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miércoles, 20 de julio de 2011

ELBA ESTHER: ¿PODER QUEBRADO?


Sara Lovera
saralovera@yahoo.com.mx
A lo largo de la historia de la humanidad donde el poder de los hombres nos ha dejado una perfecta cultura misógina y machista, ha denostado a cuanta mujer se ha encumbrado con las mismas armas que los poderosos y/o con las armas "femeninas" de la belleza y la seducción.
Cualquier mujer trasgresora, enajenada al poder o no, elocuente, hábil, apetitosa por la ambición de poder, apasionada o simplemente bella y seductora ha puesto de relieve, sin descanso, un odio masculino que acabó con el prestigio y la moral de figuras como La malinche,Cleopatra, Carlota (la mujer del archiduque de Austria), Catalina la Grande o La güera Rodríguez. No importa la época o la situación. Siempre es igual.
Recientemente en México se desarticuló la imagen y el futuro de un puñado de mujeres que lograron tener poder real y que hoy están en el basurero de la historia. Razones ha habido, sin duda. Es suficiente recordar las historias truculentas en las que estuvieron envueltas Martha Sahagún de Fox, Rosario Robles, Amalia García y Beatriz Paredes, llevándose en la cola a otras como Dulce María Sauri y Patricia Mercado, todas ellas juntas para celebrar el 50 aniversario del voto femenino.
Naturalmente hay desmemoria. Estas mujeres que recorrieron los mismos caminos de quienes traicionaron sus ideas, sus ideales y sus propósitos, por alcanzar espacios propiedad de los hombres y como ellos cometieron errores de los más simples a los más tremendos, se les ataca profundamente, en su ser mujer.
El enfrentamiento verbal entre un delincuente como Miguel Ángel Yunes y una dirigente poderosa asentada en una documentada estructura de poder corrupto, Elba Esther Gordillo, nos ha mostrado ampliamente el cinismo de la clase gobernante por una parte y, por la otra, lo único que se les ha ocurrido a las huestes de las redes sociales y de esta rápida comunicación por la internet, es mostrar una fotografía retocada de la profesora, con el busto al aire y una cara de bruja inexpugnable.
A Martha Sahagún, que hábilmente encabezó un proyecto político evidente, se le atacó por su decisión de tomar del poder, no como eso sino por "gobernar tras el trono", llenándola de ideas sexuales y de bruja. Nunca se le dio la categoría que tenía, una hábil operadora política y decidida al poder.
Lo mismo pasó con la romántica Rosario Robles, quien hasta ahora se salvó de un juicio de la historia. Sus acciones ayudaron a derribar el proyecto político, si lo hubo, de un grupo que buscaba emprender la democratización del país. En virtud de la visión misógina, ella contradictoriamente, se salvó de ser calificada como traidora.
Ni qué hablar del cambio y conversión de Beatriz Paredes y del mal gobierno equivocado que hizo de su gubernatura en Zacatecas, Amalia García, de ella es preferible decir que ha sido manipulada por su hija, restándole la responsabilidad de Estado que la llevó al fracaso. Y así podríamos hablar de cada una, vista como mujer y hasta con lascivia y no como lo que son: políticas enajenadas al patriarcado, corruptas e irresponsables.
El caso de La maestra, que en los años 60 como sus compañeras de viaje, creía en sus ideas; que en los 70 empezó a tejer su ascenso y llegó hábilmente a la cúpula del sindicato más numeroso, influyente e importante del México contemporáneo.
¿Qué fue lo que a estas mujeres les permitió ese camino? La respuesta es sencilla, incluidas en la vorágine del sistema político nacional, simplemente actuaron como cualquier otro político: usar la demagogia y los recursos de la nación para hacer su juego.
Cualquiera de ellas se parece a Plutarco Elías Calles, a Carlos Salinas de Gortari o a Fidel Velázquez. Su conducta es igualita, pero hay que denostarlas femeninamente, por el busto al aire, el novio o amante corruptor o los favores de un padrino. Que no es eso lo que son sino parte de un engranaje sustentado en la inmundicia, la impunidad y los negocios, en un país que lo resiste todo.
