BLOG DE ANÁLISIS Y PERIODISMO PROPOSITIVO

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viernes, 14 de mayo de 2010

DE "PUERCO" A "CUERPO": 50 RAZONES PARA BAJAR DE PESO


50 razones para bajar de peso:

1. Debido a que buena parte de mi trabajo se relaciona con la comedia, le huyo a terminar convertido en el cliché del “gordito cagado”.

2. No juego futbol. Pero si en un hipotético partido informal me tocara del lado de los de sin playera, quisiera despojarme de ella sin pena (y quizá con algo de gloria).

3. Mis cinturones comienzan a no quedarme. Cierran, sí, pero ahora los extremos apenas alcanzan la primer presilla del pantalón.

4. Noté que vivo sumiendo la panza. Y eso cansa. Supongo que en este caso será mejor eliminar que esconder.

5. Estaría rico poder estar de vacaciones, todo el tiempo en traje de baño, y que la única preocupación o pendiente fuera no tatemarme la espalda.

6. Soy medio geeky. Prefiero los cómics que los antros, una Mac que un coche, una película de superhéroes que una pelea de box. Si a esa ecuación le sumamos una barriga prominente, entonces soy un personaje de Los Simpsons.

7. Cuando éramos niños, mi primito me confesó que los gordos no le caíamos bien porque cuando nos agachábamos se nos veía “la rayita de las pompas”. Me traumó.

8. Soy ovo-lacto-vetariano. Vegano a ratos. No visto nada de piel, no asisto a “espectáculos” donde obliguen a participar a especies no humanas, y no ingiero ningún tipo de animal por una cuestión ética. Creo en ello. Y siento que un panzón es mala guía para animar a otros a sumarse a esta causa. “¿Si me vuelvo vegetariano me pondré así de gordinflón? ¡Olvídalo!”. No quiero ser un mal ejemplo pa’l gremio, pues.

9. Bajar de peso fue uno de mis propósitos de Año nuevo, y ya es mayo. También me lo propongo casi cada lunes y lo abandono por ahí del martes. Y me caigo mal por eso.

10. Mi chava me compró una playera tamaño “M” (de “Muy decente”) que no he podido estrenar porque me queda embarrada cual body. ¡Y quiero usarla ya!

11. No tengo cortinas en mi departamento, y a veces me paseo sin ropa de la regadera a mi cuarto, quizá con alguna escala en la cocina… Si algún vecino soliera espiarme, no quisiera que me bautizara como “Ugly+Fatty Naked Guy”.

12. Me asusta pensar que puedan romperse mis patines.

13. No fumo, no bebo, y me parece chafa, sin estilo y nada cool, que mi única adicción (además de la cafeína) sean las calorías.

14. Tiendo a preguntarle a la gente de confianza: “Oye, ¿estoy tan gordo como ése?”, y suelo señalar a personas, según yo, con una circunferencia claramente superior a la mía, sólo con la intención de que me respondan algo como “no, ni al caso, para nada”. Últimamente no me contestan tan convencidos… O me dicen “no, mira, más bien estás como ése”, y sus nuevas elecciones no suelen ser ningún consuelo.

15. Cuando salgo de bañarme y me estoy secando los pies, volteo hacia abajo y no me gusta lo que veo. Es como una cámara subjetiva desde la perspectiva de El Hombre Michelin.

16. No solamente se me ven las lonjas de frente, sino también desde atrás. Sí, tengo “lonjiespalda”. Terrible.

17. Hace unos días traía mi amada playera de los X-Men –una que compré en 2002 en Islands of Adventure–, estaba acostado, hice un movimiento extraño para levantarme y se rompió. Mi chava asegura que fue porque ya estaba muy vieja la prenda, pero yo creo que si no hubiera estado tan rellena, tan tensa, si hubiera tenido mayor “juego” y holgura, no se hubiera desgarrado. La guardé de recuerdo. Como la camisa de un Bruce Banner afectado por Tacos Gamma.

18. Últimamente ya no es tan cómodo amarrarme las agujetas.

