BLOG DE ANÁLISIS Y PERIODISMO PROPOSITIVO

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viernes, 24 de septiembre de 2010

¿ESTAMOS IMPORTANDO UN FALSO SUEÑO AMERICANO?

Por Mario Hernandez Solorio - El Tiempo Latino - Washington, D.C.

El problema alta migración indocumentada no lo podemos resolver, mientras las autoridades y gobernantes mexicanos crean que existe el sueño americano. Los migrantes mexicanos saben que no existe. Ellos mejor que nadie, viven en carne propia la desventura de ser tratados como animales de carga, por la única posibilidad de comer dos veces al día y encima de todo eso, ahorrar para enviar dinero a su país, que a la postre ha resultado el gran negocio de la minoría democrática mexicana que jinetea 25 mil millones de dólares anuales, equivalente a las ganancias de Pemex, desde los erarios y empresas particulares.


Ahora sabemos que el sueño americano se ha basado en ganancias falsas, ingresos inflados, especulaciones de analistas en conflicto de intereses en Wall Street, directivos dormidos en los controles, no estamos hablando de unas cuantas manzanas podridas; El sistema del “american dream” es una descomposición sistémica. Casi todo factor de control conocido sobre el comportamiento empresarial -moral, regulador, se quedó de lado y fue sustituido por la tremenda avaricia que marcó el fin del auge. Y eso ha creado una crisis de confianza de los inversionistas, a niveles que no se habían visto desde la gran depresión.

Los desastres económicos y la crisis institucional de nuestros vecinos que ahora vemos, se fraguaron desde 1935, cuando los Estados Unidos era gobernada por uno de sus Presidentes más inteligentes Franklin Delano Roosvelt quién solía decir : Hay que esperar que los estadounidenses NO permitan que el poder político y económico heredado desplace a la democracia”.

Esto significa que, en el país del neo-libre mercado, del neoliberalismo, se ha considerado seriamente desde entonces como operador del sistema de la neo-dinastía, donde la riqueza y el poder heredados van en sentido contrario a los principios de la democracia.

Para nadie en el mundo de la finanzas globales es un secreto, que los Estados Unidos se ha transformado en una aristocracia económica heredada, como consecuencia del establecimiento de grupos que en el devenir político-económico han llevado al poder a dinastías de ricos, que en menos de una década, fueron colocando a Estados Unidos como el país industrializado con tasas de desigualdad económica más altas del mundo occidental.

En el cisma que ahora queda al desnudo, todo esto se comprende, mas no se justifica, cuando únicamente cinco mil familias controlan la economía estadunidense. En 1937, sesenta familias eran dueñas de gran parte del mundo empresarial norteamericano y su el equivalente en los días que vivimos de aquellas sesenta familias ricas de 1937, son las cinco mil familias con bienes de 100 millones de dólares o más, y al hablar de familias que se dividen el país, no estamos hablando de aquellas familias que se dividían Queens, Brooklyn, o el Bronx con una metralleta bajo el brazo en las penumbras de una bodega destiladora, como en las fantasías literarias de Mario Puzo ¿ O sí? ¿ Que tan diferente es de la realidad que hoy sobrevivimos ?

Todas esas “honorables familias” guarecen su prosapia en apenas una docena de corporaciones, desde donde se reparten la rodaja del pastel en la más grande cultura global de masas, en donde un pequeño conjunto de empresas concentra un poder inmenso y planetario. Basta abrir el abanico corporativo y ahí tenemos a Disney-ABC, CBS- Westinghouse y General Electric-NBC, más la cadena FOX, Time-Warner-Turner-AOL y Viacom. La distribución de la TV también es oligopólica: ATT, Time Warner, TCI y Paragon.

En el cine también un puñado de corporaciones controlan la producción y la distribución cinematográfica mundial: Disney-Capital Cities, Paramount, Columbia-TriStar, MGM (Turner)-Warner Bros. (Time-Warner), MCA-Universal. La cadena Blockbuster hegemoniza la venta y alquiler de videos a escala continental.

La industria discográfica no se queda atrás. Ahí está dominada por the Big Six: Time Warner (Columbia, WEA, Sam Woody), Sony (CBS), Bertelsmann (RCA, BMG), Philips (PolyGram, Decca, Deutsche Grammophon), Seagram (MCA-Universal) y Capitol-EMI.

En el terreno de la industria editorial, aparte de algunas prensas universitarias, quedan muy pocas editoriales independientes Norton, Hughton Mifflin, Grove, Beacon. La venta de libros está ampliamente dominada por tan sólo dos grandes super-cadenas de librerías: Barnes & Noble y Borders, que han desplazado a los dos grandes de los ochentas: B. Dalton y Waldenbooks.

Michael Eisner (Disney), uno de los poquísimos zares norteamericanos junto, Jack Welch (General Electric), Michael Armstrong (ATT), John Malone (Liberty, ex TCI), Rupert Murdoch (News Corp/Fox, Wall Street Journal) Edgar Bronfman (Seagram), Gerald Levin (Time Warner), Sumner Redstone (Viacom), Thomas Middelhoff (Bartelsmann), Ted Turner, Steven Spielberg- inciden en forma aplastante en la forma de pensar de la población mundial, influye en su forma de sentir, en su forma de imaginar, ellos determinan y moldean los sueños y fantasías de la gente en todo el mundo, y les transmiten sin que tengamos plena conciencia de ello, los motivos mediante el cual participamos de la civilización actual.

Todo ello iba muy bien, hasta que ocurrió el colapso de World Com y el escándalo de Enron y ambos casos causarán más daño al país que los ataques terroristas del 11 de septiembre. A partir de entonces empezó la agonía y el éxtasis del falso sueño americano que ayer entró a la sala de operaciones para una intervención quirúrgica complicadísima de pronóstico reservado.

A partir de ahora, en toda su crudeza al “paisano” y los gobernantes de México y Centroamérica, se le ha revelado como si se le cayera una venda de los ojos que el sueño americano, si alguna vez pensaron existió, hoy ya no existe más.

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