El escandaloso caso de Yunes contra Elba Esther, no es más que el último capítulo de los acuerdos y necesidades del grupoempoderado. Elba Esther fue llamada –yo estuve ahí– en 1971 por el entonces secretario de Educación Pública, Víctor Bravo Ahuja, para hacerse cargo del desmantelamiento de un tipo de sindicato que no servía ya a los intereses centrales, primero en la Secretaría de Conflictos del SNTE; más tarde para controlar la sección de ciudad Netzhualcóyotl, luego en la sección 36 del estado de México y más tarde, al lado de Carlos Jongitud Barrios, para asaltar la Secretaría General del SNTE.
Sus habilidades fueron consentidas y probadas durante 30 años. Ella, naturalmente tuvo cómo y con qué hacerse del control del sindicato, en un espacio favorable. Era tan buena y tan hábil que no dudó Carlos Salinas de Gortari para acercarla al verdadero poder, para amasar desde ahí, entre miles y miles de maestros que podrían ser conducidos a apoyar y sustentar el sistema.
Como a todos los alfiles, piezas de un ajedrez, donde se roba y corrompe, La maestra hizo toda clase de favores.
Un día se encumbró por sí misma y en menos de lo que canta un gallo se enfrentó a su partido y creó su propia organización sindical, dejando débil y sin poder a la Federación de Sindicatos de la Trabajadores al Servicio del Estado, luego creó para ella y sus intereses, un partido político propio: el Partido Nueva Alianza (Panal) y con esas herramientas se le dio la categoría en 2006 de ser la instructora del fracaso de Andrés Manuel López Obrador.
No hay en el SNTE ni en ninguna otra dependencia, verdaderas y eficaces auditorías, ni se levantó el pueblo por el robo a mansalva y permanente de nadie. No pasó nada cuando se supo que el hermano incómodo tenía cuentas millonarias en Suiza, ni se le hace juicio político a quien ha robado sistemáticamente en Petróleos Mexicanos; tampoco ha caído un presidente, que como Felipe Calderón, tranquilamente desde su despacho ha sacado las armas y los ejércitos a las calles. Ni nadie lo llama a cuentas por ser hoy el principal operador de la destrucción de las instituciones.
Elba Esther, de los que todos han recordado en sus sesudos análisis, cómo es que se le dio un cheque en blanco para operar, armar fraudes, movilizar al magisterio y otros sectores para asegurar el poder a un partido y a un presidente, colmando con cinismo por las frases de hace unos días, cuando Calderón reconoce que heredó de Vicente Fox la encomienda para darle a La maestra lo que pidiera, dinero extremo para su sindicato, por no decir que para ella; los puestos que eligiera, los recursos de movilización y acción, sin recato, olvidándose de la educación pública y de todo.
Pero a Elba Esther, la mejor y más completa figura de la tradición carrancista, huertista, del triunvirato y el echeverrismo, entre otros, se le pinta como bruja, enseñando el busto y un abultado vientre desnudo que circula por las redes, sin antes pedir cuentas, indignarse con fuerza por el desgobierno y la mentira en que vivimos.
¿Qué hay detrás? Una fácil: Yunes que es un delincuente es simplemente un traidor y la va a pagar ¿Alguien cree que sabremos del mal manejo de recursos en el ISSSTE? ¿O existe la voluntad política por limpiar de corrupción a este país? O son simples pasajes visuales y auditivos de la desvergüenza y el cinismo, de la paradoja y el festín más tremendo que nos agobia, tal vez es una simple estrategia mediática para diluir el reclamo por 8 mil despidos en Mexicana de Aviación, quizá los 45 mil echados a la calle del Sindicato Mexicano de Electricistas o para que veamos como cosa de estadística la matazón en Monterrey y las 10 cabezas que rodaron en Torreón, durante el fin de semana, de siete hombres y tres mujeres.
¿Quién patrocina este nuevo escándalo? Que ha llevado a las primeras planas por 72 horas esta nueva mascarada, que quedará en los diarios como historia, porque al mejor estilo del viejo priísmo se paró la difusión por órden presidencial. En fin que no tiene fin, ni explicación ni nada, que esto pase frente a nuestros ojos, sin respuesta, sin levantamiento o reclamo, ni rendición de cuentas, sin indignación.