19. Sólo tengo unos jeans, y no soporto que comiencen a apretarme tanto.

20. Empiezo a tener la vergonzosa disyuntiva de si debo comprar pantalones talla 34 y ponérmelos DEBAJO de la panza, o 36 y usarlos ALREDEDOR de la panza.

21. Hay shorts y bermudas que me quedaban re bien y ahora me hacen sentir Mr. Increíble cuando pretende regresar a las andadas.

22. Cuando subo de peso comienza a dolerme una rodilla. ¡Y ella qué culpa!

23. No soporto formar parte de ciertas estadísticas, y no quiero ser muestra de que “mexicano” equivale a “obeso”.

24. Aunque lo he intentando, no tengo la capacidad de portar la gordura con garbo y desapego. Me estorba.

25. Ahora que estoy sentado leyendo esta lista, puedo recargar los brazos sobre mi voluptuosa panza (el derecho en horizontal y el izquierdo en vertical sobre el otro, con la mano zurda restregándome la cara por notarlo).

26. Si algún día participo en un deporte de equipos, quiero que me elijan al final por malo, no por gordo.

27. A mi amigo MauriSio le caen mal los gordos. Me parece una estupidez. Pero no quiero caerle mal. Al muy estúpido.

28. Si los celulares aún tuvieran antenas, la del mío ya se hubiera roto con mi lonja.

29. Cuando camino por la calle suelo voltear a mirar mi reflejo en los aparadores. Últimamente no me encanta lo que veo.

30. Detesto que me digan: “Qué repuestito estás. Hace cuántos kilos que no te veía. Qué te panzó.” Y demás referencias “jocosas” con respecto a mi peso. ¿No podrían cuando menos inventarse ofensas originales?

31. Últimamente me da penita ver mi bote basura: envolturas de galletas, latas de refresco y bolsas de papitas.

32. Ahora, cuando camino rápido, siento que me brincan un poco las chichis. Y seguro que no me veo como las señoritas de Guardianes de la Bahía.

33. Si fuera un pitufo, preferiría Genio o Fortachón a Goloso.

34. Mi duela rechina. Y los vecinos de abajo me caen bien.

35. Si me encuentro a un ex compañero de secundaria o prepa quiero que note que no solamente no me quedé pelón, sino que ni siquiera estoy panzón.

36. Me arde tener que comprarme playeras talla “G”. Que en mi caso es “G” de “Gordo”.

37. Si un día tuviera un iPhone me gustaría utilizarlo con precisión, sin entorpecer las acciones con unos dedos regordetes.

38. No le creo a mi lado mentiroso cuando insiste en que no tengo un lado vanidoso.

39. Me encanta corretear a mi perrita, y quisiera no agotarme tan pronto.

40. Tengo tres camisetas sin mangas que no me atrevo a usar.

41. Prefiero ser un flaco morboso que un obeso mórbido.

42. Sólo cuando traigo kilos de más padezco agruras.

43. Tengo la ilusión de que si pierdo peso encontraré dólar.

44. Cuando mis playeras empiezan a no quedarme bien, me pongo una camisa holgada encima para esconder lonja y panza. Quiero erradicar esa práctica. Sobre todo en época de calor.

45. Una vez me disfracé de El Cuervo y creyeron que era Gene Simmons.

46. Creo en la remota pero existente posibilidad de un planeta más saludable. Y está bueno empezar por tu campo de acción más próximo.

47. La toalla que uso comúnmente ya casi no me alcanza para amarrármela en la “cintura” (sí, entre comillas).

48. Se me antoja comprometerme con un proyecto que tenga una meta concreta, y llegar a esa meta a la vista de todos, como sea, cuanto duela, cueste lo que cueste, sin desertar. Sólo por saber que puedo. Y, de paso, para que tú sepas que si yo puedo, tú puedes.

49. Ciertamente, nadie es perfecto. Y claro, la perfección es inalcanzable. Pero tampoco se trata de alejarse de ella lo más posible, ¿no?

50. Porque sí. ¿Por qué no?
Fuente: Blog invitado, Piolo Juvera.
http://piolojuvera.blogspot.com/2010_05_01_archive.html

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