 millones durante el 2009, el mayor incremento desde 1991.
Como efecto de la inconclusa crisis económica, la tasa correspondiente creció en 1.6 puntos hasta el 13.4 por ciento, comparada con la del año 2007.
Así, la juventud es ahora más ociosa y más costosa, pero con menos futuro.
A pesar de que se augure inminente final para la crisis económica, el desempleo alarmante aumenta y cae con mayor fuerza sobre la juventud, principalmente la femenina.
El informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que cubre el período entre 1995 y 2005, arroja un panorama sombrío ahora.
Publicado por el Observatorio de los derechos humanos, el documento constata que “la juventud ociosa es costosa”.
Emitido en el 2006, el reporte refleja que los jóvenes desempleados –de entre 15 y 24 años “habían aumentado y que vivían en la pobreza cientos de millones de los ocupados”.
Dos años antes de que explotara la crisis económica, los desempleados se habían elevado de 74 a 85 millones, equivalentes al 14.8 por ciento de incremento.
A la vez, otros 300 millones –el 25 por ciento del total de aquellos jóvenes– vivían por debajo de la línea de pobreza.
Según el informe, la posibilidad de que un joven fuera entonces desempleado triplicaba a la de un adulto.
Así, eran necesarios 400 millones de empleos decentes y productivos para aprovechar al máximo el potencial de la juventud, según aquellas estadísticas.
Las desventajas relativas para ellos son mayores en el mundo en desarrollo, donde representan una porción más elevada de la fuerza laboral.
El director general de la OIT, Juan Somavía, considera que la incapacidad de las economías para crear empleos decentes y productivos “amenaza con dañar las perspectivas económicas de uno de nuestros principales recursos”.
Así califica a “nuestras mujeres y hombres jóvenes”, afectados por el déficit de oportunidades de trabajo decente y por los altos niveles de incertidumbre económica.
Estima urgente responder al llamado de la Organización de Naciones Unidas para desarrollar estrategias que les den la oportunidad de maximizar su potencial productivo mediante empleos dignos.
Según el informe de la OIT: “Un tercio de los mil 100 millones de jóvenes buscaba trabajo sin éxito, había abandonado esa gestión o vivía con menos de dos dólares diarios.
“Si bien entre 1995 y 2005 la población juvenil había crecido en el 13.2 por ciento, la disponibilidad de empleos para ella sólo había aumentado en el 3.8 por ciento.
“Los jóvenes desempleados representaban el 44 por ciento del total de desocupados en el mundo, aunque su participación en la población laboral era sólo del 25 por ciento.
“Su tasa de desempleo había sido mucho más alta en el 2005 que la de los adultos (4.6 por ciento) y aumentó del 12.5 por ciento en 1995 al 13.5 por ciento 10 años después”.
Se hace notar que la imposibilidad de encontrar trabajo genera sensación de vulnerabilidad, inutilidad y de estar de más.
Asimismo, “hay costos para la juventud” y “también para las economías y las sociedades, en términos de disminución de ahorros, pérdida de demanda agregada, disminución de inversiones”.
Esto incluye “costos sociales como los que se requieren para servicios de prevención del crimen o del uso de drogas.”
Se está “desperdiciando el potencial económico de una gran parte de la población”, según Somavía, “en especial en países en desarrollo que son los que menos se lo pueden permitir”.
La situación por regiones y por género resulta muy alarmante y sin perspectiva de mejoría.
El Medio Oriente y África del norte presentan las tasas más elevadas, con el 25.7 por ciento; seguidas por las de Europa central, del Este y la Comunidad de Estados Independientes (19.9) y África al sur del Sahara, con el 18.1.
A continuación se sitúan América Latina y el Caribe (16.6), Asia suroriental y el Pacífico (15.8), las economías industrializadas y la Unión Europea (13.1), Asia meridional (10) y Asia oriental, con el 7.8 por ciento.
Las cifras inducen a formular pronósticos preocupantes y alertas de urgencia, aunque las economías más desarrolladas se mantenían entonces en situación menos grave.
En el caso de las mujeres jóvenes se pronosticaban desafíos mayores, por estar un mayor número de ellas desempleadas, contar con menos posibilitadas de buscar trabajo y ostentar una brecha más alta en la participación laboral.
La diferencia con respecto a los hombres es del 35 por ciento en Asia meridional, el 29 en Medio Oriente y África del norte, el 19 en América Latina y el 16 en Asia suroriental, el Pacífico y África al sur del Sahara.
La OIT considera que “la pobreza es persistente entre alrededor del 56 por ciento de los jóvenes trabajadores”.
Éstos “se ven enfrentados a la posibilidad de tener largas jornadas, contratos temporales o informales, salarios bajos, protección social escasa o inexistente, mínima capacitación”, y ausencia de voz en el trabajo.
Sumariamente añade: “El acceso a la educación continúa como un problema y el analfabetismo es un desafío importante. El mayor grado educacional no garantiza trabajo decente. Para los jóvenes, la seguridad laboral suele ser más importante que la satisfacción por el empleo.
“Sus tasas de desocupación sólo dejan expuesta la punta del iceberg. Dos grupos son mayores que los desempleados: los desalentados y los pobres que trabajan”. El sector agrícola y las áreas rurales generan más del 40 por ciento del empleo en el mundo, por lo que resultan principal fuente de trabajo en diversas regiones.
La mejora de los salarios y la reducción de la pobreza en sectores rurales contribuiría a contener la marea migratoria de jóvenes hacia grandes ciudades, ya congestionadas.
Se plantea asimismo la necesidad de desarrollar políticas y programas nacionales integrales, respaldados por la ayuda internacional, que beneficien directamente a los más vulnerables.
Sólo a través de oportunidades de trabajo decente podrán salir por sí mismos de la pobreza, según Somavía, para quien “las estrategias de empleo juvenil son una contribución clave” hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Mas un nuevo reporte emitido por la OIT el 26 de enero de 2010 refleja que los jóvenes desempleados en el mundo aumentaron en 10.2 millones durante el 2009, el mayor incremento desde 1991.
Como efecto de la inconclusa crisis económica, la tasa correspondiente creció en 1.6 puntos hasta el 13.4 por ciento, comparada con la del año 2007.
Así, la juventud es ahora más ociosa y más costosa, pero con menos futuro.
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