domingo, 10 de octubre de 2010

¿USTED FUE A LA BODA DE CARLOS SLIM JR.?


Ante todo me disculpo por no haber podido asistir, pero olvidé las llaves de mi jet privado en uno de los tantos pianos que tengo como parte de mi vicio por coleccionarlos.
Y por si usted tampoco tuvo la oportunidad o el tiempo de acudir, pues le voy a pasar el chisme completo, de acuerdo con la revista Quien.com:

Bajo un impresionante dispositivo de seguridad que incluía militares, agentes con detectores de metal y perros entrenados -pocas veces visto para una boda- se llevó a cabo el enlace matrimonial entre Carlos Slim Domit y María Elena Torruco.

Las instalaciones del Grupo Carso, donde se realizó la celebración, fue hecho un "búnker" donde todo el que entraba tenía que ser revisado minuciosamente con detectores de metales e incluso el personal de seguridad les pedía que abrieran la cajuela y puertas de sus vehículos.

UNA NOVIA MUY BIEN CUIDADA

En punto de las 5:30 de la tarde el hermano de la futura esposa de Carlos Slim Domit, vestido de esmoquin negro, salió de la casa de la novia para cerciorarse de que no hubiera nadie en la calle.

Media hora después un convoy de tres camionetas negras con vidrios polarizados, escoltados por dos coches con las mismas características, salieron de casa de María Elena Torruco en la colonia el Pedregal, en la ciudad de México.

Por otro lado dos patrullas de la policía fueron las encargadas de cerrar la calle para darle paso a dicho convoy y pudieran tomar camino hacía la parroquia de San Agustín.



LA IGLESIA

La misa fue oficiada por Onésimo Cepeda, Obispo de Ecatepec, y los novios contaron con la bendición del ex rector de la Universidad Anáhuac, el reverendo padre Raymond Cosgrave.

La Parroquia de San Agustín, en Polanco, estuvo arreglado de manera elegante y sencilla.

La parroquia lució mini orquídeas, crisantemos y rosas blancas para el decorado, además de construirse dos muros detallados de tulias para crear un pasillo que enmarcará la entrada de los novios al recinto.



YA SON MARIDO Y MUJER

Carlos Slim Domit y María Elena Torruco, ya como esposos, salieron del recinto a las 10:29 de la noche en medio de aplausos y después de recibir la bendición de manos del Obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda y mientras esperaban el momento de salir se escuchaba el coro del recinto interpretar el Ave María.

La pareja se retiró de la parroquia de San Agustín, mientras ella le decía palabras al oído y acariciaba tiernamente la oreja y el cuello de Carlos.

Ambos abordaron un automóvil Mercedes Benz clásico, el mismo en el que llegó la novia, escoltados por varias camionetas negras con miembros de seguridad; tomaron la calle de Alfredo Musset con destino al Centro Carso ubicado en Ferrocarril de Cuernavaca, donde será la recepción y se tiene prevista la llegada de dos mil asistentes.

LOS INVITADOS

El Museo Soumaya se iluminó de azul y amarillo a la espera de la llegada de los ahora esposos, Carlos Slim Domit y María Elena Torruco, quienes estuvieron acompañados por grandes personalidades de la política, espectáculo, cultura y deportes.

Por ello, no fue raro ver a Alejandro Benítez y Anette Cuburu, Juan Domingo Beckmann, Pepita Serrano, Emiliano Salinas acompañado de Ludwika Paleta, Guadalupe Loaeza, Joaquín López Dóriga, Sofía Aspe, Miguel Alemán con su esposa Christiane Magnani, Olegario Vázquez Raña, Emilio Azcárraga Jean con Sharon Fastlich, Gabriel García Márquez y su esposa Mercedes Raquel Barcha, el presidente Felipe Calderón, Vicente Fox, Emmanuel, entre otros.

Gabriel García Márquez y Miguel Alemán

Fuente: www.quien.com

viernes, 24 de septiembre de 2010

¿EL PODER CORROMPE?

Las personas nobles pueden llegar a la cima, pero la acumulación de autoridad parece atrofiar sus estándares éticos.

Por Jonah Lehrer


Cuando Mark Hurd renunció el 6 de agosto a la presidencia de Hewlett-Packard por violación de las normas éticas de la empresa, mucha gente se mostró sorprendida. Después de todo, Hurd parecía un ejecutivo inusualmente eficaz y de moral estricta.
Pero la gente no debería haberse sorprendido. Desde escándalos de prostitución hasta acusaciones de corrupción en los que se ven involucrados ejecutivos y atletas profesionales, parece que los titulares siempre hablan de los traspiés más recientes de alguien en una posición de poder. Y no se trata de simples anécdotas: varias encuestas revelan que la inmensa mayoría de los comportamientos maleducados e inapropiados viene de la gente con más autoridad.
Los psicólogos lo llaman la paradoja del poder. Los mismos rasgos que ayudaron a las personas a acumular control desaparecen una vez suben al poder. En lugar de ser educados, honestos y extrovertidos, se vuelven impulsivos, imprudentes y groseros. En algunos casos, estos nuevos hábitos pueden ayudar a un líder a ser más decisivo y determinado, o a tomar decisiones que serán rentables, independientemente de su popularidad.
Un estudio reciente encontró que los presidentes ejecutivos muy seguros de sí mismos eran más inclinados a perseguir la innovación y a llevar a sus compañías por caminos tecnológicos nuevos. Sin embargo, si estos instintos no se mantienen bajo control, pueden llevar a un descalabro total.

Las buenas noticias


Hace unos años, Dacher Keltner, un psicólogo de la Universidad de California en Berkeley, comenzó a entrevistar a estudiantes de primer año en una residencia estudiantil dentro del campus. Keltner les dio pizza gratis y una encuesta, en la que les pedía que escribieran sus impresiones iniciales de cada estudiante de la residencia. Al final del año escolar, Keltner volvió con el mismo sondeo y más pizza gratis. Según la encuesta, los estudiantes en la parte superior de la jerarquía social —los más "poderosos" y respetados— también eran los más considerados y extrovertidos, con las puntuaciones más altas en las mediciones de simpatía y extroversión. En otras palabras, los tipos más agradables quedaban en los primeros lugares.
Estos resultados no son únicos para los estudiantes de Berkeley. Otros estudios han mostrado resultados similares en las fuerzas armadas, empresas y en la política. "La gente concede autoridad a quienes le caen bien", dice Keltner.
Obviamente, estos estudios científicos contradicen el cliché del poder de que la única forma de ascender a los más alto es teniendo un comportamiento egoísta y moralmente dudoso. En El príncipe, un tratado sobre el arte de la política, el filósofo italiano del siglo XVI Nicolás Maquiavelo indicaba que la compasión se entrometía en el camino al prestigio. Si un líder tiene que elegir entre ser temido o ser amado, Maquiavelo insistía en que debería elegir siempre el temor. El amor está sobrevalorado.
Pero puede que éste no sea el mejor consejo. Otro estudio llevado a cabo por Keltner y Cameron Anderson, un profesor de la Escuela de Negocios Haas, midió las tendencias "maquiavélicas", tales como la disposición a propagar rumores maliciosos, entre miembros de una fraternidad femenina. El resultado fue que las jóvenes maquiavélicas fueron rápidamente identificadas y separadas del grupo. A nadie le caían bien, y como resultado, nunca se hicieron poderosas.
Hay algo profundamente positivo en estos estudios. Es tranquilizante pensar que la mejor manera de acumular poder es haciendo a otros lo que le gustaría que le hicieran a uno.

Las malas noticias

Pero ¿qué ocurre una vez esa gente agradable llega al poder? Si bien un poco de compasión podría ayudarnos a subir la escalera social, una vez arriba acabamos convirtiéndonos en una bestia totalmente diferente.
"Es un efecto increíblemente consistente", dice Keltner. "Cuando se otorga poder a las personas, básicamente empiezan a actuar como idiotas. Coquetean de manera inapropiada, bromean de forma hostil, y se convierten en personas totalmente impulsivas". Keltner compara la sensación de poder con un daño cerebral, indicando que la gente con mucha autoridad tiende a comportarse como los pacientes neurológicos con el lóbulo orbito frontal dañado, un área del cerebro que es crucial para la compasión y la toma de decisiones.
¿Por qué el poder lleva a la gente a coquetear con los practicantes, a solicitar sobornos y a falsificar documentos financieros? Según los psicólogos, uno de los principales problemas con la autoridad es que nos hace menos receptivos a las ineptitudes y emociones de otros. Por ejemplo, varios estudios muestran que la gente en posición de poder suele usar más estereotipos y generalizaciones a la hora de juzgar a otras personas. Además, dedican menos tiempo a mantener contacto visual, al menos cuando una persona con menos poder está hablando.
Veamos un reciente estudio dirigido por Adam Galinsky, psicólogo de la Universidad Northwestern. Galinsky y varios colegas comenzaron preguntando a los participantes que describieran una experiencia en la que tuvieron mucho poder o una ocasión en la que se sintieron totalmente indefensos. Posteriormente, los psicólogos les pidieron que dibujaran la letra E en sus frentes. Aquellos con sentimientos de poder fueron mucho más propensos a escribir la letra al revés, al menos cuando la veía otra persona. Galinksy afirma que este efecto lo causa la miopía del poder, que hace más difícil imaginar un mundo desde la perspectiva de otra persona. A quienes dibujan la letra al revés no les preocupa el punto de vista de otros.
Cabe aclarar que el poder no convierte a todo el mundo en tiranos despiadados e inmorales. Algunos líderes simplemente terminan aplicando la mano dura, lo que no siempre es algo negativo. La clave es mantener dichas cualidades equilibradas.
En el peor de los casos, el poder nos puede convertir en unos hipócritas. En un estudio de 2009, Galinsky le pidió a un grupo de estudiantes que pensaran en una experiencia donde tuvieron poder o una donde no tuvieron poder alguno. Los participantes fueron luego divididos en dos. Al primer grupo se le pidió que calificara en una escala de nueve puntos la seriedad moral de reportar engañosamente gastos de viaje en el trabajo. Al segundo grupo se le pidió que participara en un juego con dados, en el que el resultado de los dados determinaba el número de billetes de lotería que cada estudiante recibiría. Un número más alto significaba más billetes de lotería.
Los participantes en el grupo que describieron experiencias de poder consideraron que el reporte engañoso de gastos de viaje era una ofensa significativamente peor. Sin embargo, el juego de los dados produjo un resultado completamente contradictorio. En este grupo, las personas con alto poder reportaron, en promedio, un resultado improbable desde el punto de vista estadístico (el grupo sin poder alguno, en contraste, reportó resultados apenas ligeramente elevados). Esto sugiere que estaban mintiendo sobre los resultados reales, maquillando los números para obtener billetes de lotería adicionales.
Aunque la gente casi siempre sabe diferenciar entre lo que es correcto y lo que no, su posición de poder le facilita eludir la racionalización de los lapsos éticos.
Los mismos procesos de pensamiento defectuoso activados por la autoridad también distorsionan nuestra habilidad para evaluar información y tomar decisiones complejas.
No existe un antídoto claro para combatir la paradoja del poder. Keltner argumenta que el mejor tratamiento es la transparencia y que los peores abusos de poder pueden ser prevenidos cuando la gente sabe que está siendo monitoreada. Esto sugiere que la sola existencia de una agencia de vigilancia o una junta directiva activa puede disuadir a ejecutivos de hacer cosas malas.
Sin embargo, las personas en posición de poder suelen sobreestimar sus virtudes morales, lo que los lleva a reprimir a quienes los vigilan. Hacen lobby ante las autoridades o cuerpos legislativos o llenan las juntas directivas con sus amigos. El resultado final es la forma más peligrosa de poder.

—Jonah Lehrer es autor de 'Proust y la neurociencia'.




martes, 8 de junio de 2010

Mira quién habla: El problema de “Iniciativa México”

Por Jesús Catalan Meneses

“Cualquier proyecto de transformación social requiere autoridad, empezando por la moral”
- Arne aus den Ruthen


No criticamos la gran iniciativa de buscar llevar a México a ser el gran país que debería ser. No criticamos la movilización de medios de comunicación masivos y líderes de opinión para transmitir un mensaje de esperanza cuando más lo necesitamos. No criticamos el aprovechamiento de estos canales durante un momento histórico crucial ( ya sea por el bicentenario o por la copa mundial de fútbol) para retomar en el discurso los más profundos ideales patrios. No criticamos un proyecto que – original o no – parece propiciar la iniciativa, la unidad y el cambio tan necesarios en nuestro país.

Solamente consideramos triste que el promotor sea un duopolio cuyas prácticas frecuentemente impiden el crecimiento y condicionan la cultura del país que defiende tal proyecto. Que los responsables sean los mismos que hace años presionaron al gobierno para lograr la insólita y terriblemente célebre “Ley Televisa”, poniendo en desventaja otras opciones mediáticas con menos recursos y propiciando la concentración de los medios en tan sólo dos empresas. Que los principales clientes de esta compañía sean los gobiernos estatales que se valen de ella para ganar la popularidad política que deberían perder a causa de desempeños deficientes.

Iniciativa México está aquí. Independientemente de que desemboque o no en un indecente e inadecuado programa de telerrealidad, celebramos que las ideas que se promueven por lo menos se pondrán en movimiento en la mente de los miles de mexicanos a los que una vez más las televisoras pretenden manipular.

La crítica no es a la receta: se trata de un plato a simple vista maravilloso y espectacular. Es más: esta receta, en lo ideal, contiene los más deseables y deliciosos ingredientes para un país como México. El problema es quién la prepara y cómo la cocina. Las mejores técnicas gastronómicas fallan a causa del mal manejo de un chef malintencionado y su equipo de asistentes hipócritas. He ahí lo lamentable. Ojalá tal platillo no estuviera destinado al fracaso y pudiera ser aprovechado y puesto en la mesa de todos los mexicanos. Porque el cambio verdadero y la revaloración auténtica de nuestro gran país es lo que todos soñamos y merecemos.

Pero ¿Qué legitimidad tiene un convocante que viola cínica y constantemente la ley promoviendo un candidato ante la mirada pasiva y silenciosa del país que ahora – supuestamente – pretende salvar e invitar a la acción a través de una campaña? ¿Quiénes son las personas y entidades que se atreven a cuestionar qué hacen los ciudadanos por México? Que contesten también ellos a través del ejemplo. Si el proyecto se está llevando a cabo con total honestidad, su potencial destructivo hacia las estructuras de poder debe tener temblando a los directivos de la misma empresa que lo lanzó: porque en el aún ideal país del “ya se pudo”, los habitantes nunca permitirían las alarmantes prácticas poco éticas que ahora mismo acostumbran.
Nuestro mejor deseo: que Iniciativa México funcione. Porque si esto es así, implica – por lo menos – una grave y necesaria reestructuración interna de quienes la emiten, si no es que su propia extinción.